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Red Internacional

Izquierda. MST incorpora concejal oportunista de espaldas al FITU

A través de su página web el MST anunció la incorporación a su partido de un concejal de Orán, Salta, que había sido expulsado por el grupo de Altamira luego de haber hecho un pacto con los partidos capitalistas del municipio.

Guillo PistonesiDirigente nacional del PTS. Miembro de la Mesa Nacional del FIT | @GuilloPistonesi

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Miércoles 10 de agosto | 12:08

"Gracias Juan Marino por tu visita, el material de lectura, apoyo y solidaridad con la lucha que desarrollamos en la bancada Obrera y Socialista en el Concejo Deliberante de Orán", posteaba el concejal de Orán (Salta) Samuel Huerga hace apenas poco más de un mes, el 2 de julio, en su página de Facebook.

En ese momento Juan Marino era funcionario del ministerio del "Cuervo" Larroque, desde donde se preparó políticamente el violento desalojo de las familias de la toma en Guernica en noviembre del 2020. Hoy Marino es diputado nacional del Frente de Todos. Asumió en reemplazo del ajustador Sergio Massa.

El concejal Huerga fue militante del PO y luego del grupo de Altamira, Política Obrera. Fue elegido en las últimas elecciones de 2021 con el 5.3% de los votos, como parte de un frente oportunista de ocasión que Política Obrera con el sello del Nuevo Mas para confrontar a nivel provincial con el FITU. Luego fue expulsado por haber hecho un acuerdo político con las bancadas de los partidos capitalistas para hacer una presidencia rotativa del Concejo de Orán, puesto que ocupó por un par de meses hasta que los partidos del orden burgués se reorganizaron. Nótese que ese acuerdo fue discutido con el principal referente salteño de Política Obrera, Julio Quintana, y el comité provincial de Política Obrera, que luego cambiaron de opinión, a diferencia de Huerga que defendió y defiende su postura hasta el día de hoy.

Veinte días después del fraternal encuentro entre Huerga y el entonces funcionario y hoy diputado nacional del gobierno ajustador Juan Marino, el concejal cierra un acuerdo con el MST, que es publicado por este partido como un gran logro. "Es muy evidente y necesario que compañeras y compañeros que reflejan años de lucha en la región, y que son consecuentes militantes de izquierda, merezcan una nueva oportunidad de organizarse políticamente y construir colectivamente, un partido revolucionario como el MST, dentro del FIT Unidad".

El MST no planteó ninguna discusión en la Mesa Nacional del Frente de Izquierda Unidad, a sabiendas que hasta el año pasado Huerga militaba contra el FITU y que posteriormente hubo una importante discusión sobre una política que linda con los principios elementales de clase. El PTS rechaza el método del MST y la incorporación sin más de Huerga, y por lo tanto no vamos a avalar que este concejal hable en nombre de nuestro Frente de Izquierda. En ese marco vamos a convocar a una reunión de la Mesa del FITU para discutir los pasos a seguir sobre este asunto.

No fue sólo "un error" más

El MST afirma en la bienvenida que la política de Huerga de una presidencia compartida con los partidos capitalistas en el concejo deliberante "fue un error", pero que éste fue tratado burocráticamente por parte de Política Obrera, poniéndolo a Huerga en una posición de víctima de un atropello, y por eso hay que darle "una nueva oportunidad", algo extraño porque Huerga nunca se autocriticó y, por el contrario, defiende cerradamente el acuerdo con los partidos del régimen. En su defensa, el MST sostiene que la política de Huerga responde a una tradición de derecha de la corriente altamirista, que cuando Altamira fue legislador en la CABA cometió "un desastre político que supera por mil el debate en el Concejo de Orán", cuando propuso una Asamblea Constituyente en la Ciudad convocada por "un gobierno colegiado de todos los bloques de la Legislatura", una semana después de las jornadas revolucionarias del 19 y 20 de diciembre de 2001. Vamos a coincidir con el MST que esa política proburguesa nada tiene que ver con la utilización que hacemos los revolucionarios de la consigna de Asamblea Constituyente Libre y Soberana (ver acá), pero más allá de sus eventuales deseos y desvaríos programáticos, Altamira nunca fue parte de un cogobierno con los partidos capitalistas, y en cambio el flamante incorporado al MST, Samuel Huerga, promovió y participó de una presidencia colegiada de un órgano de gobierno del Estado capitalista. Qué le hace una mancha más al tigre, parece ser la línea de defensa del MST, cuyo historial de oportunismo político los llevó a hacer alianzas con Pino Solanas y Luis Juez.

La paja en el ojo ajeno y la viga en el propio

Tanto el Partido Obrero como sus ex compañeros de Política Obrera criticaron duramente la intempestiva e injustificable incorporación de Huerga al MST, aprovechando el affaire para tirarse balances unos a otros, como parte de una lucha fraccional que no termina. Pero ambos bandos han hecho casi una tradición de personas que ponían en las listas para ejercer cargos electivos que terminaron siendo cooptados por los partidos capitalistas, por acción u omisión. Acá algunos ejemplos, la mayoría de cuando Altamira aún dirigía el PO:

  •  2015. Rubén Tomasetti, concejal del Departamento de San Martín, Mendoza.
  •  2015. Diego López, concejal de Cerrillos, Salta
  •  2016 Javier Cattáneo, elegido concejal por el PO en el FIT en noviembre de 2015 (luego de haber sido concejal por el kirchnerista MUN en el 2003), pero en abril de 2016 lo obligaron a renunciar por no haber aparecido ni una sola vez por el Concejo Deliberante luego de su asunción, hecho grave del que el PO nunca dio cuenta.
  •  2017. Silvina Licata, concejala del Departamento de Godoy Cruz, Mendoza.
  •  2019. Arturo Borelli, legislador de Salta

    Asimismo el legislador del Chaco Aurelio Díaz del PO dio el quórum que el oficialismo peronista necesitaba para que se votara en particular la “ley de leyes” de la burguesía, el presupuesto 2020.

    El rol de los parlamentarios revolucionarios es un tema de una importancia capital en el marxismo desde hace más de 120 años, la utilización de las tribunas parlamentarias para impulsar la autoorganización de los trabajadores, la lucha extraparlamentaria y develar a la democracia burguesa como una cobertura de la dictadura de los capitalistas. Claro que ninguna organización está exenta de que alguno de sus candidatos, legisladores o dirigentes cometa errores y hasta traicione la causa por la que luchamos, y de ahí viene el control que un partido revolucionario debe hacer sobre sus fracciones parlamentarias que están permanentemente presionadas por la “opinión pública” y los “sentidos comunes” que crea la burguesía, como que a través del voto y de tener mayor cantidad de legisladores se puede cambiar el órden social capitalista, amén de las mieles de la cooptación.

    Algo evidentemente falla en la tradición del Partido Obrero.

    Estos debates son muy importantes de cara a una profundización de la crisis nacional, un posible ascenso en la lucha de clases y el rol de la izquierda revolucionaria para emerger y ser un factor determinante en todos los terrenos para vencer.




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