Política

DESAPARICIÓN Y ENCUBRIMIENTO

Marcelo González: “Entre cuatro policías me apretaron para que diga que matamos a Facundo”

En diálogo con La Izquierda Diario, el obrero de la construcción y hermano de la exnovia de Facundo Castro, dijo que se siente en peligro y por eso decidió hablar para contar lo que le pasó. La Bonaerense lo quiso obligar a “confesar” un crimen “narco”. El Estado no lo protege. Se abrió una causa por “apremios ilegales”.

Daniela Rodriguez

Docente y delegada Suteba | Bahía Blanca

Miércoles 19 de agosto | 10:58

La imagen de arriba no es ilustrativa ni sacada de Google. Es la foto que, temeroso y hastiado, Marcelo González les mandó no hace más de dos días a la familia de Facundo Castro y sus abogados. Enseguida se prendieron las alertas y Marcelo decidió salir a hablar públicamente por todos los medios que quieran escucharlo.

Marcelo es hermano de Daiana, la exnovia de Facundo. Es obrero de la construcción y no hace mucho se mudó desde Bahía Blanca a Mayor Buratovich para que su familia viviera en un lugar tranquilo, en un "ambiente sano". Desde febrero trabaja en un tambo a unos kilómetros del pueblo.

A partir de la desaparición de Facundo viene siendo hostigado y amenazado por la Policía Bonaerense, que llegó a querer obligarlo a confesar un crimen que no cometió.

Hoy piensa mudarse, porque sostiene que le da terror seguir viviendo en estas condiciones en las que cada vez que sale para ir a trabajar no sabe si va a volver.

En diálogo con La Izquierda Diario, González cuenta que su hermana está pasando momentos durísimos y que, como hermano mayor, no quiere callar más para terminar con tanta impunidad.

¿Qué te pasó el 14 de junio?

  •  Ese día aparecieron dos agentes en un móvil a buscarme a mi casa. Le dijeron a mi señora que me tenía que presentar en la comisaría y ella me avisó cuando llegué del trabajo. Llamé a la comisaría para preguntar cuál era la situación, qué había hecho yo para que me busquen, y me dicen “no, mirá, acercate a la comisaría, yo mucho no te puedo contar, en la comisaría te vamos a explicar los motivos”. Fui a eso de las 17:10. Me hicieron esperar en una sala en la parte de adelante de la comisaría. Después me llamaron y me dijeron “pasá que te tenemos que hacer unas preguntas”. Me ingresaron a un cuarto, de cuatro por cuatro, todo cerrado. En eso veo al comisario de Pedro Luro y tres policías más de civil. Me empezaron a hacer preguntas: si yo sabia si Facundo estaba en Bahía, yo les dije que no, y me dicen “vos sabés muy bien que está en Bahía, vos tenés que decir que está en Bahía”.

    El comisario es Fernando Grilloni (titular, hasta la reciente intervención provincial, de la subcomisaría de Pedro Luro), quien ese día pidió prestado el destacamento de Buratovich. Es uno de los personajes centrales de la trama de encubrimiento del que participan la Bonaerense, Sergio Berni y varios colaboradores civiles. ¿Te golpearon o apretaron?

  •  Me empezaron a agredir verbalmente. Los cuatro me tenían rodeado y había uno que me pareció que tenía una grabadora, porque todo el tiempo metía el brazo abajo del escritorio. Como que me querían obligar a decir algo que yo no quería. El comisario, me dijo “mirá, si no hablás, si vos no decís dónde está Facundo, te voy a tener que pegar unos sopapos, vas a tener que cantar, vas a tener que decir que Facundo está en Bahía Blanca, me tenés que decir el lugar, y así terminamos con esto y yo me puedo ir tranquilo a mi casa, porque ya me tienen inflado con este tema”. Yo me negué todo el tiempo, porque no voy a decir algo que no sé, no voy a mentir, no pienso mentir, voy a ir siempre con la verdad.

    ¿Qué te preguntaban?

  •  Me empezaron a preguntar cómo era mi relación con Facundo, cómo fue el tiempo que convivimos, cómo era él”. Me querían llevar la declaración para el lado de que Facundo estaba metido en las drogas, que había sido un ajuste de cuentas lo que habían hecho con Facundo, querían desviar todo y buscar la forma de culparme a mí y a mi hermana. Querían que diga que matamos a Facundo. Yo todo el tiempo me negué en todo. Soy una persona humilde, toda mi vida trabajé, no me puedo involucrar en algo que no tengo nada que ver. Después de eso empezaron las amenazas continuas, a seguirme, a perseguirme.

    Subcomisaría de Mayor Buratovich
    Subcomisaría de Mayor Buratovich

    ¿Te hicieron firmar esa declaración?

  •  Esa conversación en el cuarto no porque no fue una declaración, fue un apriete. A mí me apretaron. Es ilegal eso, no se puede hacer eso con una persona. Después fue la declaración, cuando me llevan con una oficial. Había muchas mujeres policías, que estaban todas expectantes para ver lo que yo decía, iban y venían todo el tiempo.

    Posiblemente entre esas mujeres estuvieran Jana Curuhuinca y Siomara Flores, dos de las agentes denunciadas directamente por las querellas en la causa. ¿Cómo terminó todo?

