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Red Internacional

Delfina es trabajadora gastronómica en Córdoba. Nos envió su relato de 13 años de trabajo en el el rubro luego de ver el video sobre las listas negras. Cuenta que, en un bar, incluso llegaron a encargarle el pago de "coima" a gente del sindicato para que ignore la situación laboral.

Jueves 15 de julio | 16:31
Imagen ilustrativa

Delfina trabaja en un conocido bar del Cerro de las Rosas. Hace unos días vio el video sobre las listas negras en gastronomía y decidió comunicarse con la legisladora por el PTS en el Frente de Izquierda Noel Argañaraz. Compartimos el relato que le hizo llegar para La Izquierda Diario.

"Por razones obvias no puedo decir el nombre (del bar), no es que no quiera, pero en esta mafia gastronómica hablas y te quedas sin laburo¨.

Ella tiene 31 años y desde los 18 trabaja en gastronomía, primero en trabajos de temporada y después fijos. “Como todos saben te negrean de principio a fin y te pagan poco, en todos los bares que trabajé y trabajo es así".

"Una sola vez me pasó, trabajando en un restaurante de mi pueblo, de estar las 8 horas en blanco con aguinaldo y todas esas cosas que dice la ley que hay que cumplir con los trabajadores. En este caso me tocó vivir la otra parte, donde el Estado manda a sus inspectores amenazar a los dueños para que paguen coimas o le iban a "encontrar algo" para clausurarlos. Pareciera que, en los pocos casos en los que quieren hacer las cosas bien, igual terminas viviendo cosas que no deberían pasar".

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“Ya en Córdoba, la experiencia laboral más grata que tuve fue trabajar de eventual para una cadena hotelera que me hacía firmar contratos por día”. Acá otro trabajador gastronómico te cuenta de estos famosos contratos por día.

“En uno de los bares que trabajé, Tribeca, tuve que hacer bardo como les gusta decir a quienes se creen dueños de tu persona y te esclavizan. Básicamente me bajaron de 5 días a 1 por no hacer una capacitación por la que no me pagaban y la daban en mi día franco. Hablé con ellos en buenos términos, pidiéndoles que me paguen, porque ellos no cumplieron lo que me habían dicho. Me amenazaron (porque mi hermana también trabajaba ahí) así que decidí ir por la vía legal para evitar apretadas, porque son peces gordos, o eran, porque el bar cerró y dejaron a la gente sin laburo.

Llegamos a un acuerdo, no fuimos a juicio. Ahí pase a estar en las listas negras.

Mi hermana todavía está en juicio. Todo está en la nada misma... Sigue esperando que alguien, entiéndase juez, se mueva. Pero obvio como todos los casos, están cajoneados. De hecho un compañero falleció el año pasado, murió sin que se resuelva su juicio. Así de cruda es la realidad que nos toca vivir cuando hacemos bardo. Sumándole que nos ponen en la lista negra...”

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Delfina prosigue su relato así, “después de eso obviamente no conseguía trabajo en ningún lado. Si no fuera porque mis viejos me ayudaron, suerte que no tienen todos, no sé qué hubiese hecho.

Me vuelven a llamar en un bar que ya había trabajado, porque ya me conocían y sabían como laburaba. Una vez, mi jefe me dijo que le dijeron que tenga cuidado conmigo porque era quilombera.

Por suerte mis jefes lo ignoraron y puedo seguir trabajando ahí. Pero bueno, nada es color de rosa: trabajo ahí hace unos 4 o 5 años. Pagan el mínimo como en todos lados, trabajamos 9 horas. Si faltas por estudio no te pagan, si te enfermas tampoco, etc, etc. Incluso te quieren comprar con un: ’yo te regalo birras’. Claro, birras que se pagan por tenernos en negro y todo lo demás.

Una vez me suspendieron porque querían pagarnos medio turno ya que había elecciones y no íbamos a abrir todas las horas, les dije que no era mi culpa, que tenían que pagarnos el día completo, me contestaron: no vengas hasta el miércoles.

