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López Obrador, contra la “izquierda radical”

En los últimos días, la campaña de Andrés Manuel López Obrador en varios estados del sur del país –como Guerrero y Chiapas–, se dedicó a cuestionar a quienes llaman a no votar o anular el voto. Busca convencer de concurrir a las urnas y votar por los candidatos de su partido.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Miércoles 1ro de abril de 2015 | Edición del día

En Guerrero, contra la propuesta de los padres de los 43 jóvenes desaparecidos

En Guerrero, donde los padres de familia exigen que no se realicen las elecciones, López Obrador les pidió que desistan de llamar a no votar y apoyen al MORENA. A cambio de eso les ofreció nombrar a algunos como funcionarios de un futuro gobierno de su partido. Esta propuesta fue rechazada terminantemente por los paterfamilias, quienes les respondieron que no estaban en el movimiento para obtener cargos, en tanto que la organización de derechos humanos Tlachinollan también se declaró en contra de esta propuesta.

Por su parte, López Obrador se dirigió al magisterio guerrerense –que realizó recientemente varias acciones y cierres simbólicos de oficinas del Instituto Nacional Electoral– para ofrecerle que defina al futuro secretario de Educación del Estado.

Esto fue también rechazado por distintos representantes del magisterio nucleado en la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), quienes sostuvieron que “nosotros le decimos al señor (López) Obrador que tenemos más de seis meses en el plantón; que a los jóvenes nos los arrebataron la noche del 26 de septiembre y hasta el momento no ha venido a solidarizarse con los estudiantes ni con los padres de familia”.

Mientras los padres de familia proponen desconocer las elecciones en Guerrero y exigen la aparición con vida de los 43 normalistas, López Obrador pretende convencerlos de que la salida para sus demandas pasa por votar por sus candidatos. El líder del MORENA acciona en los hechos para dividir y desactivar el movimiento opositor a las elecciones que se gesta en Guerrero.

López Obrador busca capitalizar el descontento y está poniendo su campaña al servicio de que las elecciones tengan la legitimidad que el Instituto Nacional Electoral y los partidos del Congreso requieren. Y es que para el Gobierno nacional y las instituciones es fundamental garantizar la estabilidad en el estado.

Contra la “izquierda radical”

Al día siguiente, en Chiapas, el líder del MORENA arremetió contra quienes proponen la abstención y la anulación del voto, que de esta forma le harían el juego a la “mafia en el poder”.

López Obrador se refirió a las organizaciones de la “izquierda radical”, de las que dijo que “están llamando a no votar, ¿son lo mismo?, ¿se tocan y se dan la mano los extremos, o es una ingenuidad?”.

López Obrador copió así argumentos reaccionarios como es la idea de que “la izquierda y la derecha se tocan”. Declaraciones lamentables, cuando al cobijo de los partidos del régimen político se armaron bandas paramilitares que, junto al ejército, son responsables del asesinato y la desaparición de luchadores sociales –como los compañeros normalistas–, de defensores de derechos humanos, y integrantes de organizaciones políticas y sociales de izquierda. Y cuando los gobiernos estatales o federales del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN) y Partido de la Revolución Democrática (PRD) persiguen y encarcelan a centenares de activistas de izquierda.

En esas circunstancias, López Obrador ataca a la “izquierda radical” y descalificó nuevamente a las organizaciones políticas y populares, que junto a distintas personalidades, y a los padres de familia de los normalistas, en lucha desde septiembre del 2014, proponen distintas alternativas, desde la no participación y el boicot, hasta la anulación del voto.

El líder del MORENA –que como bien denuncian los maestros de Guerrero no se solidarizó activamente en ningún momento con el movimiento por Ayotzinapa–, es quien está haciéndole el juego a la “mafia en el poder” y sus instituciones, al legitimar la trampa electoral. Es evidente que esto es opuesto al sentimiento de cientos de miles de trabajadores y jóvenes, que confían en López Obrador por considerarlo un opositor al gobierno, y han participado en el movimiento por la aparición con vida de los estudiantes normalistas.

Por eso, como hemos planteado en La Izquierda Diario, después de que cientos de miles se manifestaron por Ayotzinapa y se hizo evidente el descrédito de este régimen político, y ante el hecho de que no existen partidos con registro que luchen por acabar con esta democracia asesina, hay que repudiar la trampa electoral.

Proponer la anulación del voto –como hace el MTS– busca desarrollar, en el terreno de la movilización y también ante las elecciones del 7 de junio, una lucha independiente y un gran movimiento contra las instituciones responsables de la masacre de Ayotzinapa.







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