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Macri y las tensiones de la transición

Sin lluvia de inversiones pero con tormenta de escándalos. Un blanqueo a favor del gran capital. Cambiemos, Carrió y una transición que no encuentra su segundo semestre.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Domingo 5 de junio de 2016 | 11:49

Sin lluvia de inversiones, pero sí de escándalos

Horacio Verbitsky escribe hoy en Página12 que “Maurizio Macrì no piensa en 1955 sino en 1992: su proyecto de ley de emergencia previsional y sinceramiento fiscal (ambas son expresiones del texto) se inspira en la vinculación que Carlos Menem y Domingo Cavallo establecieron aquel año entre la privatización de YPF y el pago de deudas previsionales y con las provincias”.

Haciendo las comparaciones con la política llevada adelante en el primer periodo del menemismo, agrega que “la necesidad del gobierno nacional se comprende. En vez de la anunciada lluvia de inversiones privadas, padece una sequía que no se compensa contabilizando anuncios anteriores y aportes rutinarios de organismos internacionales ni quitando con la lengua el polvo en los zapatos de los fondos buitre y los empresarios españoles, por las tropelías que hicieron en la Argentina”.

Pero además el periodista señala que “su extenso y detallado artículo 85 garantiza “el más absoluto secreto” de toda la información obtenida por la AFIP, la Unidad de Información Financiera, los jueces, funcionarios o empleados judiciales sobre el proceso de blanqueo. Más aún, el castigo en caso de filtración abarca también a los periodistas y las ONG’s que menciona Tax Justice Network, englobados sin nombrarlos entre “los terceros que divulguen o reproduzcan documentación o información de cualquier modo relacionada con las declaraciones voluntarias y excepcionales” de los blanqueadores”.

Así, con esta parte de la norma, de ser aprobada, se continúa la política -ya inaugurada en el kirchnerismo y continuada en el actual gobierno- con el acuerdo con Chevron, de secretismo al servicio de las ganancias del gran capital.

En otro artículo el periodista señala que “el proyecto de ley de emergencia y sinceramiento sugiere que la reparación histórica en marcha no es a los jubilados sino a las grandes empresas, que avizoran la anhelada recuperación de los paquetes accionarios en poder del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Previsional Argentino”.

Proyecto cambalache

Sobre el proyecto de ley enviado al Congreso para el blanqueo de capitales, Verbitsky afirma “desde el punto de vista de la técnica legislativa el proyecto es un adefesio, que recuerda las leyes de emergencia económica y administrativa del menemismo que permitieron el remate a precio vil de las empresas estatales y la privación de derechos laborales a sus trabajadores”.

Por su parte Mario Wainfeld señala, también en Página12, que se trata de una “ley ómnibus (de dos pisos y con acoplado, póngale) contiene las más pretensiosas novedades, orientadas a los jubilados. El combo acumula el blanqueo, atisbos de reforma impositiva y previsional. Las leyes macro son capciosas, esconden sorpresas en el matorral de artículos e incisos”.

El periodista consigna que “la oposición férrea, el Frente para la Victoria (FpV) y la izquierda, denuncian con argumentos sólidos que se busca desfinanciar al sistema para abrir paso a una reprivatización. El debate es candente y el macrismo carece de credenciales previas para legitimarse”.

Señalemos el “olvido” de Wainfeld de que, en Senadores, el FpV anunciaba por estos días la presentación de un proyecto de blanqueo aún más favorable al gran capital. Lo haría el todavía líder de la bancada, Miguel Ángel Pichetto.

Descontentos y transiciones

Wainfeld señala que “el Gobierno retractó de modo parcial e impreciso los aumentos siderales de las tarifas de gas. No fue una decisión unilateral del presidente Mauricio Macri como el veto a la ley de Emergencia Ocupacional sino una respuesta “a lo bombero” ante una seguidilla de protestas callejeras, reclamos de gobernadores e intendentes de todo el espectro partidario y sentencias desfavorables”.

