Juventud

Levantemos una juventud que luche por un movimiento estudiantil que enfrente a la derecha

La fortaleza de Piñera no es la que parece, y aquellos flancos débiles son los que debemos tomar en nuestras manos, para volver a revitalizar la enorme fuerza social que hemos demostrado las y los estudiantes, las mujeres y las y los trabajadores, que será lo único capaz de enfrentar los ataques y la represión de la derecha

Nancy López

Estudiante de Educación Básica en U de Chile

Karla Peralta Díaz

Ex Presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina UA Vocera de Pan y Rosas y Vencer

Sábado 10 de noviembre de 2018 | Edición del día

Bolsonaro ganó las elecciones en Brasil y alentó a la derecha en todo Latinoamérica. El proyecto político de la derecha parecía aún más fortalecido y la derecha chilena quiso también hacerse parte de aquel triunfo. Sin embargo, la estabilidad del gobierno de Piñera no es absoluta y sigue mostrando sus propias fisuras.

Lo dice por ejemplo la encuesta Criteria, que expresa una baja de 11 puntos en su aprobación respecto del mes anterior, y aumentando su desaprobación del 40% al 49%. ¿A qué se adjudica? principalmente a la situación económica, donde el gobierno asumió prometiendo tiempos mejores que no son tal para el pueblo trabajador.

El desempleo sigue sin revertirse y el índice de crecimiento IMACEC fue un remezón: si en los dos primeros trimestres del año el crecimiento fue de un 4,3% y 5,3%, el del último trimestre fue solo de un 2,3%. Somos los jóvenes y las mujeres los más afectados por el desempleo y la cesantía y, no bastándoles con ello, nos quieren imponer mayor precarización laboral con el Estatuto Laboral Juvenil.

Frente a esto el gobierno quiere afirmarse en el discurso de seguridad pública. De ahí su Acuerdo Nacional por la Seguridad Pública, que lo que busca es fortalecer a los aparatos represivos, a la vez que se anota un punto con la aprobación del proyecto Aula Segura en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, con el PC votándole a favor y el Frente Amplio absteniéndose de un proyecto que busca negar el más democrático derecho a defensa y criminalizar al movimiento estudiantil, quien fue el mayor opositor a su primer gobierno.

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No podemos dejarle pasar ni una a este gobierno que se alimenta de la precarización laboral y del debilitamiento de la educación pública. Es urgente revitalizar las enormes fuerzas sociales que durante años hemos estado en las calles: están los cientos de miles de trabajadores que se han movilizado por No + AFP, las miles de mujeres que en las calles impusimos una agenda en la lucha por el aborto legal y que peleamos por una educación no sexista, o el movimiento estudiantil, que aunque adormecido no está derrotado, y tiene una enorme tradición de lucha y organización que tenemos que recuperar.

Nosotres somos muchos más, nuestra fuerza articulada y organizada desde la base puede echar abajo el estatuto laboral juvenil y el proyecto del aula segura, y avanzar a cambiarlo todo.

Sin embargo, la estrategia de las Juventudes Comunistas y del Frente Amplio no ayuda en esos objetivos. Mientras el gobierno de Bachelet buscó sacarnos de las calles, la estrategia de estas organizaciones que se encuentran a la cabeza del CONFECh, es una estrategia de maniobras parlamentarias, indicaciones a las reformas estructuralmente neoliberales de la Nueva Mayoría y de lobbies con el progresismo concertacionista –los mismos que sostuvieron durante años la educación de mercado­­–.

Así, se debilitó nuestras fuerzas y nos obligó a quedarnos con una beca falsamente llamada gratuidad que aportó a una mayor precarización de la educación pública como en el ex Pedagógico o la UPLA. Así es fácil decir hoy que el problema está en “los estudiantes despolitizados”, cuando en realidad son años de ataques sin ninguna respuesta contundente.

Incluso el Frente Amplio en vez de poner su fuerza en las calles, llamando a la movilización a los cientos de miles que les votaron y a los miles de estudiantes que se encuentran bajo su dirección en Federaciones y Centros de Estudiantes, en realidad para lo único que se preparan es para las próximas elecciones, bajo la ilusión de que será una gran “unidad” parlamentaria y por arriba la que logre derrotar a Piñera y sus reformas, dejando en un segundo plano la organización y movilización en las calles, relegando su utilidad solo a realizar un par de hitos mediáticos, mientras dejan pasar el Estatuto Laboral Juvenil o el Aula Segura sin ningún plan serio para enfrentarles.

Por una juventud que se proponga echar abajo esta sociedad capitalista y patriarcal

Enfrentar a la derecha y a Piñera debe ser un objetivo inmediato y nuestra respuesta no puede ser seguir esperando. Hoy hay razones de sobra para proponernos forjar una juventud que se levante sobre las mejores tradiciones de lucha y autoorganización del movimiento estudiantil.

