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Macri y el peronismo: entre el “plan canje” y la resistencia del relato

Rosca con los gobernadores. Interna del PJ y oposición al gobierno nacional. Movimiento obrero y paritarias en el centro de las preocupaciones macristas. Resistir en serio.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Domingo 31 de enero de 2016 | 06:46

El peronismo y el “plan canje”

La semana que pasó dejó la foto de los gobernadores peronistas reunidos en Casa Rosada con el ministro Frigerio. Los relatos alrededor de la reunión se multiplican en los editoriales de este domingo.

Horacio Verbitsky señala que “tanto los funcionarios del gobierno nacional como los gobernadores se preocuparon por dejar sentado que no se trataba de un canje de dinero por leyes. Lo hicieron con tal insistencia que pueden quedar pocas dudas de que allí está la clave del encuentro”.

Ubicado desde el espacio político del kirchnerismo, agrega el periodista que “la paradoja de los gobernadores es que en la pulseada con sectores a los que desdeñan porque sostienen que su inserción territorial se manifiesta en los barrios y las plazas, recurran como vocero a quien ostenta uno de los cinco peores resultados electorales del país”.

La frase es para Miguel Pichetto, jefe de los senadores peronistas. Añade Verbitsky que “el experimento de hábiles operadores a quienes peor les va donde mejor los conocen ya lo hizo el justicialismo con José Luis Manzano (quien fue el padrino de Pichetto en la política nacional) y el radicalismo con Elisa Carrió. Sus ingeniosas construcciones tácticas son como claveles del aire, que no echan raíz”. Valdría la pena ejercitar la memoria y recordar que Pichetto fue la voz y el brazo de CFK durante más de un lustro en el Senado. Sus dotes de “operador político” no eran muy en aquel entonces. Por lo menos no en Página12.

Por su parte, desde La Nación, Joaquín Morales Solá afirma que “el buen diálogo con esos mandatarios es indispensable para Macri (…) serán los que podrán influir en el Senado y en Diputados. En el Senado, el cristinismo puro es una minoría; a la mayoría la conduce el senador Miguel Pichetto, a quien le gusta más hablar con los gobernadores que con los cristinistas. En Diputados, el bloque peronista está cerca de quebrarse por decisión de los que no aceptan la conducción de La Cámpora”.

Jorge Fernández Díaz, desde las mismas páginas, señala que los gobernadores “oían la palabra "Cristina" y tenían el reflejo condicionado del latigazo. Algunos de ellos, al salir de la Casa Rosada, admitían por lo bajo esta semana que nunca los habían recibido tan rápido y tratado tan bien en doce años de gobierno peronista. Paradojas de la metodología del maltrato y la billetera (…) No queda entonces más que retomar el abandonado sentido común, y por eso el señor Pichetto, peronista profesional, explicitó en público el plan canje”.

Desde las páginas del “gran diario argentino”, Julio Blanck agrega que “ante el colectivo de once gobernadores del peronismo oficial a quienes recibió en la Casa Rosada, Frigerio anunció el pronto desembolso de 7.000 millones de pesos para reactivar obras públicas retrasadas o paradas (…) Los gobernadores del peronismo oficial son herederos directos, cuando no continuadores reelectos, de gestiones que durante estos años rindieron pleitesía a Cristina. Así quedaron (…) No se escuchó a ningún mandatario defendiendo la gestión kirchnerista. Alicia Kirchner sólo se preocupó por conseguir plata para Santa Cruz”.

Los límites al ajuste

El centro de las preocupaciones del gobierno de los CEO y de la Corpo mediática pasa por las paritarias y por la respuesta del movimiento obrero a la creciente inflación.

Julio Blanck afirma en Clarín que “en marzo deberían comenzar las paritarias del sector privado. Será un debate duro donde el Gobierno oficiará de espectador, aunque el escenario tendrá que ver con la marcha de la economía (…) se está tendiendo una red de contención para que la pulseada salarial no escale geométricamente. En marzo irá al Congreso el proyecto para atenuar el estrago que el impuesto a las Ganancias produce en los salarios. También habría una ley para ampliar el alcance de la Asignación Universal por Hijo. Y quizás una mejora en las asignaciones familiares (…) la intención de Mauricio Macri es que los paliativos entren en vigencia antes de que las paritarias avancen de modo sustancial, de modo que operen como un disuasor natural de la presión de los sindicatos”.

