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Manifestaciones de la derecha en Brasil no fueron grandes como quisiera la prensa

¿La mayor manifestación de la historia del país? Un chiste. Vea los cálculos de Esquerda Diário. Lo que quieren es borrar las manifestaciones de junio de 2013 de la historia del país, pero aquella juventud no tiene nada que ver con los que ayer salieron a las calles.

Lunes 14 de marzo de 2016 | 07:59

Alguien que se informe sobre las manifestaciones de ayer en Brasil por los grandes medios va a escuchar una infinidad de mentiras, tanto de la prensa y la televisión como de la Policía Militar y los organizadores de las marchas. Quieren que el día de ayer quede marcado como el de "las más grandes manifestaciones de la historia de Brasil", mayores incluso que las manifestaciones de junio de 2013 y las de 1984 por las "Diretas Já". Es cómico semejante descaro, que en las redes sociales ya sufre todo tipo de burlas.

Un análisis serio muestra que las manifestaciones de ayer fueron solo un poco mayores que las del 15 de marzo de 2015. Sin embargo, eso no significa que haya ganado mayores sectores populares.

En las manifestaciones del año pasado, el odio a los ataques que anunció Dilma justo después de las elecciones y la aparente "espontaneidad" de las manifestaciones llevó a que sectores de trabajadores, negros y jóvenes salieran a las calles, aunque también en una proporción minoritaria. Esta vez, sin embargo, el apoyo abierto de la derecha política y empresaria desenmascaró el contenido de la manifestación, y su corte de clase, color y edad fue nítido: casi completamente de clase media blanca por encima de los 40 años.

Es decir: la juventud que salió a las calles en junio de 2013, que se expresó nuevamente en la lucha de los estudiantes secundarios de San Pablo, Goiás y ahora Río de Janeiro, no tiene nada que ver con la que ayer participó de las movilizaciones. Si las manifestaciones fueron un poco más fuertes que el 15 de marzo del año pasado en algunas capitales es porque esa clase media blanca de derecha salió masivamente y no porque trabajadores, la juventud y el pueblo pobre y negro hayan adherido.

El carácter de clase se muestra también en el hecho de que no se veía ni una demanda social como más salud, educación o transporte. Claramente la mayoría de los que estaban allí no tenía esas preocupaciones. Ni siquiera se los veía preocupados por los 23 muertos de los últimos días en San Pablo por la desidia del gobierno del estado.

La prensa también intentó presentar las manifestaciones como si no fuesen tan descaradamente "selectivas" en su farsa de "lucha contra la corrupción", pero era imposible esconder que la gran mayoría estaba contra Dilma, Lula y el PT. Era irónico, ridículo, lo poco que aparecía Cunha y ni hablar de Aécio Neves, Alckmin y otros corruptos de la derecha, que fueron preservados por la mayoría de los manifestantes.

Como ya es una marca de esas manifestaciones de la derecha, hubo participación de Revoltados On Line y una minoría de Cabezas Rapadas, Skin Heads, sectores protofacistas pidiendo la intervención militar, el regreso de la dictadura, defensores de Trump, y cosas por el estilo, pero el tono de la manifestación no fue ese. Primó la exaltación del juez Sérgio Moro, a cargo de la investigación de los esquemas de corrupción en Petrobras, y el eje contra la corrupción, contra el PT, por el impeachment y pidiendo cárcel para expresidente Lula.

La farsa de los números de la Policía Militar y de los organizadores de estas manifestaciones

Los organizadores y la Policía Militar inflan sistemáticamente los números de las manifestaciones de la derecha. La discrepancia de datos entre el diario Folha de São Paulo y la Policía Militar del mismo estado ilustran este problema.

Mientras que la Policía Militar de San Pablo, que "calculó mal" los muertos por las lluvias de la semana pasada pero "calculó bien" los presentes de ayer, habla de 1 millón y medio, la Folha estima que hubo 450 mil manifestantes. Veamos. Solo si la Av. Paulista entera hubiese estado ocupada por 4 personas por metro cuadrado llegaríamos al número de Folha. Esquerda Diario de Brasil recorrió la manifestación con un equipo y calculó una participación de aproximadamente 346 mil participantes, haciendo cálculos propios de densidad cuadra a cuadra. Los números de la Policía Militar de (el gobernador de San Pablo, Geraldo) Alckmin exigirían a más de 12 personas por metro cuadrado (casi desafiando a la física) en la Avenida Paulista entera, desde Consolação a Paraíso, y quien estuvo ahí sabe que había partes vacías y en los kilómetros finales, pasada la Gazeta, ya no había casi nadie.

