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Red Internacional

Sierra Grande es la localidad donde se erige una de las principales minas de hierro del país, cerrada desde 2016, cuenta con una historia de lucha que queremos recuperar en La Izquierda Diario, como homenaje a aquellos mineros que hicieron historia en la HIPASAM y lucharon contra la represión del Estado previo al golpe de 1976.

Viernes 6 de mayo | 22:44

Ilustración: Mauro Jeanneret

En el presente artículo queremos reflejar y reivindicar la huelga de los trabajadores mineros de HIPASAM, allá por el año 1973 y 1975. Trabajadores con una predisposición a la lucha y a la organización poco vista en Río Negro, desarrollando al calor de los conflictos una seccional combativa y de base en el sindicato AOMA (Asociación Obrera Minera Argentina) que enfrentando las políticas anti obreras del peronismo en los 70, luchó por sus demandas.

Breve reseña de la mina

A fines del gobierno de Onganía, en el año 1969 desde el Estado Nacional se concede la formación de HIPASAM (Hierro Patagónico Sociedad Anónima Minera), una empresa estatal en Río Negro, la cual por más de 20 años se dedicó a la explotación de hierro. Esta perteneció casi en su totalidad a la Dirección General de Fabricaciones Militares, pero también a la provincia de Río Negro y al Banco Nacional de Desarrollo, principales responsables de todo lo sucedido.

En su tiempo fue la mina subterránea de hierro más grande de Sudamérica, con 98 kilómetros de túneles excavados y a más de 414 metros de profundidad, la cual funcionó hasta su cierre por parte de Carlos Menem en el año 1992. Cierre que dejó centenares de familias en la calle, no sin dar pelea, con numerosos cortes sobre la Ruta 3 y marchas en BS. AS. pero que no pudieron frenar el cierre de la planta, como ocurrió con centenares de empresas en el país.

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En el año 1993, el gobierno provincial de Horacio Massaccesi creó HIPARSA (Hierro patagónico SA) para así poder administrar los bienes del complejo y reactivarla, pero quedó en puras promesas que no se concretaron. En la actualidad la empresa China MCC obtuvo en el 2005 los permisos para explotarla por un total de 99 años, la cual luego de su activación en 2006 volvió a cerrar en 2016 dejando nuevamente un tendal de desocupados. Hoy cuenta con pocos operarios que realizan principalmente tareas de mantenimiento.

Un período de luchas de clases en Argentina

El periodo que va desde el Cordobazo (1969) al golpe genocida (1976) -en el cual se dieron las huelgas que relataremos- constituye una etapa revolucionaria en nuestro país, que planteó la necesidad de la lucha por el poder por parte de la clase obrera y el pueblo oprimido, para derrotar de forma revolucionaria la dictadura militar. Si bien Río Negro no fue epicentro de esos procesos, no era ajeno a la realidad nacional.

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Desde que comenzó a funcionar la minera en la zona ya se mostraba una fuerte tendencia a la lucha y la organización producto de diferentes procesos relacionados con mejoras de condiciones laborales y mejoras sociales: como salarios, infraestructura, cobertura de las obras sociales, vivienda para los trabajadores y sus familias. Todo esto, en el marco de una fuerte devaluación económica y convulsionada lucha de clases que por aquellos tiempos transitaba el país.

En la década de los 70´s hubo dos huelgas que mostraron la fortaleza de los trabajadores mineros y su resistencia a los planes económicos del gobierno nacional, ocurridas entre los años 1973 y 1975: la primera de ellas enmarcada en el pacto social, con Perón en la presidencia, en lo que fue una lucha por salario y condiciones laborales. La segunda huelga se da en una fuerte devaluación nacional y una posterior escalada inflacionaria denominada "Rodrigazo”; donde la clase trabajadora, por medio de la acción obrera, había conseguido mejoras salariales, contra los designios de la burocracia sindical de la CGT que apuntaló aún más al gobierno de Isabel Martínez de Perón. Este conflicto terminó con una brutal intervención del ejército, detenidos y centenares de despedidos en la minera.

Las huelgas del 73

El 21 de septiembre de 1973, la UOCRA, en representación de los trabajadores contratados por la empresa para hacer trabajos en la minera llamaría a la huelga en reclamo de haberes adeudados. Esta huelga duró 22 días. A pocos días luego del triunfo de los contratados, el 26 de noviembre los mineros de HIPASAM, bajo la conducción de su sindicato (AOMA Sierra Grande), se declaran en huelga con un acatamiento de 1.300 trabajadores. Es por aumento salarial e insalubridad entre otros puntos reivindicativos.

Este conflicto se inició con la toma del polvorín y continuó con la toma de la radio del pueblo, que sirvió para que los trabajadores de los distintos frentes se comunicaran entre sí. Como resultado de esta huelga, los trabajadores destacaron que el rol que tuvo AOMA Central ante el Ministerio de Trabajo fue más bien de conciliación ante sus patrones y el gobierno. El Ministerio de Trabajo, en aquel entonces peronista, en un acta reconoce el conflicto, pero acusa a los trabajadores de conspirar contra el plan de reconstrucción nacional en que está empeñado el gobierno y dicta la conciliación obligatoria e intimida a los obreros a volver a sus funciones.

Este conflicto se cerraría con un triunfo por parte de los mineros a una semana de iniciado el reclamo consiguiendo sus demandas: aumento salarial, insalubridad y rebaja de la jornada laboral a 6hs dentro de la mina, mejor repartición de las viviendas para el personal, entre otras.

