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Red Internacional

En conferencia de prensa este lunes, los presidentes de Brasil y Argentina se refirieron al proyecto de una moneda común entre ambos países tras mantener una reunión bilateral. Luego Sergio Massa lo respaldó ante empresarios. Anuncios por el momento poco precisos que buscan dar la idea de un camino de "integración regional", mientras avanzan los proyectos extractivistas y la dependencia al FMI y al capital financiero.

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Lunes 23 de enero | 20:51
Lula Da Silva y Alberto Fernández durante la conferencia de prensa en Casa Rosada.

Los presidentes de Argentina y Brasil, Alberto Fernández y Lula da Silva, hicieron declaraciones este lunes sobre la decisión de avanzar en una moneda común entre ambos países. Fue durante una conferencia de prensa conjunta en Casa Rosada luego de una reunión bilateral en la que firmaron convenios, en la previa de la VII Cumbre de la CELAC (Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) a realizarse este martes en Buenos Aires.

También se refirieron a otros proyectos de la agenda económica de ambos países, entre ellos el gasoducto Néstor Kirchner que trasladará el gas de Vaca Muerta, minería y el comercio bilateral.

El mandatario brasileño aseguró que quieren “que cada ministro de Economía con su equipo puedan hacernos una propuesta de comercio exterior y transacciones entre los dos países que se haga en una moneda común, que se construya después de mucho debate y reuniones”.

Uno de los nombres que se esgrime para esta moneda común es "SUR", aunque todavía no es oficial. No obstante, la misma no tendría como fin suplantar el peso argentino o el real brasileño en la circulación, sino que tendría sólo una utilización comercial. Tras las declaraciones de los mandatarios en el día de hoy, resulta más claro que se trata de un lineamiento general, con pocas definiciones concretas.

Además, Lula agregó que “Brasil y Argentina hicieron una pequeña experiencia de moneda común en 2008 que era opcional. Y no tuvo la influencia que esperábamos. Lo que estamos intentando ahora es que nuestros ministros de Economía, cada uno con su equipo, puedan hacer una propuesta de comercio exterior y de transacciones entre los dos países que se haga en una moneda común a ser construida con mucho debate y después de muchas reuniones”.

“Eso es lo que va a suceder. Si depende de mí, tendría comercio exterior siempre con la moneda de otros países para no depender del dólar. ¿Por qué no tener una moneda común entre moneda del Mercosur? Creo que eso va a suceder y es necesario porque muchas veces hay países que tiene dificultades para adquirir dólares. Se puede establecer una moneda y que después los bancos centrales fijen el tipo de moneda para hacer negocios”, dijo Lula Da Silva, consultado por la prensa brasileña.

Por su parte, Alberto Fernández reconoció que ambos mandatarios desconocen cómo podría funcionar una moneda común, "pero sí sabemos cómo funcionan las economías dependiendo de monedas extranjeras para poder comerciar y sabemos lo nocivo de todo eso”.

Lula también defendió el estudio de la creación de monedas únicas para transacciones entre los países del Mercosur y también los Brics.

El ministro brasileño de Hacienda, Fernando Haddad, a su llegada a Buenos Aires dijo que la eliminación de las barreras comerciales entre ambos países podría implicar el uso de una moneda única para el comercio, dada la falta de dólares en Argentina. "Pero eso no significa el fin del real brasileño", afirmó.

Haddad es uno de los impulsores del proyecto, incluso había publicado un artículo sobre el tema en el diario Folha de Sao Paulo junto al economista Gabriel Galípolo, expresidente del banco Fator, que lo secunda en el ministerio como secretario de Hacienda.

A pesar de esto, el funcionario brasileño le bajó el tono a la moneda común. Señaló que Lula y Alberto Fernández les encomendaron una moneda común, que “no tiene nombre ni plazos de implementación” y que será “una forma de clearing” entre las operaciones comerciales de ambos países, con aspiraciones de que ese mecanismo de pago fortalezca el comercio bilateral e incluso se transforme en un mecanismo de utilización regional.

A su turno, el ministro de Economía argentino, Sergio Massa, se refirió al proyecto de una moneda común Argentina-Brasil. En un encuentro empresarial, Massa aseguró que "no significa resignar la moneda" propia sino "encontrar un instrumento denominador común económico y comercial que refleje la potencia del producto bruto de la región", y que "habilite a profundizar el sistema de comercio entre ambos países y dentro del Mercosur, pero que tenga el reflejo del producto bruto de cada uno en términos de participación".

El ministro argentino quiso ser el portavoz de este proyecto, adelantándose a los anuncios que darían primeros mandatarios de ambos países mediante declaraciones el domingo pasado ante el diario estadounidense Financial Times. Allí había afirmado que habrá "una decisión de comenzar a estudiar los parámetros necesarios para una moneda común, que incluye todo, desde cuestiones fiscales hasta el tamaño de la economía y el papel de los bancos centrales”.

