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Mendoza: con el PJ dividido se aprobaron las leyes de Avalúo e Impositiva, aún resta el presupuesto

Lunes y martes sesionaron las Cámaras de la Legislatura mendocina en la que el gobierno radical obtuvo los votos necesarios para la aprobación de las leyes de Avalúo e Impositiva producto de la fractura del PJ-FpV.

Enrique Jasid

@EnriqueJasid

Miércoles 6 de enero de 2016 | Edición del día

El primer día hábil del 2016 arrancó con la sesión de la Cámara de Diputados convocada de forma especial para tratar las leyes recaudatorias de la provincia.

Mucho se especulaba sobre la actitud del FpV-PJ que podía o bien ausentarse de la sesión para boicotearla, o asistir y votar dividido como finalmente sucedió.

Quien encabezó la tropilla para otorgarle al gobernador de Cambia Mendoza las leyes que le permitan aplicar la política recaudatoria desde el próximo mes, fue el sector Azul del peronismo al que pertenecen los intendentes que ganaron sus municipios en las elecciones provinciales: Giménez de San Martín, Bermejo de Maipú, Salgado de Santa Rosa, Righi de Lavalle, Aveiro de Tunuyán y el sector de los hermanos Félix de San Rafael. A ellos responden los diputados Jorge Tanús, que a pesar de ser un disidente dentro de su sector se subordinó al pedido de los caciques, Silvia Ramos, Cristina Pérez, Lidia Ruiz, José Muñoz, Alejandro Viadana, Claudia Segovia, Francisco Cofano, Ernesto Molina y Leandro Giacomelli.

Por la negativa lo hicieron Omar Parisi, Gustavo Majstruk quien también es del sector azul pero no se disciplinó, Sonia Carmona que responde al ex intendente Ciurca, Lucas Ilardo de La Cámpora, Daniel Rueda, Norberto González, Mario Díaz y Patricia Galván. Estuvo ausente Bianchinelli aunque hubiese votado afirmativamente según trascendió.

Así las cosas, el peronismo finalmente se dividió como habíamos anticipado en este medio luego de ser de forma unánime opositores con el micrófono y oficialistas con la mano a la hora de votar. El balance correspondiente de las varias y dolorosas derrotas electorales que tuvieron en el 2015 aún no se salda a tal punto que el ex gobernador Francisco Pérez sigue siendo el presidente del partido por no haber acuerdo en quién debe ser su sucesor. Además de derrotado y debilitado, ahora el peronismo se encuentra dividido.

La presión de los intendentes a garantizar la gobernabilidad del actual oficialismo se debe a la negociación en las partidas presupuestarias que se destinarán para obras en los municipios. Ellos mismos necesitan los fondos también para poder pagar los salarios y no verse envueltos en la crisis en que Mendoza terminó el 2015 con miles de trabajadores estatales sin cobrar.

Sin embargo, a pesar de esta división por unanimidad acompañaron las semanas anteriores las leyes de ministerios, endeudamiento y emergencia fiscal que implican superpoderes para el gobernador y ajuste para el pueblo trabajador.

En el Senado donde la vocación servil al ejecutivo se notó más fuerte, quienes dieron su voto negativo a estas leyes fueron Arenas, Agulles y Bauzá.

A diferencia de la Cámara de Diputados donde ningún legislador del FPV hizo uso de la palabra, en el Senado lo hicieron para justificar su negativa y también quienes decidieron acompañar los proyectos para plantear que en nombre de la “política” respaldaban con mayor o menor gustos las decisiones del gobernador. Rara concepción de la política, o más bien una concepción que esconde una identificación de clase y una defensa ideológica a los “pactos” a pesar de las diferencias en los partidos del régimen.

El FIT consecuentemente planteó su rechazo

El Frente de Izquierda ha sido el único que en las cortas semanas del nuevo gobierno ha jugado un consecuente rol de oposición al gobierno.

En este caso las jóvenes legisladoras Soria y Escudero en la Cámara de Diputados y Noelia Barbeito en el Senado plantearon que frente a la crisis excepcional de la provincia la cual todos reconocen no se traían leyes recaudatorias excepcionales que permitan salir de ella afectando los intereses de los grandes grupos económicos.

Afirmaron la necesidad de cobrar impuestos a las grandes fortunas de la provincia que poseen los Pescarmona, los Cartellone, los Vila, los grupos bodegueros, las petroleras como primer paso para recaudar.

Por el contrario de esto, denunciaron que se mantiene la rebaja de 3% de Ingresos Brutos a las petroleras perdiendo así cientos de millones de pesos, algo que incluso habían cuestionado desde el radicalismo señalando que un profesor tributaba mayor porcentaje de IB que una petrolera, pero que en esta oportunidad son ellos mismos los que defienden este premio.

Asimismo se amplían los beneficios de tasas ceros o reducidas para empresarios y se facilitan los requisitos para acceder a esos beneficios, entre ellos la exigencia de no poseer trabajo infantil o trabajo esclavo, algo muy arraigado en el “campo mendocino”.

El diputado Fresina, también del FIT, señaló que se aumenta un 25% el impuesto inmobiliario, cuestión que perjudica los bolsillos de las familias trabajadoras mientras crece la especulación inmobiliaria.

De conjunto la izquierda advirtió que se sostiene un sistema impositivo regresivo donde un trabajador destina hasta un 50% de su salario entre impuestos nacionales, provinciales y municipales, porcentajes exponencialmente superiores a los que aportan los empresarios y terratenientes dueños de la provincia.

En el mismo sentido acusaron que es la misma política del macrismo que a pocos días de asumir benefició con la quita o reducción de retenciones al agropower y con la devaluación que solo premia a los exportadores mientras los pequeños productores se verán perjudicados, tal como se anticipa en Mendoza con los pequeños viñateros.

En definitiva, nuevamente las leyes recaudatorias caen sobre las espaldas del pueblo trabajador que también sufre la inflación, devaluación, despidos y tarifazos.

Próximo capítulo: el presupuesto

Antes de dar inicio al receso legislativo debe aprobarse la ley de presupuesto en la que el Poder Ejecutivo solicita 5000 millones más de endeudamiento que sumado a lo ya concedido rondaría entre 10mil y 15mil millones en un presupuesto cercano a los 70 mil millones.

El sector del peronismo dispuesto a aprobarlo y darle los 2/3 necesarios para ellos negocia en estas horas obras para los municipios de sus intendentes a cambio de su voto afirmativo y convertir definitivamente a la legislatura en una escribanía donde el oficialismo no tendrá sólo mayoría automática para las leyes comunes, sino también para las especiales.

El sector más reticente amenaza con profundizar aún más la crisis del peronismo que nada dice que haya tocado fondo.

Estará por verse el desarrollo de esta fractura que todo indica no será pasajera sino que delineara una grieta entre quienes brinden sus oficios al nuevo gobernador y quienes intenten una suerte de oposición legislativa, la cual será solo legislativa. Lo que podemos anticipar es que la unidad solo podrá venir de la sumisión de este segundo grupo al primero, pero no al revés.







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