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Red Internacional

La vía para hacerlo es mediante el Fondo de Resiliencia y Sostenibilidad, una línea de crédito del organismo creada para respaldar "políticas de cambio climático". En Economía ya anticipan que no formará parte de la discusión del Ministro en EE.UU. la semana del 6 de septiembre sino que podría intentar negociarse el año que viene.

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Jueves 25 de agosto | 20:37
Sergio Massa viajará a Washington, Estados Unidos, a principios de septiembre. Foto: ámbito.com.

Sergio Massa viajará la primera semana de septiembre a Estados Unidos, donde mantendrá reuniones con funcionarios de la administración de Joe Biden, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y directivos de empresas, principalmente petroleras.

En algunos medios se hipotetizó sobre la posibilidad de que el superministro aproveche la visita con los directivos del FMI, en especial de Kristalina Georgieva, para iniciar negociaciones por un nuevo préstamo enmarcado en el Fondo de Resiliencia y Sustentabilidad (FRS). Según la agencia Reuters, Argentina analizaba solicitar el préstamo ese mismo octubre, con un tope máximo de U$S 1.350 millones que es lo que podría pedir según su participación en el organismo.

En este sentido, significaría apenas un "alivio" de entrada de dólares comparado con los U$S 44.000 millones del préstamo de Facilidades Extendidas, a condición de mayores exigencias al país

Sin embargo, fuentes oficiales consultadas dijeron a El Cronista que "la posibilidad no se contempla en el futuro inmediato. Voceros del ministro de Economía, Sergio Massa, indicaron que es algo que podría estudiarse para el año que viene y que no formará parte de las discusiones que comienzan como parte de las revisiones del programa de Facilidades Extendidas. Tampoco detallaron qué monto solicitaría el país. Una fuente oficial que participa en las gestiones para conseguir dólares descartó cualquier movimiento en el corto plazo", según explica el periodista Esteban Rafele en ese mismo medio.

El Fondo de Resiliencia y Sustentabilidad (FRS), fue creado en abril de este año con el supuesto objetivo de que los países de ingresos bajos y medios accedan a financiamiento a mayor plazo y tasas más bajas que los que suele entregar el organismo, atados a "políticas ambientales y de salud". El plazo máximo del Fondo es a 20 años y con 10,5 años de gracia, con una tasa inferior a la de los programas habituales.

Condicionalidades

Pero nada de lo que "da" el Fondo es gratis ni poco intencionado. En primer lugar, Massa deberá asegurar que el país cuenta con determinados requisitos que se exigen para acceder al FRS: "reformas políticas de alta calidad" para la "reducción de riesgos críticos relacionados con el desafío estructural a largo plazo del cambio climático o la preparación para una pandemia"; compromisos de "reformas estructurales" y revisiones trimestrales, y una "capacidad de pago adecuada".

El Fondo avisó que "la deuda debe evaluarse como sostenible" según los parámetros habituales del organismo. En la actualidad, el FMI considera que la deuda argentina es "sustentable pero no con alta probabilidad", según se desprende de los informes técnicos. En el último informe (primera revisión trimestral), el FMI advirtió sobre la vulnerabilidad financiera del país, y pidió limitar los salarios y jubilaciones, además de volver a la carga con su clásico pedido de reforma previsional.

Voceros del ministro de Economía, Sergio Massa, indicaron que pedir una línea de crédito adicional del Fondo de Resiliencia y Sustentabilidad no formará parte de las discusiones que comienzan ahora, como parte de las revisiones del programa de Facilidades Extendidas, un programa que se "revisa" cada tres meses, como condición para el desembolso del dinero que el propio Fondo luego se cobra en concepto de los vencimientos del préstamo stand by anterior que tomó Macri. Un verdadero cogobierno, que implica cada vez mayores condicionalidades.

El Gobierno afronta profundas dificultades para acumular reservas, uno de los requisitos centrales de las metas acordadas con el organismo internacional, para garantizar los pagos de la deuda al propio organismo y al capital financiero internacional. Mientras tanto, Massa, con el aval de Alberto y Cristina, avanza localmente con el ajuste fiscal: tarifazos, congelamiento de la planta estatal, de la planta de las empresas públicas, y ahora también, un recorte brutal en educación, salud y préstamos productivos.

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