Géneros y Sexualidades

MUJER TRABAJADORA

Luchar contra la precarización y explotación laboral hacia las mujeres

La precarización laboral y la explotación de los seres humanos ocurre a diario, en todos los rincones del mundo, y con las mujeres es doblemente voraz.

Laura Aparicio

Pan y Rosas México

Miércoles 8 de marzo de 2017

La precarización laboral y la explotación de los seres humanos ocurre a diario, en todos los rincones del mundo, y con las mujeres es doblemente voraz, ya que no sólo enfrentan las condiciones precarias sino también el acoso sexual y el feminicidio que aguarda todos los días al salir de su casa o de su trabajo.

Según una investigación de la Organización Internacional del Trabajo que recopila datos de 178 países, las mujeres siguen trabajando más horas en los sectores peor remunerados. En el caso de América Latina y el Caribe la tasa de informalidad laboral entre las mujeres es de 54%, 6 puntos por encima del 48% por ciento de los hombres.

Datos de la ONU indican que: “Las mujeres ganan menos que los hombres. En la mayoría de los países, las mujeres en promedio ganan sólo entre el 60% del salario de los hombres. Los factores coadyuvantes incluyen el hecho de que es más probable que las mujeres se desempeñen como trabajadoras asalariadas y en trabajos familiares no remunerados; tienen más probabilidades de dedicarse a actividades de baja productividad y a trabajar en el sector informal y con menores probabilidades de movilidad al sector formal que los hombres.”

Además realizan gratuitamente los quehaceres domésticos y el cuidado de los hijos y enfermos debido al supuesto mandato “natural” de que el lugar de las mujeres es en el ámbito privado del hogar; representando así una doble o triple jornada laboral para las mujeres.

Con el alza de la vida y la caída del poder adquisitivo de los salarios, una familia ya no alcanza a sostenerse con el salario de un obrero, se necesitan al menos dos para mantener una familia.

El capitalismo sacó a las mujeres del ámbito privado del hogar, pero lo hizo para explotarlas doblemente. A partir de la entrada del neoliberalismo con el Tratado de Libre Comercio en los 90´s, se dio la incorporación masiva de las mujeres en el sector industrial; ocuparon mayoritariamente espacios que después se convirtieron en espacios laborales feminizados –como la industria textil o maquiladora- y ampliando el número de trabajadores y trabajadoras en búsqueda de sustento, se incrementó también la flexibilización en el trabajo asalariado, debido a que aunque para las mujeres representó un “conquista” en sus derechos, fue a costa de ganar menor salario respecto a los hombres.

Datos del INEGI revelan que: “la población de mujeres en edad productiva (15 a 64 años) ascendió a 40.6 millones en 2015, cantidad que representa el 66.1% del total de población de mujeres. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) refiere que, en el tercer trimestre de 2016, 20.8 millones de mujeres de 15 y más años forman parte de la población económicamente activa (PEA) en el país. La tasa de participación económica es 43.9%, lo que significa que cerca de la mitad de mujeres en edad de trabajar tiene o está en búsqueda de un empleo.”

Las cifras de mujeres de la PEA han aumentado aceleradamente, sin embargo siguen siendo mayores las cifras de ocupación de los varones. Mientras, la tasa de desempleo es mayor en la población económicamente activa del sector femenino; 4.055% en hombres y 4.337% en mujeres.

Según el INEGI, para el tercer trimestre de 2016, la suma de mujeres ocupadas de 15 y más años en el país es de 19.9 millones; en su mayoría, 8 de cada 10 (78.7%), están ocupadas en el sector terciario de la economía, principalmente como comerciantes (33.1%), servicios diversos (19.3%), servicios sociales (16.8%) y restaurantes y servicios de alojamiento (14.3%).

Del total de ocupadas 17.1% se emplean en el sector secundario, y solo 3.8% está ocupada en el sector primario (agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca).

De las mujeres ocupadas, 23.3% trabajan por cuenta propia, 2.3% son empleadoras y 7.5% no recibe remuneración por su trabajo. Dos de cada tres mujeres ocupadas (66.9%) son subordinadas y remuneradas y de ellas: 37.7% no cuenta con acceso a servicios de salud como prestación laboral, 41.9% labora sin tener un contrato escrito, más de la tercera parte (33.8%) no cuenta con prestaciones laborales, solo una de cada dos trabajadoras subordinadas (55.2%) goza de vacaciones pagadas, 62.6% recibe aguinaldo y 16.9% cuenta con reparto de utilidades. Respecto a la duración de la jornada laboral más de la tercera parte (37.1%) de las mujeres de 15 y más años ocupadas, cumple jornadas semanales de entre 40 y 48 horas; 19.2% labora jornadas de más de 48 horas por semana; 29.1%, de 15 a 39 horas, y 14.2% menos de 15 horas por semana.