El gobierno tiene a su favor la absoluta connivencia que demuestra hasta ahora la burocracia sindical peronista. Los esporádicos rechazos verbales a las medidas no se traducen en acciones serias que permitan enfrentan el tendal de despidos en marcha y las consecuencias de devaluación y tarifazos.

El periodista de Clarín relata que el ex funcionario menemista Carlos Corach le habría comentado a Frigerio en estos días que “Perón decía que a los sindicatos hay que darles todo, menos la plata” y “se refería a la prontitud con que el Gobierno le otorgó al sector gremial el manejo de la Superintendencia de Salud, por donde circulan fondos para las obras sociales”.

El movimiento obrero aparece como el sector social capaz de enfrentar y derrotar las medidas de ajuste en curso. De allí el necesario intento de cooptación sobre la burocracia sindical en pos de comprar su pasividad. Habrá que ver hasta donde alcanzan los “regalito”. Cuando esto no sea suficiente, el macrismo ya puso en evidencia que el camino es la criminalización de la protesta social y la represión.

Morales Solá, por su parte, añade que “el otro costado del peronismo son los gremios, que están a punto de abrir el período anual de paritarias. El resultado de esas negociaciones será crucial para definir la curva futura de la inflación. Para Macri, el problema no serán los poderosos gremios industriales y de servicios, que le hicieron saber que no quieren ser un obstáculo para el Gobierno. El problema verdadero son los gremios docentes”.

Sin embargo, si algo demostró la dirigencia burocrática de los docentes es su capacidad para levantar luchas con la rapidez necesaria, maniobrando incluso para desconocer los propios mandatos de sus afiliados. Su pasaje a la oposición está lejos de significar una “radicalización” en las luchas. El abandono de esos sectores kirchneristas de una pelea seria por la libertad de Milagro Sala, pone ya de manifiesto su escaso “aguante” para la “resistencia”.

Oposición y Relato

La definición de la interna peronista juega un rol no menor en la escena política nacional. Macri lo sabe y eso lo mueve a operar –con poco éxito aún- a favor de Massa.

El peronismo, en su conjunto, se halla cruzado por la rosca con el gobierno y su rol de partido opositor. Intentando dar cuenta de esas tensiones y jugando la baza por el kirchnerismo, desde Página12 Martín Granovsky afirma que “en el peronismo nunca el partido fue decisivo. Cafiero logró sortear el obstáculo de Herminio Iglesias en el 85 yendo a las primeras legislativas del período de Alfonsín por fuera del peronismo, con el sello democristiano que le prestó Carlos Auyero. Y ganó (…) Néstor se preocupó por el PJ según las épocas y de manera intermitente. Jamás se obsesionó por él. Cristina se ocupó de que el PJ fuera favorable o neutral respecto de su propio poder. No más”.

Más allá de la (siempre turbia) institucionalidad del peronismo, la realidad empírica muestra que el kirchnerismo gobernó a través del PJ en su conjunto. El inicio de la crisis con Moyano (2012) y el desgajamiento de parte del peronismo bonaerense (Massa, 2013) expresaron la crisis de ese acuerdo y el inicio del declive del “proyecto”, algo que terminaría cuajando en la postulación de un candidato que nunca consideró como “del palo”. Por el contrario, siempre es bueno recordar que Scioli fue acusado en 678 de “candidato de los buitres”.

El periodista señala además que “la paradoja es que, desde el 10 de diciembre, las unidades básicas reciben cada vez más preguntas sobre cómo y cuándo afiliarse al PJ (…) Hay un sector de kirchneristas no peronistas que fantasea con una gran puja interna en la que habría que estar adentro para votar por Cristina o por quien Cristina mande. Hay una franja de jóvenes hasta ahora no encuadrados que se siente peronista y quiere un combo de fundamentos y militancia territorial”.

La otra “paradoja” – que Granovsky no menciona- es que la ex presidenta guarda un silencio casi total en la situación política actual. Algo que, a todas luces, se parece poco a una resistencia al ajuste. Desde la detención de Milagro Sala no se le conoció mención alguna al tema. En la noche de éste sábado volvió a hacer uso de las redes sociales, pero solo para hacer hablar a Julio De Vido contra el tarifazo de la luz.

La “resistencia con aguante” de las cúpulas kirchnerista parece ser que no pasará de mero Relato. La tarea de organizar la resistencia real de los trabajadores y la juventudestá ya en manos de la izquierda y de los sectores combativos de la clase trabajadora. Es una tarea que hay que redoblar.







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