Agrega que “la sociedad civil argentina es fervorosa para defender sus derechos y está entrenada. Las asociaciones de consumidores, los gremios orgánicamente o sus laburantes “por abajo””.

La realidad es que, en cuanto a la resistencia a los planes de ajuste prima el “por abajo”, en el marco de una tregua fenomenal que las conducciones sindicales le garantizan al gobierno. Como se ha señalado, la columna vertebral de Macri es hoy esa burocracia sindical.

Por su parte, en una extensa columna en La Nación de este domingo, Carlos Pagni afirma sobre el Gobierno que “parte del consenso en el que se sostiene no se debe al propio encanto, sino a la animadversión al kirchnerismo. Por eso le resulta tan difícil garantizar "la unidad de los argentinos".

Agrega que “en este marco inédito, Macri está liderando dos transiciones. La de una economía subsidiada, gracias al alto precio de las commodities, a otra que, para que mejoren los estándares de vida, debe volverse muchísimo más competitiva. Y la de un orden político hegemónico-autoritario a otro pluralista, en el que ningún actor puede resolver en solitario el rumbo de la navegación”.

Señalemos que el periodista llama en la nota, sin eufemismos, “ajuste” a la primera transición. Recordemos que la promesa de “no ajustar” fue parte del menú de campaña de Cambiemos. Ahí también debe buscarse otra limitación de origen a su gestión actual.

En ese marco, hablando de la gestión del gobierno, Pagni señalará que “Macri se ha convertido en el árbitro de todas las decisiones, lo que significa una carga impresionante de trabajo. Se entienden las arritmias”.

Más razones para la arritmia: Carrió

Eduardo Van der Kooy describe en Clarín las internas de Cambiemos. “Ante cada estallido, Macri recurre a Ernesto Sanz. El radical logró treguas con la diputada en situaciones difíciles. Pero esa práctica estaría perdiendo efecto. Porque Carrió posee tres convicciones: la sociedad reclama un resarcimiento ético que Cambiemos prometió en su campaña; todo lo que no se haga en ese aspecto en los primeros tiempos de gobierno corre riesgo de desvanecerse más adelante; no habría que darle a las mafias que operan en la política la facilidad de reacomodarse. “O ganan los honestos o quedamos en manos de los mafiosos”, profetizó la diputada días pasados ante un reducido núcleo de lilistas. No se ocupó de hacer diferencias entre el pasado y el presente”.

Aclaremos que las negritas son del periodista

Por su parte, Morales Solá, también en La Nación, volviendo a su habitual misión de cruzado a favor del gobierno señala que “si todo lo que vemos y percibimos sobre el pasado reciente fuera cierto, estaríamos ante el latrocinio de fondos públicos más grande del que se tenga memoria. Ese contexto histórico es imprescindible para analizar cualquier decisión del gobierno de Mauricio Macri (y del propio Macri) sobre cuestiones relacionadas con la moral pública”.

Sin embargo, a pesar de eso no puede dejar de dar cuenta de las “desprolijidades” del gobierno. Señala que “un clima de época condiciona a oficialistas y opositores y condena la ingenuidad o el error (…) La declaración jurada de bienes del Presidente es, en ese sentido, un manual del equívoco y la confusión. Se trata de un documento que es una cuestión de Estado en cualquier república en serio (…) ocurre algo parecido con el dinero que Macri les prestó a sus amigos Nicolás Caputo y Néstor Grindetti por más de 22 millones de pesos. Cuesta imaginar que Caputo y Grindetti necesiten de un préstamo para financiar sus vidas. Pero si hubiera sido así, ¿por qué no recurrieron a amigos menos expuestos públicamente que el Presidente?”.

Las buenas noticias para el gobierno tienen el signo de lo efímero. En ese marco, la salud siempre puede ser afectada.







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