En Río de Janeiro, donde la policía no divulga los números para que el gobernador Pezão no quede mal ni con su aliada Dilma ni con los impulsores del impeachment que son parte de su gobierno, los organizadores llegaron al mágico número de 700 mil presentes, un número parecido al recital de los Rolling Stones años atrás o más o menos "medio" año nuevo. Bien, hasta la Rede Globo dijo que la manifestación ocupaba solo 8 cuadras. En base al metraje de esas cuadras y la densidad de la manifestación, Esquerda Diário calcula que fueron menos de 65 mil los presentes en Copacabana, incluyendo a las personas que eventualmente entraron en el conteo pero estaban corriendo, andando en bicicleta, etc.

Alckmin y Aécio abucheados

Surgieron algunos videos y relatos de incidentes cuando los tucanos (miembros del opositor PSDB) Aécio Neves, Geraldo Alckmin y José Serra y la ex petista, ahora PMDB, Marta Suplicy, aparecieron en la manifestación en San Pablo. Hay información de que Alckmin y Aécio pretendían hacer un discurso y que luego desistieron. Muestra que incluso dentro de los manifestantes que acompañan estas marchas abiertamente de derecha, hay también sectores que son críticos de la corrupción de todos, y que pueden estar insatisfechos también con la gestión tucana en San Pablo. Es también una expresión de que la derecha tampoco tiene figuras que estén legitimadas en todo ese espectro que salió a las calles. Eso es parte de los límites que tiene la derecha para hacerse cargo del impeachment. En definitiva, ¿quién puede "liderar" el país en esta situación?

Sin embargo esta crisis está lejos de los que dicen sectores de izquierda, al insinuar que se podría "pintar de izquierda" las manifestaciones, como si fuese una especie de "que se vayan todos" por izquierda, para justificar su política de "investigación hasta el final", como expresó la dirigente del PSOL, Luciana Genro. Se trata en el mejor de los casos de un sector minoritario que quiere un "Que se vayan todos" de la mano del juez Sérgio Moro, de la Policía Federal y de la justicia; nada cercano a algo por izquierda. Esta izquierda necesita distorsionar la realidad para no pasar vergüenza después de los actos de ayer con su política de "caiganles encima, Moro y PF, dejen de ser selectivos", que alimenta la ilusión en derechistas y en este régimen podrido.

Negros, trabajadores y jóvenes ausentes

Los trabajadores y la juventud estuvieron prácticamente ausentes de las movilizaciones, lo que muestra que los sectores que pueden ser sujetos efectivos de cualquier salida por izquierda para la crisis del país no cayeron en la trampa de estas manifestaciones de derecha. Una buena noticia para este día marcado por las manifestaciones de derecha.

El Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT) sigue diciendo que es necesario parar el impeachment de esta derecha reaccionaria que salió ayer a las calles; denunciando que el juez Sergio Moro, la PF y la justicia no son ninguna salida para la corrupción, y que el fortalecimiento de estas instituciones se va a volver en contra de los trabajadores. El PT alimentó a esta derecha y no es ninguna alternativa. El gobierno de Dilma sigue anunciando más ataques. La juventud y los trabajadores necesitan encabezar un gran movimiento nacional contra los ajustes y la impunidad de los poderosos, obligando a los sindicatos a romper con el gobierno e impulsar ese movimiento que debería imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana por la fuerza de la movilización, la única forma de combatir efectivamente la impunidad, los ajustes y hacer que la crisis sea pagada por los que la generaron y no por los trabajadores. Para nosotros, esa lucha se liga a la batalla por un gobierno de los trabajadores, como se puede leer en esta entrevista a Diana Assunção, dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Universidad de San Pablo y del MRT.

Traducción: Isabel Infanta







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