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Los Rolling Stones ofrecerán un show gratuito en Cuba

El emblemático grupo dará un histórico concierto gratuito en La Habana. Será a solo 4 días de la también histórica visita del presidente Barack Obama. Fuertes símbolos de los grandes cambios que están aconteciendo en la isla.

Jueves 3 de marzo de 2016 | 10:30

SÍ, los Rolling tocarán en La Habana este 25 de marzo. Lo anunció el propio grupo en su página web. "Hemos actuado en muchos lugares especiales durante nuestra larga carrera, pero este espectáculo en La Habana será un hito para nosotros, y, esperamos, para todos nuestros amigos en Cuba". El recital, en el estadio Ciudad Deportiva, será gratuito para los cubanos y se cobrará “algunos pesos” a los extranjeros que deseen asistir.

Lo que durante meses fue un rumor, se hizo realidad. En octubre el mítico Mick Jagger visitó por primera vez el país caribeño, publicó bellas fotos de su paso por La Habana en su cuenta en twitter, y hasta zapó con músicos cubanos en clubs exclusivos de la ciudad. Entre los registros más destacados quedó el del periodista Michel Hernández del Granma, diario oficial del Partido Comunista de Cuba, que dijo que el viaje “conmocionó a los miles de seguidores cubanos de los Stones, que llevan décadas acostándose con el sueño de un concierto en la Isla”.

En su artículo, Hernández agregó que, aunque nadie lo había confirmado, hacía meses querepresentantes del grupo venían negociando un evento con las autoridades culturales cubanas para marzo de 2016. “Si finalmente logran dar un concierto en Cuba, el público tendrá la posibilidad de saldar un par de cuentas con el pasado mientras disfruta en vivo de una leyenda del rock and roll”, concluyó el entusiasmado periodista.

Con “saldar cuentas”, quizás se refería a las etapas más represivas de la dictadura castrista, allá por los años ’70, cuando escuchar música inglesa o yanqui, ser homosexual, o consumir alguna droga era prácticamente un boleto al calabozo. El famoso escritor Leonardo Padura, autor de El Hombre que amaba a los Perros, Herejes y muchos otros, ahondó un poco en el asunto en una entrevista realizada por el diario español El País.

Según Padura, el recital es “un acto de reparación de una injusticia histórica con los Beatles y los Stones. Mi generación los escuchó casi a escondidas. Sonaban de vez en cuando en la radio, poco y mal, y no se televisaban. Es un notición. Una demostración del nivel al que están llegando los cambios a Cuba” (El País, 2/3).

El recital será también la primera vez que una banda inglesa de rock toca al aire libre en Cuba, y los jóvenes (y no tan jóvenes) cubanos podrán vibrar de emoción con Start me up, Satisfaction, Paint it black, o enamorarse con Wild Horses y Angie. Pero el show de los Stones es solo eso, un show.
Luego la vida cotidiana continuará. La policía seguirá amedrentando a los jóvenes por tomar una cerveza en la calle; los directores de empresas, con la colaboración directa de la burocracia de los sindicatos, persiguiendo al que “no trabaja” y exigiendo “más sacrificios para el país” mientras los sueldos no alcanzan para cubrir las necesidades de una semana (cualquier similitud con los “ñoquis” argentinos es pura coincidencia); el Partido Comunista, las asambleas vecinales (CDR) y otras organizaciones “de masas” controladas por el PC, impidiendo cualquier tipo de organización independiente.

En Cuba sigue prohibido publicar un periódico sin autorización del gobierno, lo mismo que hacer huelgas y manifestaciones públicas o fundar un partido u organización política o sindical por fuera del PC. La realidad es que los cambios que viene imponiendo Raúl Castro están al servicio del capital extranjero, de la propia burocracia gobernante que trata de reciclarse como nuevos empresarios nacionales o asociarse al creciente número de “emprendedores” aprovechando su posición de privilegio en puestos clave del estado.

La discreta pero constante entrada de empresas norteamericanas desde principios de 2015, los constantes viajes de empresarios de EEUU en busca de las “oportunidades” que ofrece la apertura económica en curso, y la reciente liberación de algunas de las restricciones que impuso el bloqueo yanqui desde 1962 para facilitar las “inversiones” y el “intercambio comercial”, son claras muestras de a dónde apunta la reanudación de relaciones diplomáticas, la reapertura de embajadas en La Habana y Washington, las entrevistas entre Obama y Castro en foros internacionales, y todo el proceso de “normalización” entre ambos países que ahora tendrá un nuevo empuje con la visita del presidente norteamericano a Cuba.

Las acciones de empresas de transportes yanquis, ferris y aerolíneas que viajan a Cuba, se fueron para arriba y tiene grandes perspectivas de negocios. Los grandes complejos turísticos, explotados por holdings extranjeros asociados al gobierno, esperan un aluvión de turistas norteamericanos. En el sector agrícola, por primera vez desde la revolución, se anunció la instalación de una empresa de tractores de Alabama, que solo venderá sus máquinas al sector privado cubano, y hasta planea exportar desde Cuba a Latinoamérica. Las empresas manufactureras norteamericanas podrán operar en la zona franca del puerto de Mariel, recientemente reformado por el gigante brasilero Odebrecht como puerto de aguas profundas para barcos comerciales de gran calado.

Mientras tanto, millones de trabajadores cubanos que perciben su salario en moneda nacional, lejos de mejorar su situación, sufren las consecuencias de la quita de subsidios y gratuidades en productos y servicios y se ven amenazados por el fantasma de la desocupación. El citado diario El País de España, que siempre fue parte de la oposición internacional por derecha a los Castro, tituló con cierta sorna y aires triunfalistas “Satisfacción” en Cuba a propósito de la llegada de los Stones.

Probablemente, la restauración capitalista motive más temprano que tarde títulos similares en los principales diarios del mundo, pero entre signos de pregunta.







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