Sin embargo, como movimiento estudiantil también debemos sacar nuestros propios balances: ya sabemos que la estrategia enfocada en el Parlamento que han utilizado las Juventudes Comunistas y el Frente Amplio, no nos lleva a más que pasividad. Y también sabemos que necesitamos de una unidad real, desde las bases, junto a las y los trabajadores para poder arrancar cada una de nuestras demandas y echar abajo esta sociedad de explotación, opresión y miserias. Son ellos y ellas quienes le dan vida a esta sociedad, quienes la echan a andar en precarias condiciones mientras un puñado de capitalistas se enriquece. Si nos unimos mujeres, trabajadores y la juventud, nuestra fuerza será imparable.

Pero para conquistar esa unidad desde la base necesitamos una estrategia diferente, que ponga su centro en la revitalización del movimiento estudiantil, organizándonos desde cada lugar de estudio: en los liceos precarios, en universidades públicas y privadas. Pero debemos ir más allá, porque los jóvenes universitarios no solamente queremos educación pública gratuita financiada completamente por el Estado y de libre acceso.

Necesitamos una juventud que busque ligar a estudiantes universitarios con las necesidades de las y los secundarios de los liceos técnico profesionales, a esos que viven las condiciones laborales indignas del retail y de las cadenas de comida rápida, a las y los secundarios que sufrirán las consecuencias del Aula Segura.

Es que somos la misma juventud a la que están atacando con un Estatuto Laboral Juvenil completamente precarizador de nuestros ya precarios trabajos. Y es que ¿no podríamos echarlo abajo si nos unificamos con los secundarios, con los técnicos profesionales y con las y los trabajadores, organizando un plan de lucha serio para enfrentarlo?

Y así mismo con el proyecto de Aula Segura, que seguirá su camino, con más o menos indicaciones, hacia la Cámara de Diputados. Pero que si los miles de estudiantes, organizados desde las bases, en nuestros Centros de Estudiantes y Federaciones nos unificamos junto a los miles de liceos más precarizados, tendríamos sin duda una fuerza social con capacidad suficiente para echarlo abajo.

El gobierno de Piñera no es invencible, por el contrario, tiene flancos débiles que son importantes, y dejan en evidencia la debilidad que tiene hoy para gobernar. Pero sin una alternativa política que ponga su centro en poner en movimiento la fuerza enorme de estudiantes junto a mujeres, y trabajadores y trabajadoras, el camino se vuelve cuesta arriba y nos quedamos de nuevo como espectadores de las negociaciones parlamentarias, las cuales han sido totalmente infértiles y no responden a nuestras necesidades.

De aquella necesidad es que surge nuestra apuesta: la de levantar una gran fuerza estudiantil organizada, junto a la juventud más precarizada de liceos, escuelas y universidades, y junto a jóvenes trabajadoras y trabajadores, que con un programa anticapitalista e internacionalista, junto al pueblo trabajador, en las calles y con lucha, organizándonos en asambleas en nuestros lugares de estudio y trabajo, será la única capaz de enfrentar a la derecha y a los grandes poderes empresariales.

Una juventud que pelee por echar abajo el Estatuto Laboral Juvenil, pero que además se proponga entregar una solución estructural al problema del trabajo juvenil que ya es totalmente precario, contraponiéndole la educación gratuita 100% financiada por el estado con becas de mantenimiento, para que podamos estudiar sin tener que endeudarnos y sin la necesidad de trabajar para pagarnos nuestros estudios, pero además integrando prácticas pagadas y acceso a todos los beneficios sindicales, el aumento del sueldo base acorde a la canasta familiar y la reducción de la jornada laboral a 30 horas, 5 días a la semana, repartiendo las horas con los desocupados, para terminar efectivamente con las condiciones insoportables de trabajo precario en las que trabajan cientos de miles de jóvenes. Para tener derecho al ocio, al tiempo libre, al arte y la cultura.

Esta gratuidad universal debe ser financiada totalmente por el estado a través de aportes basales directos, con cogobierno triestamental y elección universal de las autoridades unipersonales ¡no queremos más monarcas gobernando las universidades! y poner la educación al servicio de los trabajadores y el pueblo pobre, abriendo las puertas de la educación a miles de jóvenes precarios a los que se le es negada. Para ello necesitamos organismos de lucha, fortalecer nuestras federaciones y centros de estudiantes refundándolos con los métodos de la democracia directa para conquistar herramientas de lucha que se pongan a disposición de la pelea por acabar con toda forma de opresión y explotación.

Es aquella la alternativa política que queremos expresar en el Acto Anticapitalista del que seremos partícipes este 17 de noviembre a las 17.00hrs en el Foro Griego de la USACh, donde junto a nuestros compañeros de Argentina, como Nicolás del Caño diputado nacional del PTS y Nathalia González, profesora y diputada nacional del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), así como con nuestras compañeras de Brasil y junto a delegaciones de Bolivia y Perú, queremos mostrar cuál es la alternativa política que queremos poner en pie, para enfrentar a la derecha en Chile y toda Latinoamérica.







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