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Los "hechos alternativos" y el mundo paralelo de la era Trump

La administración Trump estrenó el concepto "hechos alternativos" para definir su nueva relación con la prensa, en la que mostrará su propia visión de los hechos, aunque estos sean falsos.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Martes 24 de enero de 2017 | 13:02

La tirante relación con la prensa que Trump mantuvo durante su campaña electoral, sobre todo con los medios de tendencia demócrata, se terminó de definir durante el primer fin de semana del magnate en el poder.

Trump aseguró durante una reunión con los espías de la CIA el sábado, mientras millones de personas se movilizaban en su contra en todo el país, que los medios habían mentido sobre la cantidad de gente que participó de la ceremonia de asunción.

A esta afirmación se le sumó el concepto de "hechos alternativos", que la administración Trump acuño un día después. El domingo el vocero de la Casa Blanca prometió luchar con "uñas y dientes" a los medios por lo que considera ataques injustos, mientras que una de las principales asesoras, Kellyanne Conway, dijo que el Gobierno del presidente estadounidense, había presentado "hechos alternativos" para contrarrestar el bajo número de público presente en la investidura.

"El punto no es el tamaño del público. El punto son los ataques y el intento de deslegitimar a este presidente desde el primer día. Y no vamos a tolerarlo", dijo el jefe de gabinete Reince Priebus en el programa "Fox News Sunday".

Priebus repitió afirmaciones del secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, de que los medios manipularon las fotografías de la investidura para que se viera menos público del que había. Imágenes aéreas mostraron que la multitud era significativamente menor que cuando Barack Obama asumió la presidencia en 2009.

Imágen comparativa del sitio vox.com

La afirmación de Spicer de que "esta fue la mayor audiencia en presenciar una investidura, y punto", fue cuestionada por los medios y satirizada en las redes sociales con el hashtag #AlternativeFacts.

Al ser consultada en el programa de NBC "Meet the Press" sobre por qué el secretario de prensa divulgaba falsedades comprobables, la asesora de la Casa Blanca Kellyanne Conway contestó: "Si vamos a seguir refiriéndonos a nuestro secretario de prensa en esos tipos de términos, creo que vamos a tener que repensar nuestra relación".

Conway respondió a las críticas de que el nuevo Gobierno estaba más enfocado en el número del público que en importantes temas domésticos y de política exterior diciendo: "Nos sentimos obligados a salir y aclarar la situación y presentar hechos alternativos".

Spicer trató este martes de rebajar las tensiones con la prensa, al asegurar que su intención "nunca es mentir" a los periodistas, pero argumentó que a veces la Casa Blanca y los medios pueden "discrepar de los hechos", y denunció que "el discurso por defecto de los medios (sobre Trump) siempre es negativo, y eso es desmoralizante".

No es la primera vez que Trump echa mano a todo tipo de argumentos falsos. Ya los hizo durante su campaña para fortalecer su posición, al asegurar que todos los inmigrantes mexicanos eran narcotraficantes, que Obama era africano o al dejar correr infamias sobre los musulmanes y otras minorías. Todas sus argumentaciones se apoyaban en informaciones o hechos falsos, que sin embargo fueron asimilados como verdaderos por la mayoría de sus votantes. Es una tendencia que se ha generalizado en todo el mundo y que hizo que el término posverdad haya sido elegido como la palabra del año. Sin embargo, éste término que define cómo se puede manipular a la opinión pública dando más peso a las apelaciones emocionales que a los hechos objetivos, no parece reflejar nada nuevo en cuanto a la manipulación y la mentira que se ha utilizado en otros momentos y circunstancias.

Gran parte de la prensa definida como "progresista" pone hoy el grito en el cielo ante la idea de los "hechos alternativos" de Trump. Sin duda el escandaloso método trumpista es el de forzar la realidad a la hora de recrear su propia verdad y su "mundo paralelo". Sin embargo, la forma desembozada en que hoy puede llevar adelante semejante método está apoyada en años de mentiras y complicidad entre los grandes medios y las distintas administraciones, ya sean demócratas o republicanas, para poner delante de cualquier verdad los intereses imperialistas de Estados Unidos. Así lo demuestran las mentiras fabricadas para justificar todas y cada una de las intervenciones militares estadounidenses alrededor del globo. Sea por "objetivos humanitarios", para la "lucha contra las drogas", contra "el terrorismo" o cualquier tipo de enemigo externo o interno, las intervenciones de Estados Unidos contaron siempre con un aceitado sistema de justificación apoyado en los grandes medios, la CIA, los servicios de inteligencia y la Casa Blanca, cualquiera sea su administración de turno.







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