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La Izquierda Diario

Recuerdos de una adolescencia marcada por la dictadura, la guerra de Malvinas y el grito de ¡Abajo el imperialismo!

Andrea D'Atri@andreadatri

Viernes 2 de abril | 12:12

Foto: 1982 (¿marzo? ¿abril?), con mi amiga Mariela en la Plaza de Mayo, probando la cámara que me habían regalado para mis 15 años, antes de entrar a clase.

Este 2 de abril, Malvinas se ve lejos; pero el imperialismo sigue estando cerca en forma de FMI y de países ricos que acaparan vacunas.

Una generación entera, en Argentina, abrazó la lucha antiimperialista con Malvinas.

Yo tenía 15 años y aunque no tenía ninguna filiación partidaria, hacía dos años que participaba en la revista Aristócratas del Saber y las reuniones clandestinas que, ese mismo año, culminarían en la refundación del centro de estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires, lo que me ayudó a politizarme.

Estuve en la plaza en la que el General Leopoldo Galtieri salió triunfante al balcón de la Casa Rosada. Ahora, todos los mayores dicen que no estuvieron y todos los que no estuvieron se acostumbraron a repetir que ahí el pueblo vivó a la dictadura. Pero pocos quieren recordar que ahí también se cantó contra la dictadura. Que ahí, estuvieron las Madres de Plaza de Mayo con una bandera que decía "las Malvinas son argentinas, los desaparecidos también" y que hubo una consigna que decía: "Las Malvinas son de los trabajadores y no de los torturadores".

Foto: Plaza de Mayo el 11 de abril, cuando el dictador Galtieri habló desde el balcón de la Casa Rosada

La democracia desmalvinizadora

La "desmalvinización" posterior que hicieron los gobiernos democráticos incluyó esta maniobra ideológica, de ocultar el profundo y popular antiimperialismo de masas que surgió con Malvinas. Claro que era imposible derrotar al imperialismo con torturadores y genocidas de la dictadura militar. Pero es por borrar ese sentimiento popular y no por un legítimo dolor por los jóvenes muertos en la guerra (muchos de ellos torturados por sus propios jefes militares de la dictadura argentina) que los posteriores gobiernos democráticos llevaron adelante esa fuerte campaña "desmalvinizadora". Quisieron hacernos creer que la lucha antiimperialista era igual que apoyar a los militares genocidas.

En la guerra murieron 690 jóvenes argentinos. Durante los años siguientes, bajo la política ’desmalvinizadora’ democrática, se suicidaron 1300 excombatientes. Sin embargo, a pesar de que nos quisieron borrar de la memoria el antiimperialismo, ’¡Fuera ingleses de Malvinas. Fuera yanquis de América Latina!’ se siguió escuchando en todas las movilizaciones durante los años siguientes de las presidencias de Raúl Alfonsín y Carlos Menem.

Foto: Llegada de los soldados argentinos a Puerto Madryn, luego de la rendición de la dictadura argentina frente a Gran Bretaña.

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La otra plaza de los trabajadores

Pocos días antes de aquella plaza llena en la que habló el dictador Galtieri, casi 100 mil trabajadores fueron reprimidos antes de llegar a la Plaza de Mayo. Convocada por la CGT-Brasil (la otra era la CGT-Azopardo, porque las cúpulas sindicales estaban divididas y a cada sector se lo conocía por el nombre de la calle de su sede), bajo la consigna “Paz, pan y trabajo” era la mayor movilización en dictadura.

Durante seis horas, toda la zona céntrica fue escenario de la represión y la resistencia. A los estudiantes del turno tarde, nos hicieron salir del colegio con la orden de irnos rápido a nuestras casas. Hubo más de 4 mil detenidos en las manifestaciones de todo el país, centenares de heridos. En Mendoza, al día siguiente, murió Benedicto Ortiz, trabajador de Minetti, al día siguiente por las heridas de la represión.

No se había visto tamaña represión a cielo abierto, porque la dictadura había operado con centros clandestinos, desapariciones, pero esto fue visto por toda la población y causó gran indignación.

Foto: Represión durante la movilización de la CGT (Pablo Lasansky)

Ése era el ’clima’ que hería de muerte a la dictadura genocida y que los militares intentaron revertir con su propia opereta de Malvinas. Pero sólo lograron amplificar un sentimiento antiimperialista y profundizar su caída.

Foto: Archivo Hasenberg-Quaretti

Ayer y siempre: ¡Fuera ingleses de Malvinas! ¡Fuera yanquis de América Latina!

El antiimperialismo no es una bandera abstracta "nacionalista" por unas islas distantes. Hoy, el sometimiento al imperialismo ahoga en la pobreza a casi la mitad de los hogares en Argentina; convierte al Mediterráneo en una tumba y a los que sobreviven al mar los encierra en deleznables campos de refugiados y cárceles para migrantes. Los muros imperialistas atraviesan el territorio mexicano, como el de Ceuta y Melilla, como el de Gaza y Cisjordania.

Este 2 de abril, por esos jóvenes que murieron en y por Malvinas, deseo que la juventud actual, en Argentina, EE.UU., México, Gran Bretaña, Argelia, Francia, Marruecos, España y cualquier otro lugar del mundo, vuelva a gritar con el mismo odio que nos provocaba la política guerrerista imperialista de la primera ministra británica Margaret Thatcher: ’¡Abajo el imperialismo!’

Foto: portada de la revista Gente, de julio 1982




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