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Red Internacional

Sin IFE y sin ingresos, el Gobierno anunció con empresarios y sindicatos una medida por única vez que está lejos de responder a las necesidades de los trabajadores.

Miércoles 26 de mayo | 23:00

Este miércoles el gobernador Juan Manzur encabezó el anuncio de un bono de $3500 por única vez para los trabajadores de la gastronomía y el comercio afectados por las restricciones. La medida abarca a los empleados de cada sector que no haya sido considerado esencial, lo que alcanzaría a unos 12.000 trabajadores de comercio y 3.000 gastronómicos.

Sin mayores detalles de cómo y cuándo se aplicará, el anuncio fue festejado por los empresarios de ambos sectores y los gremios SEOC y UTHGRA. Aunque queda claro que es insuficiente cuando hay varios trabajadores que están hace días sin cobrar y este bono es una miseria para quienes se quedaron sin ingresos. Además se oculta que el importante número de trabajadores no registrados en ambos rubros, que no serán incluidos en los padrones.

“$3500 le van a dar a cada empleado del comercio y de bares en Tucumán para sobrevivir en medio de la pandemia. Una miseria. Manzur gasta eso en un almuerzo”, afirmó Alejandra Arreguez del Frente de Izquierda a través de un tuit.

La realidad de los trabajadores de la que no se habla

Juan tiene 28 años, trabaja en gastronomía y percibe un sueldo de $22.000 como único ingreso para mantenerse, pero ahora ese monto es igual a 0 ya que desde que arrancaron las nuevas restricciones se quedó sin él. Además cuenta que no habían percibido aún un aumento de sueldo siendo que en abril la inflación en la provincia fue del 4,42%, por arriba de la media nacional, y hubo un alza en los precios de rubros como alquiler, gas, electricidad y combustibles con un 7,15%.

Juan se desempeña como mozo en un bar donde la situación ya es crítica desde hace mucho tiempo. La mayoría de los empleados trabajan en negro, lo cual es una ventaja para los empleadores porque de esa manera los trabajadores funcionan como mano de obra descartable. En muchos casos solo blanquean una parte mínima del personal para aparentar tener el negocio en regla.

La situación ante la pandemia para ellos también fue muy difícil, ya que al aumentar o flexibilizar la cuarentena los dejaban sin trabajo, les recortaron las horas o directamente decidían cambiar de rubro. Mantuvieron una constante exposición a los contagios del covid 19, los patrones no se hacían cargo de ningún testeo y no aislaban a los contactos estrechos. Mientras que los positivos padecían su cuarentena con el miedo a perder el trabajo. Como la regla que rige en los bares es “día trabajado, día pagado”, aquellos empleados que tienen que aislarse por haberse contagiado no les pagaban el sueldo durante el periodo de aislamiento.

Su realidad no es la que acaparó los medios de comunicación durante este fin de semana largo. Los empresarios gastronómicos se llevaron el foco de las cámaras con diferentes manifestaciones frente a Casa de Gobierno y en la casa del gobernador Juan Manzúr. Su único objetivo fue evitar el cierre de su negocio poniendo como excusa que iba a aumentar el desempleo pero lo real es que al sector empresarial solo le importa abrir el negocio para mantener su ganancia. De hecho son los principales responsables de la situación por la que atraviesan los jóvenes que deciden trabajar en la gastronomía. Organismos como el Ministerio de Trabajo no suelen accionar demasiado ante estos hechos ya que tienen información en donde los dueños declaran tener 3 empleados cuando hay 6 o les hacen firmar contratos fraudulentos.

El grito de los empresarios motivó a que el Gobierno provincial los reciba y se comprometa a gestionar algún tipo de subsidio. Horas antes, el intendente Germán Alfaro había anunciado “una ayuda” a los locales gastronómicos entre los $50.000 y $150.000 dependiendo su empadronamiento en la Dirección de Ingresos Municipales.

Organizarse para no pagar la crisis

El bono anunciado está lejos de un IFE de $40.000 elemental para quienes son golpeados por la segunda ola. Mientras tanto, el secretario adjunto del UTHGRA Simón Nanterne se mostró agradecido frente al anuncio del miserable bono, alabando su “predisposición”.

Frente a esta situación es urgente que los trabajadores gastronómicos comiencen a buscar sus propias vías para organizarse como cuando los trabajadores de McDonald’s usaron las redes para visibilizar su situación o los trabajadores de las app salían a marchar respetando el distanciamiento social. Muchos de ellos se organizaban haciendo asambleas virtuales para coordinar medidas y decidir entre todos.

También se debería exigir al sindicato que tome medidas concretas frente a los despidos que está habiendo en el sector y llame asambleas en los lugares de trabajo para decidir entre todos como poner en agenda las necesidades de los trabajadores y no de los empresarios.

La Red de Trabajadores Precarizadxs e informales promueve espacios donde los jóvenes precarizados puedan intercambiar, debatir su situación y proponer medidas para pelear por consignas como IFE de $40.000, ningún despido en pandemia, basta de trabajo precario e informal.




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