Lo que se sabe hasta ahora y los límites de la moneda única

Las declaraciones entusiastas de los funcionarios de un lado y del otro este lunes contrastan con las pocas precisiones oficiales respecto a los objetivos, plazos y beneficios que traería una moneda común para ambas economías, y en particular, para el pueblo trabajador. Se trataría esencialmente de una búsqueda de minimizar la utilización de la divisa norteamericana para transacciones comerciales, en el contexto de balanzas de pagos debilitadas, así como de supuestos pasos en una "integración regional".

De hecho, Lula adelantó que hacen falta "muchas reuniones y mucho debate". Nadie le puso una fecha, sólo se habla de estudios técnicos que ya se estarían desarrollando. Su lanzamiento queda atado así no sólo a las vicisitudes políticas dos países con fuerte inestabilidad y años de ajuste sobre el pueblo trabajador, sino a las debilidades de las propias monedas. Difícilmente es posible pensar en una moneda "integrada" cuando, por ejemplo en Argentina, el peso está en permanente devaluado con una tasa de inflación que bordea los tres dígitos.

Así también, Argentina en este momento se encuentra en una grave situación de reservas y de Balance de Pagos, junto a una escasez de dólares producto del aumento de las importaciones el año pasado, pero esencialmente por las distintas vías por las que se fugan los dólares, entre ellos el propio pago de la deuda externa fraudulenta e ilegal, la fuga de capitales y la remisión de utilidades de las empresas extranjeras que predominan en los sectores estratégicos de la Argentina.

Lo que sí quedó más claro es que se apunta a la creación de una moneda "común" y no "única", ya que no buscaría inicialmente sustituir la circulación de pesos y reales sino sumar una divisa que se utilice en el intercambio comercial.

Del artículo escrito por Haddad y Galípolo se pueden extraer algunos lineamientos adicionales, si es que las negociaciones avanzan sobre esa base.

En primer lugar, que en su proyección se invitaría a sumarse a los demás países de América del Sur.

En segundo lugar, de llegar el momento de su aplicación, la moneda funcionaría como una "unidad de cuenta", evitando su conversión mediada por el dólar.

Sin embargo, ¿quién emitiría dicha moneda, teniendo en cuenta que no existe un Banco Central unificado? ¿Sobre qué reserva de valor se ampararía? Su puesta en práctica implicaría la resignación de una masa de reservas en cada país, y de hecho, obliga a la creación de nuevas instituciones del régimen que la administren.

Allí es donde Haddad y Galípolo hablan de un Banco Central Sudamericano, con una capitalización inicial a cargo de los países miembros que sea proporcional a su participación en el comercio regional. Supuestamente, lo que se buscaría es seguir el mismo camino y premisas de funcionamiento del Euro. De esta forma, se capitalizaría dicho banco a través de las reservas internacionales de los países.

Pero esto no evitaría la necesidad de que cada moneda ajuste su tipo de cambio de acuerdo su fluctuación frente a la divisa mundial, como el dólar y el euro. Los tipos de cambio entre las monedas nacionales y la moneda única se ajustarían a las fluctuaciones de cada divisa.

Toda integración regional, que pretende una unificación monetaria, no puede pasar por alto las asimetrías reales, los atrasos relativos entre ambos países. En particular, de la industria argentina frente a la brasilera y los diferenciales de productividad, así como las estrategias globales empresarias en industrias clave como las automotrices, donde el déficit comercial argentino ante Brasil es y sigue siendo marcado, en tanto que responden esencialmente a las estrategias de negocios de las grandes corporaciones.

Vaca Muerta

Por último, cabe señalar que este lunes Lula Da Silva también habló de la posibilidad de que el BNDES, el banco de desarrollo brasileño, financie la segunda etapa del gasoducto Néstor Kirchner, que sale de Vaca Muerta. Estiman que dicho gasoducto podría usarse para exportar a Brasil luego de ser interconectando con otros gasoductos. “Estoy seguro que los empresarios brasileños tiene interés en el gasoducto, en los fertilizantes que tiene la Argentina, en el conocimiento tecnológico. Si hay interés de los empresario y del Gobierno vamos a crear las condiciones para crear la financiamiento para ayudar al gasoducto argentino”, dijo el brasileño.

También afirmó que "el desafío que tenemos que recorrer juntos es el de la integración energética, y que Vaca Muerta llegue a Brasil para que los brasileros puedan acceder al volumen de gas que necesitan para el desarrollo industrial".

Massa destacó el entendimiento para que "los argentinos puedan tener la oportunidad de exportar parte de lo que es el recurso, nuestra riqueza de subsuelo que hoy de alguna manera se encuentra subexplotado por falta de infraestructura", en referencia a los acuerdos bilaterales que permitirán el financiamiento de proyectos como el segundo tramo del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner.

El ministro de Economía argentino volvió a enfatizar en la enumeración de "recursos" que la Argentina tiene para ofrecer a un mundo "que los necesita". La agenda extractivista y dependiente nunca deja de estar a la orden del día, mientras el eje está puesto en garantizar los dólares para el pago de la deuda externa y al FMI.


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