  •  Cuando me toman esa declaración, aparece devuelta por la puerta el jefe (Grilloni) y me dice “llegó una llamada de Bahía Blanca que te compromete, vamos a tener que allanarte tu casa”. La llamada no sé de quién habrá sido o quién lo llamó o si me estaba mintiendo para asustarme. Yo accedí, le dije si quieren ir a mi casa vayan, revisen todo, yo no tengo nada que ocultar, que entren, busquen, revisen todo. Me tuvieron un rato más esperando, me hicieron firmar la declaración y después me llevaron dos agentes hasta mi casa y yo les dije que entren a mi domicilio. Como vieron que había gente en mi casa, estaba mi señora, mi sobrino, mi yerno, no quisieron entrar porque ahí tenía testigos de que iban a entrar a mi casa.

    ¿Cómo siguió todo? ¿La Policía te siguió?

  •  A la semana empiezo a sentir que me siguen. No puedo salir a ningún lado porque la patrulla está todo el tiempo atrás mio. No tengo libertad. Día por medio tengo una patrulla en la puerta de mi casa. Estoy teniendo conflictos con los vecinos porque hay un rumor, no sé si habrá sido uno de los policías, en este pueblo que es chiquito, de que soy un mafioso, peligroso. Pero yo no tengo ningún antecedente, nunca tuve un problema con la Policía, toda mi vida viví de mi trabajo, soy una persona honrada. No entiendo por qué me hacen esto. La verdad es que estoy muy preocupado, muy asustado por mi seguridad.

    ¿Le contaste todo esto al fiscal Ulpiano Martínez cuando declaraste como testigo en la causa federal?

  •  Le conté una parte, porque la verdad estaba muy asustado. Siento que no tengo ninguna protección. Ir contra la Policía es como enfrentarse al diablo. La verdad es que he visto casos de varias personas que por enfrentarse a la policía han terminado muertas. Y eso me da muchísimo terror. Ahora lo cuento porque me estoy soltando un poco más, estoy perdiendo un poco el miedo. Pero en ese momento me dio miedo hablar, contar las cosas.

    ¿Recibieron, vos y tus hermanos, algún tipo de asistencia por parte del Estado?

  •  No, nunca recibí protección alguna. Yo salgo a trabajar y no sé si vuelvo a mi casa. Ésa es mi realidad.

    ¿Ya declararon en las fiscalías provinciales 8 y 12, donde se abrieron causas por los apremios ilegales?

  •  No, todavía no me han llamado ni nada. Es como que está todo muy confuso, como que hay partes que apoyan el tema y mucha gente poderosa que no la apoya y sigue creyendo que fue un ajuste de cuentas. Y yo, te digo la verdad, con Facundo compartí muchas cosas y no era un pibe malo, no entiendo por qué le sucedió lo que le sucedió. Si se confirma finalmente que es él el cuerpo que encontraron el otro día, me parece totalmente injusto porque era un chico bueno, un tipo alegre. Yo conviví con él y como persona no tengo nada para decir de él.

    ¿Para vos qué pasó con Facundo?

  •  Yo lo que sospecho es por qué con Facundo no hicieron lo que hicieron conmigo. A mí me agarraron en plena cuarentena cuando iba a la ferretería, me encerraron una hora en el calabozo, me sacaron todas mis pertenencias, me labraron un acta y me sacaron una foto de frente y de espalda. Eso también me parece muy raro, porque con Facundo aparece una sola foto y es de espalda, en ningún momento muestra la cara de él. Y me trajeron a mi domicilio. Yo no entiendo por qué a Facundo lo agarraron tres retenes policiales y todos lo dejaron seguir, cuando a mí me obligaron a quedarme en mi domicilio quince días en cuarentena sin salir a la calle.

    Yo creo, por lo que vengo siguiendo del caso, que se les debe haber ido la mano, le pegaron mal y terminó la cosa como terminó. La verdad que me da mucha bronca. Es una injusticia lo que hicieron con ese chico. Yo creo que en algún momento se va a saber la verdad.

    Además, esto se da en el marco de distintos hechos de violencia policial dentro de la cuarentena y desde antes también, no es un hecho aislado, como dijiste anteriormente

  •  Sí, tal cual. Buscando en el historial de este pueblo, las cosas que han pasado te da terror. Siempre ha aparecido gente muerta y no se sabe quién fue. Es una cosa rarísima.

    ¿Tenés miedo?

  •  Yo pienso mudarme porque no quiero estar un minuto más acá, la verdad que me da terror. Yo pensé que era un lugar seguro, un pueblo chiquito. Quería que mis hijos se criaran en un ambiente sano. Pero con esto, la verdad que no tengo ganas de estar un minuto más.

    ¿Daiana cómo está?

  •  Mi hermana está aislada de la sociedad. Está mal, atravesando un momento durísimo. Porque ella la pasó peor que yo. A ella se le metieron adentro de la casa, le rompieron las cosas, hubo dos allanamientos ilegales. La presionaron todo el tiempo, la pasó muy mal. Ella y mi hermano, son dos allá en Bahía Blanca. Ellos no hablan por temor a lo que les pueda suceder. Pero yo soy el hermano mayor y esto lo tenía que contar, no me lo podía guardar. Si no esta impunidad va a seguir y va a pasar siempre lo mismo. No podemos estar en democracia atravesando esta situación.

    ¿Cómo creés que debería terminar este caso?

  •  Los culpables de lo que le hicieron a Facundo tendrían que terminar todos presos, es lo que corresponde. Y me gustaría también que le paguen todo el sufrimiento a esa madre que la veo día a día luchar por descubrir la verdad. Me gustaría más que nada que haya justicia por esa madre, mucho más que por el tema mío. La veo y se me caen las lágrimas. Es una guerrera. Eso es lo que, también, me motivó a querer hablar, verla día a día luchar, enfrentarse a todo el mundo, eso me deja sin palabras.





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