×
×
Red Internacional

Brasil. Lula destituyó al jefe del Ejército a dos semanas del asalto a la Plaza de los Tres Poderes

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, destituyó este sábado al comandante del Ejército, el general Júlio César de Arruda, por una "fractura en el nivel de confianza" después de la intentona golpista perpetrada por bolsonaristas radicalizados el 8 de enero.

Escuchá esta nota
Domingo 22 de enero | 14:30

El cese supone una demostración de fuerza por parte del mandatario, quien en los últimos días había compartido públicamente sus dudas sobre la presunta actitud "connivente" de "muchos" policías y militares en el violento asalto a los tres poderes, en Brasilia.

Arruda será sustituido por el general Tomás Paiva, militar de largo recorrido, con experiencia en misiones internacionales de “paz”, y quien esta semana realizó una simbólica defensa del orden democrático en una ceremonia oficial, buscando recuperar la confianza en las Fuerzas Armadas y posibilidades de estabilidad al régimen.

El ministro de Defensa, José Múcio, oficializó el cambio del mando del Ejército en una breve comparecencia de un minuto junto a Paiva, en la que aludió a una "fractura en el nivel de confianza" con el comando del Ejército que era necesario "estancar" lo más "pronto" posible.

Según medios locales, la gota que colmó el vaso fue la resistencia de Arruda para despedir a un antiguo ayudante de órdenes del entonces gobernante Jair Bolsonaro, el teniente-coronel Mauro Cid, que acaba de asumir como jefe de un estratégico batallón de la ciudad de Goiânia.

Cid era hombre de la máxima confianza de Bolsonaro y está siendo investigado por producir desinformación y por su presunta relación con grupos golpistas, de acuerdo con la prensa brasileña.

La destitución se conoció en la tarde de este sábado, mientras Lula volvía de Boa Vista, en el estado de Roraima, tras conocer in situ la crisis humanitaria de los indígenas yanomamis.

De vuelta en Brasilia, se reunió con sus ministros y oficializó la destitución de Arruda, quien ejercía como comandante del Ejército desde el pasado 30 de diciembre, cuando aún estaba en el poder Bolsonaro, y fue reconducido para el cargo por el nuevo Gobierno.

Sin embargo, el ataque a las sedes de la Presidencia, el Congreso y la Corte Suprema por parte de miles de partidarios de Bolsonaro cambió el guion por completo.

Clima de desconfiana

A partir de ahí, Lula manifestó su desconfianza con sectores de las FF.AA., que vienen de tener un espacio de poder sin precedentes desde la dictadura militar (1964-1985) después de los cuatros años de gestión del ultraderechista Bolsonaro, capitán retirado del Ejército.

Acusó a "muchos" uniformados de ser "conniventes" con los radicales y criticó que las agencias de inteligencia del "Ejército, la Policía y la Marina" no le avisaron de que los extremistas se estaban organizando para intentar por derrocarle.

También prometió castigar a todos los implicados "sin importar la patente", además de reforzar la necesidad de "despolitizar las Fuerzas Armadas".

Según la prensa local, las declaraciones de Lula generaron cierto incómodo entre los militares.

Esas diferencias quedaron aparentemente atrás tras la reunión que el viernes mantuvo Lula con Arruda y los comandantes de la Marina y la Aeronáutica, en compañía de Múcio, quien dijo después que el objetivo del encuentro era "pasar página".

Un día después, Arruda fue destituido.

Esas fricciones empezaron, según admitió Múcio, con la presencia de bolsonaristas acampados desde las elecciones de octubre frente al Cuartel General del Ejército de Brasilia para exigir una "intervención" militar contra Lula.

Desde ese campamento, donde se sospecha que había familiares de militares y que estaba situado en un área de jurisdicción del Ejército, salieron los extremistas que invadieron y destrozaron las sedes de los tres poderes.

Solo fue desmantelado después del ataque y por orden de la Corte Suprema.

El cese de Arruda culmina además una semana en la que Lula prescindió de los servicios de decenas de militares que trabajaban en puestos de la seguridad y la administración presidencial.

Como señala Esquerda Diario, parte de la Red Internacional La Izquierda Diario, "es imposible luchar contra la extrema derecha y defender los derechos democráticos de la población, fortaleciendo las bases de este régimen político surgido del golpe institucional de 2016, aliándose con aquellos que fueron pilares de apoyo para la aprobación de cada uno de los ataques políticos y económicos de los últimos años. Además, en el caso particular de las Fuerzas Armadas, estas cumplen el papel activo de garantizar la impunidad de cada uno de los responsables de la dictadura militar en Brasil. Es necesario combatir a los golpistas, a los derechistas, los ataques y las reformas antipopulares de manera independiente del actual gobierno, y confiando solo en la fuerza de las y los trabajadores y los sectores oprimidos con sus métodos de lucha, con el llamado de los sindicatos a un paro nacional y un plan de lucha para acabar con las acciones golpistas, los derechistas y las reformas y privatizaciones de Temer y Bolsonaro. Un primer paso es apoyar y dar plena solidaridad a la importante huelga de los trabajadores de reparto que está convocada para el día 25 de enero y a cada una de las luchas de la clase obrera contra las reformas, los ataques, las privatizaciones y los derechos democráticos de la población".

Con información de EFE.


Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias