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Red Internacional

Racismo y xenofobia. Manifestaciones en todo Brasil en repudio del asesinato racista del trabajador congoleño Moïse Kabagambe

El joven trabajador congoleño Moïse Kabagambe, refugiado de guerra del Congo, fue golpeado hasta la muerte por su jefe por pedirle que le pagara su sueldo. El brutal asesinato ocurrió en un quiosco de Barra da Tijuca, en la zona oeste de la ciudad de Río de Janeiro. Decenas de miles de personas se manifestaron el pasado sábado en todo el país en repudio a este crimen racista.

Martes 8 de febrero | 23:00

Moïse Kabagambe trabajaba diariamente en el quiosco y había ido a cobrar sus dos días de trabajo atrasados. Su jefe se opuso a pagar su salario -un "derecho" avalado por la nefasta reforma laboral aplicada en Brasil tras el golpe institucional de 2016- y procedió a golpear al joven trabajador congoleño. Luego llegaron otras personas con bates de béisbol y trozos de madera para agredirlo. Esta brutal y violenta paliza escena duró quince minutos. El cuerpo sin vida de Moïse fue encontrado atado.

Moïse Kabagambe fue víctima del odio racista y xenófobo en el país, donde la precariedad laboral y la pobreza campan a sus anchas. Es uno de los innumerables refugiados políticos que llegan con su familia cada año a Brasil, viviendo una vida precaria y trabajando sin contrato, de manera informal, como ocurre con la mayoría de los inmigrantes en Brasil. Fue asesinado por exigir algo que es suyo por derecho. Chadrac Kembilu, primo de Moïse, dijo a la prensa: "Una persona de otro país que ha venido a tu país para ser acogida. ¿Y lo van a matar porque pidió su sueldo?"

El caso de Moïse expresa en profundidad las consecuencias de la reforma laboral, en la que “el trabajador sería libre de negociar sus condiciones directamente con el patrón”: precariedad, jornadas agotadoras, humillaciones e incluso la muerte, en el caso de los trabajadores negros e inmigrantes. Más que eso, revela la cara más sórdida de la extrema derecha de Bolsonaro, vinculada a las milicias y a la policía militar, que en comunión con el Gobierno Federal busca humillar diariamente a la clase trabajadora y a la juventud pobre para facilitar los negocios de los grandes capitalistas. El odio racista y xenófobo del que fue víctima Moïse sigue siendo destilado por diversos sectores de la burguesía brasileña, que quiere cargar toda la crisis económica sobre nuestras espaldas. Según denuncias, el propietario del quiosco que participó del asesinato de Moïse tenía vínculos con la milicia carioca.

Este caso causó indignación en todo el país. De norte a sur del país, el pasado 5 de febrero se realizaron actos en las principales ciudades de Brasil, que se contagiaron de la fuerza de la comunidad congoleña, pero también de inmigrantes y refugiados de diversas partes del mundo, como Bolivia, Haití, Senegal, Angola, entre otros. A pesar de los esfuerzos de los grandes medios de comunicación por ocultar esta jornada de movilización, los actos hicieron que el grito de justicia para Moïse resonara en todos los rincones de Brasil.

Quilombo Vermelho, agrupación de negras y negros impulsada por el Movimiento de Trabajadores Revolucionarios (MRT) junto con independientes, estuvo presente en diferentes capitales del país.

“El odio racista y xenófobo del que fue víctima su primo sigue siendo destilado por varios sectores de la élite brasileña que quieren cargar toda la crisis económica sobre nuestras espaldas y, a ser posible, a costa no sólo de nuestro sudor, sino también de nuestra sangre. Brasil tiene sus élites herederas de la esclavitud y una serie de reaccionarios cuyas manos están manchadas de sangre negra”, denuncia Quilombo Vermelho en una declaración que condena este brutal crimen.

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Incluso el PT de Lula, ahora principal candidato en la carrera presidencial con Bolsonaro, ocupó militarmente Haití con tropas brasileñas de la MINUSTAH, y el propio Congo en 2013, cuando el general Santa Cruz (uno de los militares que formaba parte del gobierno de Bolsonaro) fue nombrado por la ONU comandante de las tropas de la Misión de Naciones Unidas para la "Estabilización" de la República Democrática del Congo. Es decir, operaciones de represión encabezadas por militares que surfean en la ola del bolsonarismo.

La fuerza de los actos callejeros del pasado sábado tiene la potencialidad de expandirse y ser la base del surgimiento de un gran movimiento para lograr justicia para Moïse. Las centrales sindicales, que dirigen a millones de trabajadores brasileños, tienen en sus manos la responsabilidad de unificar la batalla contra la reforma laboral y por la justicia para Moïse. Que las movilizaciones continúen, sin embargo, es algo que difícilmente se desarrolle si no se le impone “desde abajo” a las burocracias sindicales conservadoras, debatiendo en todos los centros de trabajo, escuelas y universidades, un plan de lucha por la justicia para Moïse y contra el racismo y la xenofobia. Se trata de la vida del conjunto de la clase trabajadora.

Como dijo Leticia Parks, integrante de Quilombo Vermelho y dirigente del MRT, que impulsa Esquerda Diario en Brasil, "nuestra clase trabajadora que está formada por congoleños, haitianos, angoleños, hombres y mujeres negros, LGBT, tiene que luchar para imponer la justicia para Moise. Esta clase obrera necesita contar con sus centrales sindicales para organizar huelgas cada vez que otro Moïse es asesinado en Brasil".

La lucha contra el asesinato de Moïse puede y debe sellar la alianza entre los trabajadores brasileños y los inmigrantes y refugiados, superando la separación de agendas, unificando sus filas para luchar contra el racismo, la xenofobia, y también contra la precarización laboral, por la revocación de la reforma laboral y la revocación del decreto 666 de Sérgio Moro, que es un fuerte ataque a los derechos de los inmigrantes en Brasil.

Como dice el comunicado de Quilombo Vermelho: "Nada de esto quedará sin respuesta. La lucha de clases en nuestro país siempre ha sido negra, como la lucha de Zumbi y Dandara, que nunca se plegaron a la política de conciliación y que, por lo tanto, hicieron que la Corona temiera la fuerza revolucionaria de los quilombos. Con este espíritu debemos luchar por la justicia, con la fuerza de la lucha y la movilización. Y nosotros, desde el Quilombo Vermelho, un grupo de hombres y mujeres negros apoyado por el MRT e independiente, y que construyó el Diario de la Izquierda, pondremos todo nuestro esfuerzo en la organización de actos y en una fuerte campaña por la justicia. Exigimos justicia por la muerte de Moïse Kabagambe y nos solidarizamos con sus amigos y familiares en Brasil y en el Congo. Y también hacemos un llamamiento a todos los trabajadores y jóvenes, a las organizaciones de izquierda, al movimiento negro, a las organizaciones de derechos humanos y a los movimientos de los barrios marginales, que se indignan al ver cómo se golpea hasta la muerte a un hermano de nuestra raza y clase, para que luchen por la justicia para Moïse."

Frente al racismo y la xenofobia, tanto de las patronales, las milicias como del Estado, es necesario defender la apertura de las fronteras brasileñas a todos los inmigrantes y refugiados que quieran instalarse en Brasil. Es necesario exigir que todos los inmigrantes y refugiados tengan plenos derechos sociales y laborales, como parte de la batalla para acabar con la inseguridad laboral y la externalización. Basta con la intervención de las tropas brasileñas en países como Congo, Haití y varios otros oprimidos por las "misiones de paz" de la ONU y sus intereses imperialistas. ¡Abajo el imperialismo en África, América Latina y el mundo entero!

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