Juventud

MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

Los errores en la gratuidad y los pasos del Gobierno ante la crisis de la educación

El beneficio de la gratuidad que actualmente se imparte por medio de becas a solo un sector de los estudiantes, ha contado con diversos errores que han suscitado polémica en el interior del Gobierno y malestar dentro del movimiento estudiantil.

Martes 12 de abril de 2016 | 12:58

Desde la mala repartición del beneficio hasta el cierre de ciertas carreras, han marcado la pauta en este agitado proceso.

La semana del 21 de marzo comenzó con la noticia de que en la Universidad Católica del Maule 160 estudiantes fueron beneficiados con la gratuidad cuando supuestamente no les correspondía; a estos se sumaron 120 estudiantes más pertenecientes a la Universidad del Biobío. Dicha problemática se dio debido a que una de las restricciones de la beca de gratuidad es que esta solo puede ser designada al tiempo formal que dura la carrera, es decir, si una carrera dura cuatro años y el estudiante cursa un quinto año es imposible que opte al beneficio.

Esta situación develó un conflicto mayor dentro del Gobierno. Por una parte, la ministra Adriana Delpiano responsabilizó a los estudiantes y a los planteles universitarios de dicha descoordinación. A los primeros porque "falsearon sus datos" y a los segundos por no clarificar la información. A su vez, Rectores de estas instituciones como Diego Durán de la UC del Maule, aseguró que “la asignación de este beneficio no corresponde a las universidades, sino al Estado. El Estado pide información a las instituciones y estas la entregan, y esa información es la misma con la que nosotros identificamos que pudo haber habido un error”.

Nadie parece hacerse cargo de la situación, pero lo que es aún más grave es que se responsabilice a los mismos estudiantes por tratar de optar a un beneficio que debiese estar en la calidad de un derecho. De esta manera no solo se muestran las grandes limitantes de lo que intentó dar el Gobierno, sino también se abre la pregunta sobre ¿qué pasara con estos "beneficiados? ¿Se les quitará su legítimo derecho a seguir estudiando?

Sin embargo, no es lo único que ha pasado. Muchos estudiantes que ya están cursando sus estudios y que lo hacían usando la llamada beca bicentenario, decidieron cambiarse a la gratuidad por los beneficios que esta implica. Sin embargo, muchos lo hicieron con el desconocimiento de que dicha "gratuidad" solo duraría la carrera formal; con ello, terminaron perdiendo la posibilidad de extender por más tiempo sus estudios.

Como si eso fuese poco, producto de la instalación de una beca de gratuidad solo para algunos planteles en un sistema donde impera la educación de mercado, ha ocurrido un efecto que ya ha comenzado a mostrar sus primeras repercusiones. En primer lugar, la migración de estudiantes de planteles sin gratuidad a planteles con gratuidad se convirtió en un hecho recurrente que implicó que algunas carreras comenzasen a quedar vacías. Con ello, la reducción del personal se sintió inmediatamente como en la Universidad Central o la Academia de Humanismo Cristiano. En segundo lugar, producto del miedo generalizado de algunos empresarios de la educación, es que algunas carreras directamente se están cerrando. Tal es el caso de Sociología de la Universidad Viña del Mar, donde al no ser rentable frente a la “competencia”, simplemente fue cerrada sin darle explicaciones a los estudiantes.

El modelo educativo que tenemos, heredado de la Dictadura, está pasando por un momento de crisis que ha sido cruzado por diferentes momentos álgidos (cierres de colegios y universidades, fallos de infraestructura, cuestionamientos a los aspectos más neoliberales de esta). Con la Nueva Mayoría se ha tratado de responder a las movilizaciones estudiantiles que pusieron la gratuidad- como un derecho para todos- en el centro, junto con otras exigencias como la democratización de los lugares de estudio. Sin embargo, estas respuestas se han formulado como reformas dentro de los marcos de la educación de mercado y, por ende, no han terminado con la crisis en la educación.

Casi todas las direcciones del movimiento estudiantil han afirmado que este será un año con movilizaciones, debido a la situación de la gratuidad en la educación y su discusión parlamentaria. Sin embargo, el año pasado quedaron abiertos distintos procesos locales dentro de las universidades. Eso permite sumar a la hipótesis de un año estudiantil movilizado por un proceso nacional, la reactivación de una serie de procesos locales que permitan un cuestionamiento aún mayor al conjunto del sistema educativo actual; y, con ello, movilizaciones y propuestas nuevas de modelos educativos. Para esto, es imprescindible que las direcciones de las Federaciones estudiantiles impulsen este proceso desde las bases, con llamados a asambleas, a encuentros de estudiantes, pues la tarea que tenemos por delante requiere de la mayor organización y unidad.







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