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Red Internacional

Vecinos y vecinas de Ensenada se concentraron para evitar que el municipio de Ensenada quite el arbolado público en una de sus cuadras. Ubicada entre las ciudades con peor calidad ambiental del país, el municipio sigue talando.

Sebastián PalmasProfesor de Geografía | Militante de La Marrón Docente en Ensenada.

Sábado 16 de julio | 13:00

En la madrugada de hoy el municipio arrasó con los árboles ubicados en la Eva Perón entre Perú y De la Paz, pasando por encima de la voluntad de los vecinos que se abrazaron a los mismos para evitar que el hecho se lleve a cabo.

En el día de ayer, las y los vecinos habían impedido que la obra se lleve adelante. Los concejales del Frente de Todos (FdT) Jonathan Da Cruz y Agustina Pando se apersonaron al lugar y les dijeron a los vecinos que la obra se iba a realizar igual y que los árboles se iban a extraer. Se les exigió que cesen con las obras que vienen llevando adelante en varias calles de la ciudad que destruyen el arbolado público.

Comenzaron quitando cuatro ejemplares adultos, poniendo en alerta a los vecinos y vecinas, luego confirmado por el aviso casa por casa de que iba a quitar todo el arbolado de su cuadra. En ese sentido, se proyecta que avancen con 50 ejemplares más, adultos y sanos.

Los vecinos y vecinas vienen exigiendo una reunión con el intendente para manifestarle la necesidad de saber en qué consiste la obra que quieren hacer, y manifestar que quieren ser parte de las decisiones. Además aclararon un rechazo rotundo a que quiten los árboles de la cuadra. Incluso plantearon que Mario Secco incumplió su palabra, quien les había dicho que no iba a tocar esos árboles en esa cuadra.

“Funcionarios que no funcionan”

Según los funcionarios, que no supieron dar una explicación clara y concreta, están llevando adelante una obra hidráulica que beneficiaría a las y los vecinos de la cuadra. Pero cuando se consultó por la misma, para que dieran a conocer en qué consistía, hubo evasivas. Incluso luego dijeron que era para evitar que los vehículos se estacionen sobre la vereda.

Además los funcionarios del FdT también le dijeron a los y las vecinas que esta obra iba a mejorar la calidad de vida de los y las ensenadenses, como si quitar árboles no afectara también el bienestar de la población, desconociendo completamente la importancia de los árboles y sus funciones, y más en la quinta ciudad con peor calidad ambiental dentro de 511 municipios.

Este índice justamente contempla los espacios verdes y el arbolado público en su funciones ecológicas, como ser factor importante también en la calidad de vida de la población, la mitigación del cambio climático, etc.

También se presentó una funcionaria del PRO al lugar para reclamar. Pero que “un árbol no nos tape el bosque”, sabemos que en La Plata a Julio Garro, intendente que responde a Cambiemos, tuvieron que los y las vecinas ponerle una cautelar para que deje de talar, demostrando que no hay grieta para el extractivismo.

En las escuelas de Ensenada, por ejemplo, también se llevaron a cabo iniciativas relacionadas al cuidado y protección del ambiente. El gobierno tomó nota e impulsó su propia iniciativa, a través de la nueva conducción de SUTEBA (Sudeste- Celeste), que es parte de la dirección provincial conducida por Roberto Baradel.

El plan llamado “plantando patria”, impulsado por la conducción docente de Suteba Ensenada y la UES (centro de estudiantes secundario de la escuela Media 1) buscaba concientizar de la importancia de plantar árboles, pero en definitiva terminó siendo parte de la política del municipio de quitar árboles y plantar sin un plan claro de arbolado público. No lo hacen por un interés genuino de conservar el ambiente sino todo lo contrario, el fin es demagógico: por un lado se arrasa con los árboles pasando por la voluntad de los vecinos y por el otro, se planta algunos árboles que tardan años en crecer y dar sombra. Un despropósito.

En este caso también fue inconsulto con vecinos de la zona, quienes habían plantado ejemplares y fueron quitados y reemplazados por otros sin razón alguna, solo para que figure en las redes como parte del plan de “plantación más grande de la historia” difundido por el gobierno municipal.

Esto demuestra que la independencia de los gobiernos es esencial para luchar por nuestros derechos, y los sindicatos tienen que ser herramientas de organización, democrática y de lucha. Acá es el municipio que viola las leyes de arbolado público, como la ley provincial 12.276, y lleva adelante planes extractivistas, por eso es contrario al cuidado del ambiente.

