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Red Internacional

Ante el fracaso de las negociaciones, la UOM decreto un paro para el lunes 5 en todas las plantas siderúrgicas del país.

Luciano MolinaDelegado en Acindar Villa Constitución, integrante del Movimiento de Agrupaciones Clasistas

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Jueves 1ro de septiembre | 13:05

Septiembre, ya lejos de ser el mes de la primavera, va a ser recordado como el mes de los tarifazos, los recortes presupuestarios y el aumento de precios de la canasta familiar. Las medidas económicas del superministro Massa, lejos de fomentar el consumo y "llenar la parrilla", favorecen una y otra vez a los grandes empresarios, los especuladores y los formadores de precios. Son claras las brechas internas que atraviesa el gobierno nacional por estar del lado de los bancos y no de los jubilados.

Durante los últimos años, se buscaba el paradero de los dirigentes de la CGT y las CTA, pero de repente aparecieron en una marcha en apoyo al gobierno y no en defensa de los derechos de sus representados. Es en este marco que hay miles de trabajadores y trabajadoras de todo el país que vienen luchando por recuperar algo de poder adquisitivo robado en los últimos años. Junto a quienes siguen luchando por subsistir con un subsidio, o por un terreno para poder vivir junto a su familia.

En todo el país, se vienen dando discusiones alrededor de la apertura de las paritarias. Todas cerradas por debajo de la inflación pronosticada. Puntualmente es el caso de la UOM y la rama siderurgica que aún no cierra. Normalmente, las discusiones entre la UOM y las patronales se dan desfasadas entre las cámaras patronales mayoritarias (sobre todo la rama metalmecánica) y la cámara que nuclea a las poderosas patronales del Acero. Año tras año, han llevado adelante una modalidad de dividir en dos al gremio industrial más importante y mayoritario. Pero la característica que adoptaron éste último año, es casi como si se trataran de dos gremios distintos. Las cámaras de rama 17 (metalmecánica) cerraron su acuerdo y las de rama 21 (siderúrgicos) no quieren replicarlo.

Esta división por arriba, se traslada automáticamente hacia abajo, en las plantas, dónde los trabajadores están divididos ya no solo por distintos gremios, sino que también por distintas ramas del mismo. Ahora la pelea la tienen que enfrentar los siderurgicos en soledad. Si bien son quienes cuentan con mayor poder de fuego, las divisiones dentro de las plantas siempre debilitan las peleas.

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El acuerdo siderúrgicos estaba a punto de cerrarse, pero trascendidos dicen que, por el anuncio que realizó Máximo Kirchner en la sede de la UOM de la seccional Avellaneda sobre la pretención de un bono de 30 mil pesos para todos los privados, las patronales quisieron poner una cláusula de absorción que fue rechazada. Vencidos los plazos de la conciliación obligatoria, desde el secretariado nacional, conducido por Abel Furlan, se decreto un paro de 24 hs para el lunes 5 de septiembre en todas las plantas sideeurgicas del país.

En diferentes seccionales se está discutiendo como llevar ésta medida adelante. En la planta de Acindar en Villa Constitución, se venía de algunas semanas con asambleas sectoriales y otras acciones de presión sobre la patronal. Ahora se decidió realizar una asamblea general el viernes 2 y acatar el paro del día Lunes. En el resto de las plantas la situación es desigual. Un ejemplo claro de la estrategia de la "nueva conducción" es la planta de Siderca campana, la "joya de la abuela" del grupo Techint y seccional que tiene al flamante secretario general de la UOMRA como conductor, dónde aún no se discutió sobre ésta u otras medidas de fuerza.

Está claro que la estrategia de estos dirigentes sindicales no es enfrentar a las patronales y mucho menos al gobierno, del que son o fueron parte, como el caso de Furlan o Brunelli siendo legisladores del Kirchnerismo. Consecuencia de esto es que hoy, el gremio industrial más importante del país, cuenta con los básicos convenios más bajos de todos, teniendo en sus filas a cientos de miles de trabajadores por debajo de la línea de pobreza. El reclamo actual, cerraría en un mentiroso porcentaje del 65%, que si se anualiza, apenas supera el 40. Con un ingreso mínimo de referencia que se situa en los 110 mil pesos. Muy lejos del sueldo de los dirigentes sindicales.

El paro del lunes, no debe ser un fin en sí mismo. Ante la intransigencia patronal, es necesario que se vote en asambleas un verdadero plan de lucha a la altura de la situación que se atraviesa. Docentes, estatales, trabajadores del neumático, choferes de colectivos y muchos sectores más, hoy están en la misma situación. Es necesario coordinar las luchas por salario, trabajo, vivienda y contra los recortes presupuestarios al servicio del FMI. Hay que unir por abajo lo que el gobierno y las burocracia dividen por arriba.

No hay lucha que se gane en soledad. Es por eso que al paro del lunes, hay que sumarle un plan de lucha unificado, efectivos, contratados, tercerizados. Las dirigencias sindicales deben romper con la tregua al gobierno y el seguidismo a las patronales para lograr recuperar lo robado y conquistar lo necesario para tener una vida que merezca ser vivida.




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