La precarización laboral tiene rostro de mujer

Adriana (pseudónimo), trabajadora de intendencia del IEMS, pasó por un proceso de lucha por su reinstalación junto a más compañeras de otros planteles, después de ser despedidas injustificadamente por la patronal que las tenía subcontratadas. Adriana es una mujer de alrededor de 45 a 50 años, madre de dos hijos que fueron diagnosticados con un grado de parálisis cerebral; los tres trabajaban en uno de los planteles del IEMS (Instituto de Educación Media Superior).

“Mira, pues aquí como ves vivo con mis papás, ellos ya están grandes, hay que llegar y preparar la comida, andábamos comiendo hasta como a las 5 de la tarde, tengo que ayudarles, pues lavarles la ropa a mis padres, a mis hijos, la mía y pues mantener limpia la casa, lavar trastes, todo eso, a veces digo: “no, ya no puedo, ya no puedo”. Estoy bien cansada ¿no?, aparentemente uno dice no, pues se va a descansar. Pero mentira no descansas, llegas aquí a correr al mercado y ve y prepara la comida, dales de comer, lava los trastes, ponte a lavar la ropa, entonces te las tienes que ingeniar, llega la noche y súper cansadísima y al siguiente día lo mismo y lo mismo; quieras o no de ahí viene un desgaste. Últimamente me duelen los pies, a cierta hora ya cuando me siento cansada, tengo que descansar porque no aguanto los pies, entonces para mí sí es triste porque yo digo “híjole, ya no rindo como antes” yo lo hago todo pero hay veces que digo:

“no, ya no puedo” y ya hasta me siento mal de que ¡¿por qué tengo que descansar?!

Pues en mi vida, a mi edad… ya los años pesan verdad, era una rutina tan pesada. Tienes que irte a la escuela y andar movida desde que entras hasta que sales y después llegas a la casa y en vez de llegar a descansar tienes que llegar a hacer tus labores ¿no? y luego tú dices “¡chanfle!” con un sueldo que ni una semana alcanza la verdad con 1000 pesos ni una semana te sacaba, más que nada para mi es desesperante porque tú dices bueno otra entrada… la llevaba más o menos con el sueldo de mis hijos pero ahora que no, ni ellos ni yo… imagínate. ¿por qué yo no soy dueña de tomar si quiera tantito el rayo del sol?”

¿De la precarización al ‘sueño americano’?

Según cifras de la Encuesta Intercensal 2015, 3.8 millones de personas de 5 y más años de edad es migrante interno reciente, esto equivale al 3.5% del total de población de ese rango de edad a nivel nacional. En lo que respecta a la distribución por sexo, el comportamiento de la migración interna es muy similar entre las mujeres (2.9%) y los hombres (3.0 por ciento). En general, hombres y mujeres buscan localizarse cerca de zonas conurbadas e industriales para la venta de su fuerza de trabajo.

En lo que respecta a la migración internacional y la búsqueda del llamado ‘sueño americano’, datos actuales muestran que por cada cuatro emigrantes recientes, una fue mujer y el resto fueron hombres; en términos proporcionales, por cada 100 hombres migrantes, hay 35 mujeres que realizaron su cambio de residencia a otro país.

Respecto de la composición de las mujeres que emigran, la mayor parte de ellas realizó su desplazamiento en edad joven, esto es, por cada dos mujeres que emigran, una lo hizo entre las edades de 15 a 29 años. Referente al país al que se van a vivir los emigrantes internacionales, en el 86.3% de los casos el destino es Estados Unidos de América.

Datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estiman 214 millones de migrantes en el mundo, de los cuales 49% son mujeres; en México la proporción constituye 24.5% y en América Latina se eleva a 50.1%.

El número de migrantes mexicanas es menor al de las mujeres centroamericanas; sin embargo, las condiciones que padecen en su intento de llegar al otro lado del río bravo son muy similares, huyen de su país o ciudad por el despunte de la violencia y la falta de empleo, sólo para encontrarse con un mundo de terror en su paso, son violadas, explotadas, asesinadas o captadas por las redes de trata.

Para que trabajadoras como Adriana dejen de ser explotadas hasta la última gota, para que las mujeres no tengan que dejar a sus familias atrás en la búsqueda de una mejor vida, para que las mujeres no seamos doblemente explotadas, ni asesinadas por no encerrarnos en los mandatos culturales, es necesario un gran movimiento de mujeres en las calles para pelear por todos nuestros derechos, por eso éste 8 de marzo hacemos un llamado a todas las mujeres a sumarnos al #ParoInternacionalDeMujeres, para que junto a nuestro compañeros hagamos temblar la tierra. Nos vemos a las 5:00pm en el Ángel de la independencia.

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