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Red Internacional

Dosis de narcisismo. El horror show de defensores de dictadores. Smith y la naturalización de relaciones capitalistas. Ya está el newsletter de Economía de La Izquierda Diario y El Círculo Rojo.

Pablo Anino@PabloAnino

Miércoles 18 de agosto | 09:20

El pogo más grande del mundo, no hay dudas, es una experiencia trascendental única, un producto original de los recitales de Los Redondos o del Indio Solari que explotaba cada vez que sonaba “Jijiji”.

Pero la historia debería hacer honor también al pogo más intenso del mundo. Es el que se experimentaba en los recitales de Los Violadores. Se trataba de un torbellino permanente de empujones, trompadas, patadas voladoras, codazos, de correr a la deriva. No era violencia. Era una descarga colectiva, rebelde, de energía contenida en los cuerpos en un mundo que solo ofrece “semanas largas sacrificadas, trabajo duro, muy poca paga”.

El clima fraternal tenía su expresión en héroes anónimos. En pibes que resistían más el agite e iban rescatando a los caídos de cansancio para acompañarlos a tomar aire y que puedan volver a la celebración. Pil Trafa se desvinculó de este mundo y se lo va a extrañar, lo mismo que aquellos pogos intensos.

Si no va sin freno, no anda bien

Gracias al impulso de importantes medios de comunicación e intervenciones audaces que contienen dosis de un narcisismo extremo (prepotencia, pedantería, misoginia, indiferencia hacia otros, repulsión a la crítica) los libertarios se abrieron terreno en la escena política nacional.

Las candidaturas de Javier Milei en CABA y de José Luis Espert en la provincia de Buenos Aires son la expresión de esa irrupción. Las elecciones darán una medida aproximada de su verdadera influencia en la juventud, segmento etario donde reclutan seguidores, en particular en sectores de clase media acomodada.

Las tendencias profundas del continente, con las rebeliones de la juventud en Chile y Colombia contra las políticas neoliberales, no parecen convalidar la idea de que la rebeldía se volvió de derecha, de que habría un terreno fértil para los libertarios.

Mucho menos en una Argentina con casi el 60 % de las niñas y niños y de la juventud bajo la línea de la pobreza, con desigualdad creciente hace años. Es difícil pensar que las ideas libertarias puedan penetrar en aquellas geografías sumergidas en la pauperización estructural.

Es que el discurso que ofrecen los libertarios justifica la acumulación de bienes en unas pocas manos como producto de un falso esfuerzo individual. En el día a día, en realidad, el sistema capitalista actúa como una aceitada máquina de robar tiempo de trabajo a los asalariados en beneficio de gran empresariado.
Esa aceitada máquina de producir miseria, de violentar derechos laborales, opera en particular sobre la juventud precarizada.

No importa si pedalean horas o les resulta imposible conseguir un trabajo con mínimos derechos, las concepciones individualistas libertarias dirán a la juventud pobre que, en realidad, tiene lo que se “merecen”, que su esfuerzo no es suficiente, que el “mérito” desplegado solo le alcanza para vivir miserablemente.

Hasta aquí un anticipo. Si te interesa leer completa esta entrega de El juguete rabioso o que te lleguen los newsletters del programa radial El Círculo Rojo y La Izquierda Diario ingresa en este link




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