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Red Internacional

Reflexionamos sobre el oscuro método que le copiaron otras empresas para despedir a miles en todo el país. Mientras los trabajadores de Latam se preparan para volver a la calle este próximo jueves 17.

Fue con la logística para el traslado de las vacunas que quedó muy claro el carácter esencial de contar con una línea aérea del Estado. La marca Aerolíneas Argentinas es moneda corriente en las transmisiones de TV y los portales siempre que arriban los cargamentos de vacunas.

Sin embargo, una mirada atenta habrá notado que poco a poco reapareció la marca Latam. El dato no es menor y cobra significado toda vez que se trata de la empresa que dejo miles de trabajadoras/es sin trabajo. Estamos hablando de una empresa que desde el día uno se excusó en la pandemia para aplicar un brutal ajuste sobre sus trabajadores.

Primero con la rebaja salarial masiva y luego deshaciéndose de todo su personal. No exageramos si comparamos y definimos que la empresa Latam fue la más brutal entre las brutales del empresariado pandémico.

El poder que ejerció dicha empresa contra su personal y contra los propios usuarios estafados tiene un basamento: la administración, en grandes cuotas, de lo que denominamos impunidad. O más precisamente impunidad empresaria. Como sabemos aquello no es cuestión de uno solo. Si hay impunidad hay complicidad. Que Latam siga volando en los cielos argentinos, tanto internacionalmente como en el propio cabotaje, solo puede suceder con la anuencia de quienes desde el Estado lo debían haber impedido pero, por el contrario, dejaron correr. El gobierno es responsable.

El modus operandi fue nítido. La empresa tenía un mapa de ruta: no respetar ningún decreto ni ningún fallo que jugase en favor de los trabajadores. A cambio siquiera recibió sanción alguna. Por el contrario, sus negocios en la Argentina gozan de buena salud. También de buena aprobación por parte del Estado. Es su colectivo de trabajadoras/es movilizados quienes con la tenacidad y perseverancia cantaron la posta. Quienes señalaron con sano instinto de supervivencia que aquí la impunidad empresaria no era castigada.

Mas de un año de intensas movilizaciones ubican a este colectivo de luchadoras/es en el lado correcto de las cosas. Fue ese colectivo quien señalo con suma de precisión que detrás de Latam vendrían muchas más empresas. Pronostico lamentablemente acertado. Millones sin trabajo, arrojados al precipicio de la desocupación. A la angustia más pura que genera la incertidumbre. Pandemia empresaria. Así lo definían los damnificados de contratos cortados.

Como fuere, está claro que lo de Latam fue y es un conflicto testigo para el empresariado que opera en la Argentina. Que marcan la cancha y trazan el ejemplo de cómo aprovechar la pandemia con el rigor del lucro y el despido. Las victimas están abajo. Bien abajo. Es justamente entre los damnificados de empresas impunes donde se expresa una dinámica alternativa. De clase alternativa. Ellos o nosotros. De ahí que el reclamo por la continuidad laboral que llevan adelante el colectivo de autoconvocados de Latam merezca todo el apoyo. Aquello que hoy se presenta como una lucha desigual no se debe tanto a la fortaleza de la empresa, sino más bien a quienes desde los sindicatos aeronáuticos cayeron en un inmovilismo derrotista más digno de un oso perezoso que de una representación gremial. Las entidades gremiales en el rubro aeronáutico no solo le dieron la espalda al colectivo que se moviliza en Latam. Peor aún, utilizaron el atropello de Latam contra sus trabajadores para atemorizar y hostigar a los compañeros que en Aerolíneas reclaman salario. Desde las usinas de los gremios suelen repetir su muletilla claudicante: “no reclames que te puede pasar como a los de Latam”. Un predecible doble discurso de jugar a los enojones con la empresa vía Twitter, al tiempo que promovían el temor y la pasividad entre la familia aeronáutica. La resultante fue despidos en Latam y rebaja salarial en Aerolíneas. Una ecuación a la baja. Algo muy parecido a los que se promueve desde las usinas oficiales, a las que justamente adhiere el Frente Aeronáutico. Todo tiene que ver todo.

La vigencia del reclamo por la continuidad laboral del colectivo de luchadoras/es de Latam es total. Para hacer frente a la impunidad empresaria y sus cómplices, el colectivo se rodeó de solidaridad, apelo a la coordinación con otros sectores y busco complicidad con la mayoría trabajadora. La que sufre atropellos similares. Sectores de la Juventud estudiantil y precarizada promovieron un Comité Solidario en apoyo a la lucha aeronáutica y se cuenta por centenares el apoyo al colectivo de obreras y obreros de Latam entre los jóvenes. La creatividad y una campaña intensa cobran nuevo impulso en manos de jóvenes solidarios con la energía puesta en la solidaridad.

Pero la patronal y sus cómplices pretenden que caigamos en la desesperación. Sin salario y sin sustento. De ahí la importancia que adquiere el pedido para que el Estado y los Ministerios (Transporte y Trabajo) asuman el compromiso, plasmado en actas, de continuidad laboral y que mientras aquel compromiso no se concrete el Estado pague los salarios del personal de LATAM. A cambio los trabajadores ofrecen desarrollar servicio en los aeropuertos. Son muchas las tareas que conciernen a la logística esencial en los aeropuertos atravesados por el virus del COVID y las empresas. Los sindicatos no pueden ni deben dejar de tomar en sus manos este reclamo elemental de salario y sustento para las trabajadoras/es de LATAM.

Porque son ellos o nosotros. Es por eso que debemos apoyar la lucha de LATAM. Este 17 súmate a la movilización.




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