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Red Internacional

SECRETARIO DE ESTADO.Mike Pompeo negó el triunfo de Biden y habló de "una segunda administración Trump"

En una conferencia de prensa el 10 de noviembre, el secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo se convirtió en el último republicano en disputar la victoria electoral de Biden, afirmando que la transición a "una segunda administración Trump se llevaría a cabo sin problemas". ¿Qué significa esto para los esfuerzos de Trump por impugnar las elecciones?

Miércoles 11 de noviembre de 2020 | 08:25

El martes por la tarde, el secretario de Estado Mike Pompeo dijo en una conferencia de prensa: "Habrá una transición sin problemas a nuestra segunda administración Trump".

Sus declaraciones se produjeron justo después de que los tuits del presidente Trump esta mañana, jugándosela por la idea de que será declarado ganador de las elecciones luego de ganar varias demandas en las que se disputen los resultados.
A pesar de que Donald Trump ha hecho hasta lo imposible para volcar el resultado electoral a su favor demandando en las cortes, es prácticamente imposible que los resultados puedan echarse para atrás. De hecho, algunos de estos procedimientos legales ya se han descartado. Joe Biden está por delante y ya ha sido declarado ganador en cuatro estados clave: Georgia, Arizona, Pensilvania y Nevada, y solo necesitaba dos estados para una victoria en el Colegio Electoral. En Pensilvania y Nevada, Biden ha ganado por decenas de miles de votos.

La victoria de Biden es bastante clara para todos. Por un lado, Biden ha pronunciado su discurso como presidente electo. Líderes extranjeros han llamado para felicitar a Biden, incluido Benjamin Netanyahu de Israel, Recep Tayyip Erdoğan de Turquía, Justin Trudeau de Canadá y otros. Todos los medios lo han reconocido como presidente electo. Esto incluye a FOX News, que anteriormente jugó un papel central en el respaldo de Trump durante su campaña en el año 2016 y en toda su administración. Sin embargo, FOX parece divorciarse de Donald Trump, fue la primera red en llamar a apoyar en Arizona por Biden, para sorpresa de sus propios presentadores y de la propia administración Trump. Y además, ayer Fox se separó de Kayleigh McEnany, la secretaria de prensa de Trump, mientras hablaba, diciendo que la red no apoyaría la difusión de información erróna. Algunos republicanos han felicitado a Biden por su victoria, incluyendo a Susan Collins, Mitt Romney y otros.

Trump no solo se niega a ceder, sino que él y su administración se niegan a seguir adelante con el proceso de transición. La Administración de Servicios Generales (GSA), dirigida por Emily W. Murphy, designada por Trump, es responsable de supervisar una transición presidencial. Sin embargo, Murphy se ha negado a seguir adelante con la transición, lo que llevó al sector de Biden a considerar opciones legales. Además, el fiscal general William Barr ha autorizado a los fiscales federales a investigar el fraude electoral. En respuesta, el jefe de la división de fraude electoral del Departamento de Justicia, Richard Pilger, renunció en oposición a esta medida.

Si bien algunos republicanos han reconocido la victoria de Biden, otros sectores del Partido Republicano están de acuerdo con los esquemas de Trump. Aunque la mayoría no ha llegado a afirmar que Trump realmente ganó, políticos como Mitch McConnell han dicho que el presidente está "100% en sus derechos" para organizar recuentos. Los dos senadores de Georgia que se vieron obligados a una segunda vuelta en enero exigieron que el secretario de Estado republicano de Georgia renunciara después de que dijo que no había evidencia de fraude generalizado en las elecciones. Al alinearse con Trump, los dos senadores republicanos pueden asegurarse que el voto trumpista será llamado a su favor en enero.

Según el Washington Post Daily 202, un alto funcionario republicano dice que no hay que dar demasiada importancia a los esfuerzos de Trump para impugnar: "¿Cuál es la desventaja de complacerlo por tan poco tiempo que le queda? Nadie piensa seriamente que los resultados cambiarán”. Continuó diciendo: "El [Trump] no está planeando cómo evitar que Biden tome el poder el 20 de enero".

En cambio, los violentos tuits de Trump podrían ser otro intento de aprovechar sus últimos meses en el cargo. Como explica James Pindell del Boston Globe, negarse a ceder es una fuente de ingresos para Donald Trump. El "Fondo de Defensa Electoral" (Election Defense Fund), que se creó para financiar los recuentos de votos, también se puede gastar en la deuda de la campaña. Otro comité, llamado “Comité por ‘Trump Make America Great Again” (Haz América grande otra vez), entregará el 60 por ciento de los fondos recaudados para la deuda de campaña y el resto al Comité Nacional Republicano. En otras palabras, los republicanos están explotando la falsa esperanza de que Trump pueda ganar las elecciones para recaudar fondos.

Pindell también plantea que se trata de reestructurar las leyes electorales en el futuro, mientras arroja dudas sobre el voto por correo y busca mayores restricciones para los votantes. Lindsay Graham dijo: "Si mantenemos el Senado, necesitamos crear un comité conjunto en el Senado para analizar la votación por correo y cómo funcionó en 2020". En Florida, donde Trump logró una victoria por estrechos márgenes, el senador republicano Rick Scott quiere cambiar los procedimientos de recuento de votos. La supresión de votantes puede ser una forma clave en la que un partido republicano trumpista pueda sobrevivir, a pesar de un cambio en los suburbios, lejos de los republicanos y un bastión de votantes negros y latinos que continúan votando por los demócratas.

Esto apunta a una tercera razón por la que Trump podría estar participando en esta dolorosa farsa de perdedores: quiere asegurarse de que todos sepan que el trumpismo no se ha ido. Incluso puede llegar a estar en la boleta electoral en 2024, como ya ha insinuado a personas cercanas a él. Por ahora, Donald Trump quiere salir con fuerza, como una figura polarizadora, alentando su base para creer que las elecciones fueron amañadas. El político de "quemarlo todo" (“burn it all down”) por el que votaron saldrá con una retórica de "quemarlo todo", negándose a levantar una bandera blanca contra el neoliberal Joe Biden. Será una forma de que el trumpismo continúe más allá de las elecciones, construyendo un populismo de derecha que, lejos de desaparecer, podría fortalecerse durante la administración Biden.

Para los liberales esta elección fue una victoria total, un destronamiento del aspirante a autoritario que ahora está dando su último suspiro de furia petulante. Pero el trumpismo no se ha ido y la restauración neoliberal de Biden solo alimentará el resentimiento y la devastación económica que atrajo a muchos de los miembros de la base de Trump a su política en primer lugar. Como hemos argumentado en el pasado, no se puede derrotar al trumpismo en las encuestas, incluso si Trump no será el próximo presidente. Necesitamos una alternativa real a para la clase trabajadora que presente un verdadero desafío al neoliberal Joe Biden y la extrema derecha trumpista.




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