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Red Internacional

En la apertura de sesiones, el Presidente negó el ajuste y prometió nuevamente “trabajo registrado” para jóvenes y quienes reciben programas sociales. El “boom” del monotributo. Lo que se recupera seguro es la precarización laboral.

Lucho Aguilar@Lucho_Aguilar2

Miércoles 2 de marzo | 12:52

Este martes el Presidente inauguró las sesiones legislativas. Allí negó el ajuste, defendió el acuerdo con el FMI y repitió promesas. Una de ellas fue sobre una de las grandes preocupaciones sociales: el trabajo.

Fernández resaltó que “en 2021 se incorporaron 440 mil personas al trabajo registrado”. La realidad es que la mayor parte del empleo creado el último tiempo es bajo formas precarias, sin relación de dependencia, como el monotributo. Si comparamos diciembre de 2021 con febrero de 2020, la cantidad de trabajadores registrados privados creció 0,8%, mientras que los monotributistas aumentaron 6,9% (plenos) y 9,8% (sociales). Datos oficiales.

Pero además habló de dos temas sensibles. “Para facilitar la inserción de los y las jóvenes en el mercado de trabajo enviaré al Congreso de la Nación el Proyecto de Ley de Empleo Joven", anunció el Presidente. Pegadito, dijo que se avanzará "en convertir los planes sociales en empleo formal recurriendo a la formación y mediante la registración de la economía popular”.

Lo que quieren mostrar como una conquista de “más derechos” en realidad confirma que la “recuperación” viene de la mano de más precarización laboral. Veamos por qué.

Alberto corazón / acá tenés los pibes para la precarización

El verso de “las oportunidades laborales para la juventud” no es nuevo, ni de este gobierno. Fernández ya promocionó un “programa de empleo joven” en la apertura de sesiones... de 2021. Es el mismo power point.

Es que nadie puede negar que la situación de la juventud es dramática. Tres de cada diez jóvenes están desocupados, más del 70% sufre precarización extrema, el promedio salarial para los menores de 24 años no llega a los 25 mil pesos, y si están informales mucho menos. Hoy gran parte de los beneficiarios de los Potenciar Trabajo (¡16 mil pesos!) son jóvenes, así como de los monotributistas. Lo más irracional es que mientras crece la desocupación juvenil, ¡hay 750 mil pibes sobreocupados!

¿Qué hizo ante semejante situación? Lanzó en plena campaña electoral el programa Te Sumo que contamos acá. Solo incluía a 50 mil pibes y pibas, con secundario completo, para que ingresen a empresas PyME. El Estado favoreció a esas empresas de dos maneras: pagando hasta 18 mil pesos de cada sueldo y eliminando prácticamente los aportes patronales. A pesar de esos beneficios, los montos de los salarios “juveniles” del programa Te Sumo son bajísimos.

Una solución precaria para menos del 5% de la juventud trabajadora.

¿Y ahora volvieron mejores? Ni a palos. Aunque el proyecto que adelantó el Presidente no llegó al Congreso, sus funcionarios ya adelantaron que será una generalización del “Te sumo”. Victoria Tolosa Paz lo anticipó a fin de año en el Coloquio de IDEA: “el Gobierno presentará una ley de promoción de empleo joven con baja de cargas patronales” (El Cronista).

Lejos de cualquier mística progresista o popular, el Frente de Todos insiste en ofrecer a la juventud como mano de obra barata para la “recuperación”.

Otro puente, el mismo camino

Como decíamos, la otra promesa fue “convertir programas sociales en empleo formal”. Por ejemplo incorporando desocupados y cooperativistas a empresas.

Acá también tenemos antecedentes: el proyecto de Sergio Massa y el decreto del propio Alberto Fernández durante 2021. Como criticamos acá y acá, la fórmula es la misma que con la juventud. Se reducen las contribuciones patronales “hasta un 100%”, el Estado paga parte del salario a través de distintos programas sociales y hasta les perdona las multas por utilizar trabajadores “en negro”.

A pesar de los beneficios, en sus primeros meses las medidas tuvieron poco efecto. Los empresarios siempre quieren más. Prefieren esperar más beneficios y flexibilizaciones laborales y mientras tanto seguir manteniendo a millones de laburantes en la informalidad. Es el caso de la construcción, rurales, gastronomía y textiles, los gremios donde se anunciaron acuerdos. El 75% de las y los trabajadores de esos sectores están sin registrar.

Hace pocos días el propio Fernández relanzó con bombos y platillos su plan. Fue en una planta de Textilcom, que produce para Mimo, Cheeky y Topper. Allí estaban los sindicatos y su dueño, quien explicó a los medios cómo funciona el acuerdo: las trabajadoras son contratadas un año bajo convenio textil, el Estado paga una parte del sueldo (a través del Programa de Inserción Laboral del Ministerio de Trabajo). Hay que reconocer que es un cambio para trabajadoras desocupadas que cobraban el Potenciar. Lo que no dicen es que están “a prueba” un año (el patrón decide si siguen) y que las escalas salariales textiles son de pobreza: apenas superan los 40 mil pesos para empresas que facturan millones. Los sindicatos textiles, igual que UOCRA, Gastronómicos o Rurales, reciben además fondos para la “capacitación”.

En definitiva, un programa que entrega como mano de obra barata, flexible e inestable a los "empresarios nacionales”. Los tipos son fanáticos de la patria... precarizada Al igual que el programa para los jóvenes, para todo 2022 solo proponen generar “30 mil puestos” entre los 1,2 millones desocupados y cooperativistas. No existe.

En el discurso de ayer habló además de “la entrega de maquinaria y herramienta para la economía popular”. El tema merece una nota aparte. Pero las propias organizaciones sociales y piqueteras reconocen, más allá de sus debates, que el Estado y los empresarios utilizan a las y los cooperativistas y desocupados como “trabajadores de segunda” en obras y tareas que tendrían que realizarse con convenio colectivo y plenos derechos, más allá de la forma en que se organicen.

El Frente de Izquierda Unidad viene rechazando el plan del FMI que siguen el Frente de Todos y Cambiemos y propone otra salida. Un plan de obras públicas que solucione los problemas sociales y genere millones de puestos de trabajo genuino. La reducción de la jornada a 6 horas, para repartir el trabajo, con un salario que cubra la canasta familiar. El pase a planta de tercerizados, contratados e informales.

Para imponer esa salida hay organizar a la juventud harta de esos laburos sin derechos y unir a ocupados, precarios y desocupados. No hay tiempo que perder.




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