El plan es deforestar y destruir el arbolado público

El intendente Mario Secco anunció hace un tiempo que iba a realizar “la plantación de árboles más grande de la historia de Ensenada”, pero en los hechos lo que parece es que está llevando adelante la deforestación más grande de los últimos tiempos. Estos dichos sucedieron en el inicio de sesión legislativa del Concejo Deliberante en el cual le dedicó un punto especial a los vecinos y vecinas que vienen repudiando esta política destructiva.

En esa ocasión prepoteó a los y las vecinas que se organizaron, como quienes integran la asamblea “Ni un árbol menos”. Dijo que él les iba a “enseñar a usar el pico y la pala”, en un claro tono desafiante y amenazante.

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Incluso si se quitan árboles para luego colocar otros (sabiendo que lleva varios años que vuelvan a cumplir sus funciones y muchos se secan y mueren por falta de cuidados), no sería un plan de forestación, sino de reforestación. Un sin sentido.

Es evidente que el plan del gobierno municipal es continuar con sus planes extractivos. Si bien vienen anunciando medidas que podrían considerarse “ambientales” en los dichos, el hecho es que estructuralmente sigue todo igual o peor, y da cuenta que lo que llaman “ambientalismo popular” (lanzado hace un tiempo junto al plan ambiental por el gobernador de la provincia Axel Kicillof y la ministra de ambiente Daniela Vilar) es plantear en su discurso la importancia de cuidar el ambiente, pero esto el gobierno lo hace sin tocar los intereses de las grandes multinacionales contaminantes, quienes son las responsables de convertir los territorios en verdaderas “zonas de sacrificio”.

Esto se ve muy claro en Ensenada, donde por ejemplo Copetro sigue produciendo y quemando carbón de coque, muy perjudicial para la salud, de la misma manera desde que se instaló en Ensenada durante la dictadura, ante el rechazo de vecinos y vecinas del barrio Campamento.

O también en la grave situación del canal Oeste, donde van a parar los desechos de las fábricas de la zona, como YPF, y que en su lecho tendría varias toneladas de hidrocarburos. Vecinos y vecinas incluso le han ganado juicios a la fábrica por problemas de salud irreparables, que tuvieron que indemnizar y sanear el canal.

Pero esto sigue siendo insuficiente para una empresa que hace negocios a costa del sacrificio del territorio. Y más allá que durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en 2012 se anunció la “nacionalización” de YPF, la mística “ypefiana” quedó corta, porque el 49 % le pertenece a capitales privados. Sociedad Anónima YPF tiene accionistas "buitres” como Soros o Slim, Black Rock o Third Point.

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Son bonistas de la deuda con el FMI, a quienes el gobierno piensa pagarles juntando dólares a costa del ajuste de los y las trabajadoras, y de la explotación de los bienes naturales, que van a parar a las arcas de estos millonarios.

Pero donde está más clara la intención de gobierno es con la megaobra que quieren hacer refaccionando el “camino negro”. Una calle que cruza la reserva de Punta Lara, y que hoy está en desuso. Guardaparques manifestaron la preocupación por esta obra, que destruiría la gran biodiversidad de la zona con su construcción, y afectaría también a los cientos de animales que viven en la zona que se verían aturdidos por la circulación de vehículos, llevándolos a huir y morir al no encontrar posiblemente alimentos.

La intención es poder conectar el Puerto La Plata, donde hay muchos intereses puestos por los dueños de las grandes empresas de la zona, como YPF, Copetro, Siderar, y todo el polo petroquímico. Esta modificación de la costa ribereña ya comenzó y se plantea una zona para los negocios inmobiliarios.

Un ambientalismo independiente de los gobiernos

Ante este ataque del gobierno se necesita un plan de arbolado público, donde participen vecinos y vecinas, ambientalistas, trabajadores, movimientos sociales, estudiantes, y profesionales independiente de los gobiernos, y que puedan decidir qué es lo mejor para el lugar en donde habitan.

Queda claro que la intención de los gobiernos es seguir haciendo negocios a costa de la salud de su población y la destrucción del ambiente. Los discursos que plantean que para que crezca la economía y beneficie a todos y todas no queda otra que contaminar. Quieren convencernos que ambiente y economía son dos cuestiones contrapuestas. Pero lo que es contrapuesto son nuestros intereses y los de ellos.

El cuidado y la protección del ambiente en mano de los y las trabajadores puede dar una salida real, no solo a preservar nuestros territorios, sino planificar racionalmente la economía en relación a los bienes naturales con los que contamos, respetando los ciclos vitales y las funciones ecológicas, y terminando con las desigualdades sociales producto de un sistema irracional.




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