Mis compañeros trabajaron y les pagaron medio turno. Estuve sola porque todos se quejan, pero nadie actúa, por miedo. Se aprovechan de la necesidad de cada uno.
Por lo general tengo buena relación con mis jefes pero eso no quita que no nos negreen igual. Y obvio cuando tocas temas como aguinaldos, aumentos o estar en blanco, no existe.

De hecho yo trabajo 45 horas semanales y me blanquearon 12 horas como para decirle a AFIP que tienen gente trabajando ahí. AFIP hace mil años que no se pasa por los bares a ver quienes trabajan y entrevistarnos. Cuando te llaman tenes que mentir y decir que empezaste a trabajar ese mismo día y no sabes cuánto te van a pagar ni nada. Ellos saben eso y te responsabilizan, porque no les importa que vos tengas miedo de perder el laburo.

Igual, por ejemplo, cuando trabajaba en Güemes, había una ’cucaracha’ que avisaba a todos los dueños que estaba por pasar AFIP para que manden a los empleados a sentarse o a pasear, así no los veían en el bar.

Lo mismo pasa con el Ministerio de Trabajo: van a comer gratis y llevar a sus amigos y demás; después le avisan al dueño cuando salen a trabajar para que saquen a los empleados en negro. O le avisan si ven a alguno de los empleados entrando al Ministerio a quejarse o a preguntar algo.

Otra cosa asquerosa, es ver entrar a alguien del gremio, que debería defenderte, ir a buscar ’su plata’. Ese dinero que no nos pagan a los que trabajamos en el bar se lo pagan al sindicato a cambio de dejar que la patronal haga lo que se le cante con los trabajadores que deberían defender. El recaudador pasaba de bar en bar cobrando su ’coima’, y como empleada me ha tocado más de una vez pagarle a este ’supuesto representante de los trabajadores’... imagínense la impotencia que una maneja en estos ámbitos. Imagínense, con todas las galerías que hay ahora en Güemes, como salían sus bolsillos.

Finalmente, también la Municipalidad pasaba, después de comer gratis, a decirles: ’si necesitan algo avisen’. Toda esta mafia es la que tenemos que ver y tolerar día a día”.

Delfina termina de contar su historia diciéndonos: “Después nos dicen: es tu culpa por no haber hablado antes; sabiendo que no tenemos a nadie de nuestro lado. Mucha gente que nos pregunta ¿y para que laburas ahí?, como si fuera opcional. Hay compañeros que ni siquiera sabían que cuando inicias un juicio laboral no tenés que pagarle al abogado, y al margen de eso no quieren hacer quilombo porque necesitan encontrar trabajo en algún lado”.

Quienes escribimos esta nota, desde La Izquierda Diario y como parte de La Red de Precarizados queremos decirles: nosotros estamos de su lado. Sabemos que sus reclamos y denuncias son reales, y es solo una parte de todo lo que nuestros jefes nos hacen todos los días. Ellos están organizados, ya sea para cuando viene AFIP, o para actualizar su lista negra. Se organizan con el gremio para cuando intentamos levantar nuestra voz, pero todos estos atropellos no van a ser suficientes para bajarnos la cabeza.

Queremos buscar un lugar de encuentro de trabajadores gastronómicos en el que podamos intercambiar sobre nuestras experiencias y en donde podamos decidir qué pasos seguir para terminar con estos abusos, que en las páginas de la izquierda diario de se pueden leer por decenas, como el caso de Emma que también está en la lista el de María que es docente de jardín, Mariela que nos cuenta su experiencia de terror en Cocina de Culturas o los pibes de Wonka que armaron un Instagram para denunciar la barbaridad patronal.

Mandanos tu denuncia y sumate a nuestra próxima reunión.

Escribinos: Whatsapp al 3513290154 o por Instagram @lared.precarizadxs.cba

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