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Red Internacional

El economista liberal, Javier Milei, viene insistiendo en declaraciones recientes que no es cierto que existe una desigualdad salarial entre mujeres y varones. Más allá de la evidencia empírica, una lógica que encubre la opresión de género en el capitalismo y hasta culpabiliza a las propias mujeres.

Lucía Ortega@OrtegaLu_

Martes 26 de octubre | 20:56
🤦‍♀️ MILEI CONTRA LAS MUJERES ¿LA BRECHA DE GÉNERO NO EXISTE? | Lucía Ortega derribando mitos - YouTube

El economista liberal y candidato a diputado nacional en Ciudad de Buenos Aires de Libertad Avanza, Javier Milei, viene insistiendo en declaraciones recientes que no es cierto que existe una desigualdad salarial entre mujeres y varones.

En una entrevista realizada por María O´Donnell y Ernesto Tenembaum en CNN en español, sostuvo que no hay una brecha salarial de género: "Cuando vos tomás en los promedios, es cierto, pero cuando entrás segmento por segmento y abrís por segmento, esa desigualdad desaparece. Si fuera cierto que las mujeres ganaran menos, las empresas estarían llenas de mujeres porque los empresarios quieren ganar dinero, o sea es un oxímoron, es un error enorme".

Brecha de género en Argentina y el mundo

De acuerdo a las estadísticas del Indec, que surgen de la encuesta permanente de hogares, en el segundo trimestre de 2021 la brecha de género entre varones y mujeres fue del 31 %, según el informe de Evolución de Distribución del Ingreso (EPH). De allí surge que el promedio del ingreso total para varones es de $ 51.916 y para las mujeres es de $ 36.025. Por lo tanto, la brecha es de un 30,6%.

Pero además de mostrar los datos empíricos, es decir la propia brecha de género, es necesario avanzar con otros aspectos de esta brecha. El argumento de Milei conlleva una serie de presupuestos valores y sentidos comunes que buscan quitar derechos a las mujeres, las y los trabajadores en general, y propagandizar la meritocracia.

“Segmento por segmento, la brecha desaparece”.

Desde lo más básico, esta afirmación del candidato a diputado se cae en sí misma. Matemáticamente, si se calcula un promedio y ese promedio da como resultado salarios más altos para varones que para mujeres (ejemplo, el 31%), al mirar por segmento va a tener que reflejarse también una desigualdad. Es decir, la suma de segmentos sin desigualdad debería dar un promedio con igualdad, y lo que vemos es lo contrario.

¿De qué segmentos habla Milei? No lo dice, pero da a entender se refiere a calificaciones y formación. Nuevamente, este argumento se ve refutado por la evidencia empírica.

Por ejemplo, a nivel mundial, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la brecha salarial por igual condición laboral en el se ubica en 15 %. Es decir, en ese "segmento" persiste una fuerte desigualdad.

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A nivel local, nada que envidiar. Un reciente informe del CEP XXI, del Ministerio de Desarrollo Productivo llamado "Brecha salarial de género en la estructura productiva argentina", analiza los datos del Indec entre 2016-2019 para la Argentina. Allí obtiene que la brecha era en promedio de un 24 % (es decir, que actualmente estaríamos ante un incremento importante). Pero además al controlar la información tomando en cuenta sólo el salario por hora, y en personas con el mismo nivel educativo y la misma edad, obtienen que las mujeres perciben un 14 % menos de ingresos que los varones.

La cantidad de horas trabajadas es un factor que explica la diferencia en los salarios. Las mujeres tienen menor disponibilidad para trabajar y esto es un motivo importante de desigualdad.

Las tareas del hogar, el trabajo reproductivo no remunerado, recae en su mayoría sobre las mujeres.

El plano teórico (de la teoría liberal, tanto neoclásica como austríaca)

Pero sigamos el razonamiento de Milei y dejemos de lado la cuestión de los promedios. El economista afirma que como los empresarios quieren ganar más, contratarían más mujeres y ahí el salario se igualaría. Por ello, en teoría (de la corriente dominante), no hay motivo para que se genere una diferencia salarial de género.

Con esta base, entonces podrían decir, que la explicación reside en que las mujeres están empleadas en los sectores con remuneraciones más bajas, como servicio doméstico, los servicios en general. Mientras los varones están en las finanzas, la industria, etc. Ello se denomina segregación horizontal o “paredes de cristal”: se relaciona con la división entre los sectores donde se suelen concentrar las mujeres y los varones.

