Sociedad

Una “pandemia” paralela que golpea cada día más violentamente: el hambre

Merlo: “Los chicos mayores de 6 años parecen que ya no se alimentan más”

Mucho se viene hablando últimamente sobre el “cuidado” de la población en el marco del avance del Covid-19 en nuestro país, con la imposición de la cuarentena obligatoria. Pero muy poco se dice sobre la situación de penuria a la que son arrastrados millones de personas por no tener las condiciones mínimas para sobrellevar la situación de prevención contra el virus.

Maximiliano Oviedo

Docente de Merlo

Natalia Rodríguez

Docente de Merlo | Agrupación Marrón | Pan y Rosas

Jueves 16 de abril | 11:43

Este estado de situación se hace carne en las barriadas pobres de todo el país. Uno de los distritos más golpeados históricamente por las constantes políticas de ajuste y profundización de la desigualdad es Merlo, donde gran parte de su población se encuentra precarizada o desempleada. La Izquierda Diario, nuevamente le pone la voz a aquellos sectores que históricamente fueron silenciados.

Son muchas las localidades de este distrito donde se manifiesta la profundización de la pobreza y la imposibilidad de sobrevivir en esta situación. Y es el sector docente donde convergen los distintos actores de la comunidad educativa, en general provenientes de sectores populares y de la clase trabajadora.

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Desde la localidad de Pontevedra, Partido de Merlo, las familias de nuestros estudiantes nos hacen llegar algunos de los relatos de madres, padres y estudiantes de la comunidad educativa merlense.

“Hola buen día seño yo necesitaría algo de mercadería ya que por el momento no estoy trabajando. Yo trabajo en casa de familia y no estoy yendo por todo esto. Desde ya muchas gracias” dice una de las tantas madres.

Mientras que G, de la localidad de Pontevedra, cuenta que tiene una hija de 11 años, y se encuentra sin trabajo, debiendo mantener sola a su hija. Por el aislamiento obligatorio no puede seguir trabajando por hora como lo venía haciendo, y se tiene que arreglar con el ingreso del Bono de 10.000 pesos, para pagar cuentas y comprar mercaderías para comer. “Esta situación me está haciendo tocar fondo, tengo que hacer ´rosquitas´ para vender en el barrio, donde a veces no se puede vender ya que muchos otros hacen lo mismo”, con lo cual se hace sumamente necesario “recibir mercaderías porque es un barrio donde la mayoría está en la misma situación o peor”.

G explica que no recibe la mercadería repartida por el gobierno provincial porque su hija tiene 11 años y queda excluida, con lo que concluye afirmando “los chicos mayores de 6 años parecen que ya no se alimentan más.”

Por su parte A. plantea “pienso que en este momento si bien está buena la idea de la cuarentena… no a todos se les reconoce el sueldo y los que están trabajando en negro o informal quedaron sin entradas para sustentarse… mi hijo con su esposa y mi nieto viven a media cuadra de casa, y él era el sustento del hogar trabajando en Uber. Ahora no puede hacerlo y si bien compartimos la comida no es la solución. Él quiere proveer para su hogar”.

Por último, otra madre afirma que “la semana pasada la pasamos con lo justo, tomando té con tortas fritas. Nos costó.”

La contracara de estos relatos se vio con la “exposición” del presidente Alberto Fernández, que de manera “académica” y con cuadros comparativos, intentó convencer de que es el mejor camino por el que está transitando la población más afectada social y económicamente ante las medidas tomadas. Pero esos gráficos no dan cuenta de la multiplicación de ruidos en el estómago que padecen cada vez más sectores que no entran en los cálculos del “profe Fernández”. Es en esa misma tónica que el presidente plantea sin ruborizarse que prefiere “un 10% más de pobres que 100 mil muertos”, como si la pobreza no fuera la principal causa de muerte y de las principales penurias en las grandes mayorías.

Intentando (paradójicamente hay una gran valoración de los “intentos” del oficialismo) congraciarse con declaraciones de tinte progresistas, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kiciloff, pretende que los sectores más desfavorecidos por años de desidia estatal, se conformen o calmen el hambre con tan sólo unos pocos alimentos no perecederos (si es que tienen la suerte que lleguen), y en caso de reclamo, ya el Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, fue dando “indicios” de las formas en la que el gobierno provincial responderá.

Ante la extensión de la cuarentena obligatoria, son cada vez más los relatos de los crecientes sectores del Conurbano Bonaerense que expresan la situación insostenible por la que tienen que atravesar ante la falta de trabajos registrados, o la posibilidad de salir a ganarse el mango por la profunda coerción de las fuerzas de seguridad que hay en las calles.

Con este panorama, en uno de las últimos reportajes que brindó Alberto Fernández, afirmó que “es una oportunidad para hacer un mundo más justo…” mientras tanto Paolo Roca insiste en despedir a los más de 1400 trabajadores en Techint y las cadenas de comidas rápidas como McDonald rebajan los salarios de las y los trabajadores ya precarizados. ¿El decreto contra los despidos? Bien, gracias.
Frente a la crisis social profundizada por la cuarentena, la ofensiva de las patronales mediante despidos, suspensiones y rebajas salariales, con la complicidad de las burocracias sindicales, se torna sumamente urgente llevar adelante un plan sanitario serio, donde sean los trabajadores y trabajadoras quienes sean los verdaderos artífices de una salida, donde a partir de la organización de los establecimientos educativos le impongan a la conducción del SUTEBA un salario de cuarentena de 30.000 pesos; aumento del presupuesto de servicio alimentario que garantice el plato de comida para todos los estudiantes; condiciones de salubridad en las escuelas y entrega gratuita de kit de higiene.

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Sin dudas que estas son medidas elementales ante el avance de la pandemia que afecta mayormente a los sectores populares y que pueden realizarse afectando la ganancia de los capitalistas, sin pagar la deuda externa ni a los bonistas y cobrando impuestos a las grandes fortunas.

Para que los capitalistas no vuelvan a descargar sobre los trabajadores y los sectores populares esta nueva crisis, intensificada por la expansión del coronavirus, desde el PTS en el FIT-U se presentan una serie de medidas programáticas para que esta vez sea la clase capitalistas la que pague esta crisis, porque nuestras vidas valen mucho más que sus ganancias.

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