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Red Internacional

En el Subte vivimos un conflicto testigo. Los empresarios quieren que vuelvan a trabajar las y los mayores de 60 años, en muchos sectores económicos. Hasta ahora el gobierno deja correr las falsas interpretaciones de la patronal a los decretos y resoluciones creados durante la pandemia. Todo el apoyo a la lucha del Subte.

Agustín ComasAbogado | CeProDH

Jueves 4 de febrero | 10:19

El paro de actividades que llevaron adelante los trabajadores del SUBTE, contra los descuentos que aplicó la empresa Metrovías a trabajadores mayores de 60 años que fueron convocados a trabajar y se negaron a hacerlo, es un hecho importante. Por un lado, dejó en evidencia las mentiras y maniobras de la empresa. Por otro, un silencio cómplice por parte del Ministerio de Trabajo, en el medio de las presiones cada vez más fuertes de la Unión Industrial Argentina y las patronales hacia el gobierno para que los mayores de 60 años vuelvan a trabajar, no solo en los servicios sino también en la industria. El jefe de gobierno Rodríguez Larreta ya dejó claro que también está a favor de la apertura indiscriminada en los lugares de trabajo.

Se trata de un globo de ensayo patronal para hacer volver al trabajo a decenas de miles de trabajadores y trabajadoras que son grupos de riesgo, en distintos sectores económicos, para garantizar sus negocios. Así lo dejan en evidencia notas de algunos grandes medios.

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Las mentiras de Metrovías

En un breve comunicado de la empresa Metrovías (03/02/2021), esta sostiene que “…La resolución 207/2020 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación estableció que aquellos trabajadores mayores de 60 años – que no integren ningún grupo de riesgo- y que fuesen susceptibles de ser considerados trabajadores esenciales para el adecuado funcionamiento del establecimiento, podrán ser citados por sus empleadores a los efectos de cumplir con sus tareas en su lugar de trabajo”

Metrovías interpreta a su gusto la resolución 207. Esta establece un principio y una excepción. El principio es que los trabajadores mayores de sesenta (60) años de edad, quedan exceptuados de prestar tareas (art. 1.a). Y establece una excepción en ese mismo artículo, a los que se considera “personal esencial para el adecuado funcionamiento del establecimiento” y el personal de salud, que podrían ser convocados, siempre que se cumpla esa condición.

Lo que resulta falso, y que afirma la empresa, es que exista una categoría de “trabajadores de mayores de 60 años que no integren ningún grupo de riesgo”. Eso no se encuentra establecido en ningún decreto del Poder ejecutivo o resolución del Ministerio de Trabajo Nacional, ni mucho menos del Ministerio de Salud, los cuales siempre consideraron a las personas mayores de 60 años con un riesgo elevado de desarrollar la enfermedad en forma grave, hospitalizaciones y hasta el fallecimiento.

Si los trabajadores que están incluidos dentro de la definición de grupo de riesgo no son convocados a trabajar o a las embarazadas, Metrovías tampoco debería convocar a los trabajadores mayores de 60 años. Para ambos grupos existe el mismo riesgo en caso de contraer coronavirus. Y los trabajadores del Subte lo saben: de los 6 trabajadores del subte que fallecieron a causa del COVID-19, 3 de ellos eran mayores de 60 años.

La maniobra de Metrovías, a casi un año de la publicación de la resolución 207, consiste en cambiar su interpretación y pasar a considerar a los trabajadores mayores de 60 años, como “personal esencial para el adecuado funcionamiento del establecimiento”. Durante 11 meses, no los consideró así, pero de un día para otro, sin fundamento, con un ascenso de casos de COVID-19 en la CABA y en el conurbano, ahora sí los considera que son esenciales para el funcionamiento del servicio. Una ilegalidad suprema, que no encuentra fundamento, y que además los coloca en una situación de extremo riesgo.

La segunda maniobra de Metrovías, consiste en realizar una amalgama y confusión entre lo que ella considera un “servicio esencial” como el Transporte de pasajeros (decreto 297/2020) y “personal esencial para el adecuado funcionamiento del establecimiento” (resolución 207). Que se haya dispuesto el “Transporte público de pasajeros” como servicio esencial, ello no convierte automáticamente a todos sus trabajadores como “personal esencial para el adecuado funcionamiento del establecimiento”. De hecho, el SUBTE funcionó casi todo el año 2020 sin que los trabajadores mayores de 60 años presten tareas, por eso no hay fundamento legal para que ahora así se los declare.

Además, al no haberlo considerado desde un inicio como “personal esencial” a ese grupo, ello se convirtió en un derecho adquirido para los trabajadores mayores de 60, que ahora, la empresa no puede desconocer, cambiándole su categoría.

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¿El gobierno qué hace? ¿Qué va a hacer?

Pero una de las cosas que nos preocupa es el silencio del gobierno y el Ministerio de Trabajo ante las maniobras de Metrovías. Por ahora deja correr las falsas interpretaciones y el ataque empresario. Esta actitud implica una complicidad y concesión a las patronales tras la presiones de estas, que buscan el retorno de los trabajadores de los mayores de 60 años a sus puestos de trabajo.

Sabemos además que Rodríguez Larreta, jefe de gobierno porteño, es un amigo de Metrovías que viene impulsando la apertura indiscriminada e insegura en escuelas y otros sectores. Ahora redobla la apuesta y presiona a las empresas de transporte a que se acondicionen para recibir nuevos contingentes de usuarios.

Hay que ser claro: el abuso ilegal que pretende imponer Metrovías pone en riesgo la vida de ese grupo de los trabajadores. La medidas de fuerzas y asambleas que empezaron a llevar adelante desde el Sindicato del subte, son fundamentales para obligar a la empresa a retroceder en esta ilegalidad. Lo mismo en otros gremios o empresas donde haya ataques similares. Para eso necesitan la acción de las centrales sindicales, tanto de la CTA en este caso, como de la CGT.

Si Metrovías logra imponer su medida, el Gobierno no solo se volvería cómplice de poner en riesgo la salud de los trabajadores de Metrovías, sino que además sería utilizado por el resto de las patronales como punta de lanza, en una ofensiva para actuar de la misma manera, exponiendo la vida de miles de trabajadores y trabajadoras de otros servicios e industrias, siendo que son un grupo de trabajadores de alto riesgo a desarrollar en forma grave el COVID-19, y que deben contar con toda la protección a su salud.




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