La pregunta entonces es, ¿por qué pasa esto? ¿Por qué las mujeres se emplean en las ramas con salarios más bajos?

Aquí es donde surge la lógica arcaica y retrógrada de liberales como Milei, razón por la cual se refería al "segmento por segmento": la explicación, desde su punto de vista, sería que las mujeres están menos capacitadas que los varones, “pierden en la competencia”, y por ello serían relegadas a los sectores peor pagos.

Pero no. Es totalmente lo inverso, como las mujeres están en condiciones de mayor vulnerabilidad, se ven obligadas a aceptar muchas veces los trabajos más duros y peores pagos. Lo que pasa es que Milei niega toda desigualdad real, y tal es así, la desigualdad no sólo entre mujeres y varones, sino entre trabajadores y los dueños de todo. Por ello busca ocultar esta realidad.

También, del estudio del CEP puede observarse que todos los sectores de producción presentan brechas de género. Las más altas son en la industria y el comercio. Pero incluso en el servicio doméstico, donde el 97% de las trabajadores son mujeres, los varones tienen sueldos más elevados. Ello nos remite a otro problema, el de la segregación vertical o “techos de cristal”, es decir, los obstáculos que tienen las mujeres para acceder a cargos de dirección o jerárquicos.

¿Lo “natural” es que la mujer tenga que ser doblemente explotada?

No es la primera vez que el candidato apunta contra la brecha de género. A principios de septiembre en otra entrevista aseguró que no estaba de acuerdo con la ley de paridad salarial ni con la ley de cupos: “Me parece aberrante, me parece denigrar la capacidad de las mujeres porque si lo podés lograr por tu propio talento, no debería hacerse de manera violenta, porque la imposición de un cupo es imponer algo que no se da naturalmente”.

Aquí surge una cuarta explicación de la brecha salarial, aquella llamada "no explicada" que es cuando una mujer y un varón que trabajan en las mismas condiciones y con las mismas características perciben salarios diferentes. En Argentina, la parte “no explicada” de la brecha constituye un 54 %, es decir más de la mitad de la brecha salarial correspondería a este factor, según la OIT.

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Si hay algo cierto en el planteo de Milei, es que los empresarios quieren ganar dinero
El punto es que efectivamente, por eso, es que las mujeres son contratadas con salarios más bajos, porque la necesidad es aprovechada por la clase empresaria para obtener una mayor ganancia.

“El feminismo originalmente es una causa liberal" (?)

Para rematar su exposición, el economista y candidato presenta un ataque a los derechos de las mujeres como su contrario: que los liberales son feministas. El colmo. Esta posición la asoció con la idea de tener los mismos derechos ante la ley.

Esta es la idea profunda: que ante iguales derechos, la diferencia se hace por talentos, capacidades, inteligencias, etc. El problema es que la igualdad ante la ley no garantiza la igualdad ante la vida. Incluso teniendo mayores niveles educativos en muchas ramas laborales, las mujeres ganan menos.

Nuevamente la confusión es utilizada como herramienta para convencer, muy peligrosa. Primero lo hizo con la palabra libertad, robándose un valor tan importante por la lucha por nuestra emancipación para convertirla en su contrario: la condena a ser un trabajador precarizado toda tu vida.

Con la negación de las brechas de género intentan ahora dividir entre hombres y mujeres, ridiculizar al feminismo como una quita de derechos a los varones por intentar imponer un orden “contra natura”.

Por el contrario las feministas socialistas decimos, “si una mujer avanza ningún hombre retrocede”. Porque la mejora de unxs no puede menos que fortalecer la pelea de todxs.

Con la libertad, con el feminismo, Milei y los liberales toman una lucha por derechos y la transforman en su contrario, en el ataque a las conquistas obreras y de las mujeres.

¿Por qué Milei niega las brechas de género?

Porque el patriarcado es funcional al capitalismo, la discriminación y opresión a las mujeres busca dividir al movimiento obrero y bajar así los salarios y las condiciones laborales. Y Milei es un acérrimo defensor de este sistema social.

De alguna manera, por la negativa, Milei nos demuestra una vez más que capitalismo y patriarcado van de la mano, y que la manera de terminar con la opresión es pelear para tirar abajo este sistema social.




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