Este período estuvo marcado por la extensión de ilusiones dentro de la clase obrera con la vuelta de Perón al poder en el año 73, una política de contención a la enérgica lucha de clases vivida a partir del 69 con el Pacto Social, que fue una política del peronismo para congelar los salarios, frenar la lucha de clases y atacar a la vanguardia obrera. Política que termina con la muerte de Perón y empieza a derrumbarse su política de contención, abriendo el camino a la reacción por parte del gobierno.

A pesar seguramente que dentro de los mineros se contaba con decenas o centenares de seguidores de Perón, el propio accionar de la huelga rompe objetivamente el Pacto Social y en ese marco se fortalece AOMA Sierra Grande como seccional combativa y de base.

La huelga del 75

El 8 de octubre de 1975 los obreros mineros volvieron a alzar la voz. Esta vez, con un pliego de 14 puntos, vuelven a la huelga. Ocuparon las instalaciones de la mina en reclamo de mejores condiciones salariales, de trabajo y seguridad.

A pesar de los ataques del gobierno y el rol de las burocracias, los obreros lograron armar una red de apoyo hacia el conflicto recibiendo la solidaridad del gremio docente y de la mayoría de los partidos políticos con presencia en la provincia, menos del PJ que en aquel momento gobernaba la provincia con Mario Franco y era como el gobierno nacional, patrón en esta lucha.

El conflicto que duró más de un mes, fue muy diferente al del 73. En este conflicto la solidaridad obrera fue fundamental para no quebrar la huelga, rodearse de apoyo político y tratar de fortalecer lazos con otros trabajadores. El 29 de octubre, 21 días de iniciada la toma de la mina, operarios de HIPASAM informaron que los mineros “estaban dispuestos a entregar la planta”, pero destacaban que ninguna autoridad nacional o provincial se había presentado a solucionar el conflicto.

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Ante la presión que imponía el Estado nacional y provincial para forzar el levantamiento de la huelga, los mineros deciden realizar los días 1 y 2 de noviembre una Multisectorial a la que habían sido invitados legisladores nacionales de distintos bloques, legisladores provinciales, la CGT y profesores y estudiantes. Este hecho fue aprovechado por las fuerzas represivas para identificar a los dirigentes y preparar la represión pocos días después.

El 19 de noviembre de 1975 a las 06 de la mañana, aterriza un avión en la pista de la minera, con militares del V cuerpo del Ejército de Bahía Blanca, bajo el mando de Acdel Vilas, (quien luego en la dictadura controló toda la subzona de la norpatagonia), desatando una ilegal detención, privación de la libertad y desaparición de trabajadores a punta de fusil. La medida fue adoptada por parte del gobierno nacional, ante la supuesta evidencia de que el conflicto obrero suscitado en la planta había tomado el carácter de una huelga revolucionaria declarada ilegal desde un principio por el Ministerio de Trabajo.

Bajo el gobierno de Isabel Perón y de Mario Franco se desató un ensayo general de una clara política del momento por parte del peronismo y que luego sería utilizada a gran escala bajo la dictadura militar.

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Una enorme valentía la de los mineros

Las conclusiones que se desprenden de los procesos de luchas en Sierra Grande, en la década de los 70, muestran que los obreros se organizaron desde las bases, resistieron activamente con medidas de fuerza, y conformaron una seccional combativa, producto de su propia experiencia de lucha, enmarcado en los intentos por parte de los gobiernos peronistas, junto a las burocracias sindicales y el capital internacional de limitar las conquistas obreras y terminar con el proceso abierto con el Cordobazo.

En los dos procesos huelguísticos se ve con claridad la política de los gobiernos nacional y provincial. Primero en 1973, tratando de deslegitimizar la huelga y cuestionándola después, para sostener el Pacto Social y en segunda instancia 1975, ya con una política más claramente reaccionaria, utilizando los métodos que usaría la dictadura militar posteriormente y avalando el accionar de la Triple A en la región, fomentando un discurso de odio en contra de las organizaciones de izquierda que sirvió para justificar el golpe del 1976.

Las conquistas que fueron logrando con las diferentes luchas, la organización que adquirió la seccional AOMA, dirigida por las bases y sostenida por las asambleas, las medidas de fuerza que llevaron a delante, la solidaridad de clases que despertó en la provincia, con docentes, trabajadores y todo el arco político, no son simples logros.

Una tradición de lucha y solidaridad de clases que quiso ser borrada en Sierra Grande por los gobiernos, con el ejército primero y con el cierre de la planta después en el 92. Pero casi 50 años después de esta heroica lucha, con la vuelta del FMI al país y una crisis que golpea fuerte a la clase trabajadora, lo que no se ha podido borrar es la enorme valentía de los trabajadores mineros de HIPASAM. Un hito de lucha que queremos reflejar como legado para las generaciones presentes y futuras.

Fuentes: articulo

  1. Natalí Narváez, conflicto social y estrategias de resistencia: las experiencias de los mineros de HIPASAM en Sierra Grande, Río Negro (1973-1975). 2015, revista testimonios.
  2. Fernando Aiziczon, Trayectorias militantes, izquierda y política sindical: la intervención del MAS en Sierra Grande a través de las vivencias de un obrero minero, 2016, revista Izquierdas.



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