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Red Internacional

BUROCRACIA SINDICAL.Levantándose de los sillones: CC.OO. y UGT anuncian concentraciones en febrero porque #AhoraSíToca

Los sindicatos CC.OO. y UGT, que desde que comenzó la pandemia llevan guardando un bochornoso silencio sobre los atropellos laborales que ha cometido la patronal mientras se sientan a negociar con ellos el pago de los ERTEs, han anunciado hoy movilizaciones en febrero.

Martes 19 de enero | Edición del día

Según han anunciado en rueda de prensa, el 11 de febrero habrá concentraciones en las subdelegaciones de gobierno de cada ciudad para exigir “mejoras de las condiciones laborales”, una demanda histórica elemental de la clase trabajadora, la cual estos sindicatos no han querido atender.

Concretamente, los secretarios generales de CC.OO. y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, han declarado que los motivos para la movilización son la alta tasa de desempleo de nuestro país, la gran temporalidad del empleo, el aumento de la precariedad juvenil y de los y las trabajadoras de baja cualificación y pedir la subida del SMI. “Europa lleva tres años diciendo a España que hay que mejorar y tomar medidas en el mercado de trabajo”, escribían en un tweet esta mañana los jefes sindicales.

Las condiciones laborales del Estado Español son tan escandalosamente precarias que hasta las instituciones de la Europa del capital les ha parecido demasiado. Pero a no llamarse a engaño. Lejos de velar por los intereses de la clase obrera, la UE representa los intereses de los grandes capitalistas europeos. Y a los burócratas acomodados de CC.OO. y UGT no se les ocurre mejor idea que apelar a la UE para justificar su tímido llamado a la movilización, justo cuando el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos se propone llevar a cabo nuevos ataques contra las pensiones y nuevas reformas laborales… como pide la UE para otorgar los fondos Covid.

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La clase trabajadora, las mujeres, la juventud precaria, los movimientos sociales, no han necesitado un año entero de decepción del Gobierno “progresista”, una pandemia brutal cuyas consecuencias han sido pagadas principalmente por la clase trabajadora ni un temporal que ha sacado lo peor de las condiciones laborales de este país, para exigir la inmediata derogación de la reforma laboral.

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Sin embargo, para Unai Sordo y Pepe Álvarez, estas exigencias sólo tienen sentido ahora, como se expresa en el hashtag con el que sacan la campaña “#AhoraSíToca”, justificando así su inmovilidad política, que se expresa, por ejemplo, en que lleváramos años sin una huelga general hasta que la impuso el movimiento feminista en 2018; la cual los grandes sindicatos pactistas sólo aceptaron parcialmente, convocando paros de dos horas.

Desde la última reforma laboral de 2013, estos sindicatos han actuado fieles al gobierno de turno, desmovilizando a la clase trabajadora o incluso utilizando las peores partes de la reforma laboral, que ahora piden derogar, para pactar convenios lesivos en empresas “pirata” de telemarketing.

La movilización que proponen estos sindicatos es totalmente insuficiente. En sus palabras buscan “mandarle un mensaje nítido al gobierno”, pero el único mensaje que envían estos sindicatos es que siempre estarán dispuestos a pactar con los gobiernos y la patronal traicionando los intereses de la clase trabajadora. Su estrategia siempre es la misma: una pequeña movilización, sin gran impacto, tras lo cual vendrá algún tipo de pacto que no solucione los verdaderos problemas de los y las trabajadoras y que actuará desmovilizando otras posibles propuestas.

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Pero en lo que sí tienen razón estos sindicatos es en que toca luchar. No puede detenernos la tercera ola de la pandemia, la represión policial en los barrios mediante restricciones o las nevadas. Ahora es más urgente que nunca luchar contra las injustas medidas que, amparadas en motivos de salud, no hacen más que empeorar las condiciones de vida de la población e impedir su movilización.

Un ejemplo lo vimos en el artículo 6 del Real Decreto según el cual se volvió a imponer el Estado de Alarma, donde se planteaba la posibilidad de prohibir o limitar manifestaciones por motivos sanitarios; pese a que en otras circunstancias el gobierno no actúa de forma tan contundente (el transporte público masificado o los exámenes presenciales en las universidades).

Frente al inmovilismo que se esconde tras la consigna “quédate en casa” es el momento de luchar, de organizarnos desde abajo y de no regalar las calles a quienes exigen que se reabran los campos de golf o los centros comerciales. Encarar la lucha de clases como herramienta para cambiar el mundo es hoy más importante que nunca. Desde abajo hay que imponerle a CC.OO. y UGT un plan de lucha serio por todas nuestras demandas.




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