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Red Internacional

Un informe de Basta de Asesinatos Laborales, que agrupa a académicos y sindicatos, señala que las muertes por "accidentes" laborales en 2020 llega a las 1295: una muerte cada siete horas. La Superintendencia de Riesgos del Trabajo admite que el sistema cubrió a casi 210 mil trabajadores con Covid el mismo año.

Liliana Vera IbáñezRedacción LID @liluzlisam

Lunes 26 de abril | 12:29

Los números de vidas perdidas en los lugares de trabajo creció con los contagios de coronavirus que comenzaron el año pasado. Ya no solo son accidentes laborales por responsabilidad patronal, sino se suman contagios sin protocolos, exposiciones innecesarias y un virus que convive en las líneas de producción y en los servicios.

El 25 de abril, el Observatorio Basta de Asesinatos Laborales (BAL),que agrupa a académicos, investigadores y organizaciones sindicales, presentó un informe que asegura que fueron más de 1000 muertes y casi 210 mil trabajadores con Covid en 2020.
Se trata de una nueva edición del relevamiento que el Observatorio realiza basado en fuentes gremiales y periodísticas a partir de lo que consideran un insuficiente conteo de la Superintendecia de Riesgos del Trabajo (SRT), que solo abarca al sector formal de la economía y deja de lado a los informales, que históricamente explican el 35% de la fuerza laboral, y cuyas condiciones de trabajo se caracterizan por la falta de seguridad e higiene.

El Observatorio se basa en fuentes gremiales y periodísticas a partir de lo que consideran un insuficiente conteo de la Superintendecia de Riesgos del Trabajo (SRT), que solo abarca al sector formal de la economía y deja de lado a los informales, que históricamente explican el 35% de la fuerza laboral, y cuyas condiciones de trabajo se caracterizan por la falta de seguridad e higiene.

Accidentes laborales: un muerto cada siete horas

La madrugada del viernes 16 de abril, Marcelo Ulariaga, trabajador de la empresa Pirelli y padre de dos hijos, falleció como consecuencia de un accidente laboral mientras desarrollaba sus actividades en una máquina.

Los primeros días de este mes, Gastón Soria, de 21 años, murió tras caer de un montacargas desde un octavo piso. Enzo Orellana falleció al caer desde 30 metros de altura en una obra en construcción.

Por accidentes laborales en 2020, las muertes llegan a las 1295. Se trata de un crecimiento del 145% en un año y del 242% en solo dos años ( en 2019 sumaron 534 y en 2018 fueron 375). Una de las causas del salto es la irrupción del coronavirus en los lugares de trabajo, que explican 985 decesos del total, un 76 por ciento. e destacan también casos de jóvenes trabajadores en las condiciones de precariedad que impone la tercerización y que incluye empleados telefónicos y de reparto, entre otros.
Por eso, durante 2020, según ese cálculo se produjo la muerte de un trabajador en la Argentina cada siete horas.

Coronavirus en el trabajo

El sábado 24 de abril murió un trabajador de grupo de riesgo por Covid-19 en la fábrica Cattorini de Quilmes Oeste.
A principios del mismo mes, la multinacional Toyota se vio obligada a reducir a un solo turno su producción, ya que fueron registrados más de 100 nuevos casos en solamente en tres días.
En esa planta, donde cada turno trabajan 2500 operarios, algunos trabajadores contaban a La Izquierda Diario que "la vuelta a los horarios normales (anteriores a la pandemia) había generado que se produjeran aglomeraciones en la entrada y salida de los turnos que ahora se cruzan y además (al haber dos turnos) había menos tiempo para la limpieza de los lugares de descanso", en relación al nuevo esquema de turnos.

El informe de Basta de Asesinatos Laborales concluye que 985 trabajadores murieron durante 2020 como resultado de haber contraído Covid-19. Mientras la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) indicó que hasta el último día de 2020 la cobertura por ART (que presume el reconocimiento del contagio en el lugar de trabajo o en el trayecto) llegó hasta los 209.073 de los cuales 831 fallecieron.
Del total de los decesos, según datos oficiales, un 24% corresponde a trabajadores de la salud, un 11% a trabajadores del transporte y un 7% a trabajadores de seguridad privada, al igual que las fuerzas de seguridad y los de mantenimiento y limpieza, y un 4% de empleados de comercio. Aquí surge una diferencia en relación con los fallecidos en el sistema de salud. La SRT habla de 129 casos mientras que BAL contabiliza 399 y la Federación Sindical de Profesionales de la Salud –FESPROSA– unos quinientos.

Tercerizados de la empresa de seguridad MCM que trabajan en el ferrocarril Roca denunciaron recientemente: "un barbijo con el logo de MCM es lo que le dan cada seis meses a los trabajadores. De no tener este barbijo específico, son sancionados.
Los trabajadores tampoco cuentan con servicio médico, ni con baños para lavarse las manos".
Hugo Carrasco, de 63 años, era guardabarrera en San Justo, en el ferrocarril Roca, febrero estuvo de licencia pero fue obligado por Trenes Argentinos a volver a su puesto de trabajo: falleció luego.

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¿Quién cuida a los trabajadores?

La creciente suba de contagios en los lugares de trabajo, donde permanecemos más tiempo que en cualquier otro lugar, parece imparable: 200 casos y 130 aislados en Volskwagen Pacheco, en YPF Ensenada 60 casos en una semana -donde fallecieron dos obreros por la enfermedad-, docentes fallecidos en distintos lugares del país, 8 trabajadores fallecidos por covid en el subte.

Evidentemente no se puede dejar más la vida de los trabajadores en manos del Estado y los empresarios. Es vital la puesta en funcionamiento de las comisiones de seguridad e higiene en manos de los trabajadores, que puedan evaluar los riesgos reales y contemplar a todos los trabajadores, que no se hagan divisiones entre efectivos y contratados.
Sin comités de higiene y seguridad es imposible tener una medición real de la situación, y mucho menos tener protocolos y procedimientos seguros para todos.
En lo que concierne a las empresas privadas, haber trabajado durante la pandemia (aún aquellas que no producían nada esencial) les permitió mantener sus ganancias e incluso aumentar la precarización..

Se debe exigir una campaña de vacunación controlada por los trabajadores de la salud, y discutir la necesidad de liberar las patentes para que no se especule más con el lucro sobre la vida de la gente.
Los recursos están, pero destinados a la especulación económica. Las experiencias de organización de cada lugar suman a otras.

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