ZONA SUR DEL GRAN BUENOS AIRES

Leninismo del siglo XXI en tierra de barones y en la cuna del autonomismo

En la zona sur del conurbano tenemos planteado profundizar una práctica política distinta, que no se reduce a la intervención en las luchas o a la participación en las elecciones. El desafío con La Izquierda Diario.

María Chaves

Fundadora de Pan y Rosas | Socióloga

Viernes 22 de julio de 2016 | 09:37

Así como Lenin leía y estudiaba los fenómenos políticos para actuar en consecuencia, nosotros también analizamos la situación concreta y las tendencias para actuar sobre ellas. Lanzando esta política del XV Congreso Nacional del PTS de comenzar con 2.000 notas nuevas de LID por mes en todo el país -de las cuales nos proponemos que 200/300 sean de la zona sur del Gran Buenos Aires- estamos creando una experiencia práctica distinta, que no se reduce a la intervención en las luchas o a la participación en las elecciones nacionales, sindicales o estudiantiles, como propone la mayoría de la izquierda. Queremos que esta nueva “experiencia práctica” con cientos de corresponsales de LID (que retoma las mejores enseñanzas del leninismo) nos permita que el PTS de la zona sur se convierta en un gran partido, estructurado en decenas de fábricas, empresas, escuelas, terciarios y universidades, y con presencia en el territorio con los locales. Que a la vez que intervenga como partido de combate en las luchas que se presenten, tenga influencia política sobre gran parte del aproximadamente millón de personas que votaron al FIT en las últimas elecciones -de los cuáles cerca de 100 mil son de zona sur- y también llegue con sus ideas a los cientos de miles de jóvenes y obreros que padecen el ajuste de Macri y Vidal, a los desencantados del kirchnerismo y otras variantes peronistas, u otras alternativas de los partidos patronales como Massa. Para eso, a la vez que llevamos adelante una gran política que busca conquistar 200 nuevos corresponsales , queremos ver alrededor de qué fenómenos podemos levantar y hacer accesibles aspectos de nuestro programa para tender un puente que nos permita avanzar en las ideas del socialismo.

Luchas obreras, estudiantiles, de mujeres y el fenómeno del Frente de Izquierda

En los últimos dos años la zona sur del GBA ha sido escenario de importantes cambios. Viene surgiendo una nueva generación obrera de Calsa a Eitar pasando por Shell, el Hospital Alende, Honda, Cresta Roja, Coca Cola, Argul, Finexcor, Siat Tenaris, aeronáuticos de Ezeiza, conflictos de docentes y municipales -entre otros- que en distintos niveles comenzó a tomar la posta en la lucha contra los ataques patronales, despidos, persecuciones a los sectores combativos y enfrentando a la burocracia sindical. Además, en lugares emblemáticos como en el ferrocarril -pese a la fortaleza de la burocracia- cientos de trabajadores siguieron apostando por la oposición que nuclea a varias organizaciones de izquierda y encabeza la lista Naranja, cuestión que también se extendió entre los señaleros. A su vez comenzó a aparecer en escena el movimiento estudiantil, se recuperaron centros de estudiantes como el de la UNLa y salieron a ganar las calles por sus demandas. También irrumpió el movimiento de mujeres al calor del masivo Ni una menos y entre las trabajadoras comenzó a florecer la organización como incipientemente se expresa en la formación de la Comisión de Mujeres del Hospital Alende y la de las mujeres de Cresta Roja. Y recientemente en los “ruidazos”.

La militancia del PTS no solo mantuvo una activa participación en estos procesos de lucha y organización, sino también en el desarrollo y en la extensión de la campaña electoral del Frente de Izquierda en 2015, que se expresó en que decenas de miles de trabajadores, mujeres y jóvenes optaron por una opción de independencia de clase, de los cuáles cientos contribuyeron con candidaturas, avales, difusión, entre ellos varios protagonistas de los procesos de lucha que mencionamos antes. Por primera vez hicimos campaña intensiva en todos los distritos de la zona extendiéndonos con 10 locales a Lanús, Lomas de Zamora, Almirante Brown, Esteban Echeverría, Ezeiza, Cañuelas, Avellaneda, Quilmes, Solano, Florencio Varela, Berazategui y Guernica. Colaboramos así -por distintas vías- en ese inicial despertar de la conciencia de clase.

“Sentidos comunes” locales, La Izquierda Diario y la conciencia de clase

Este nuevo desafío con LID nos puede permitir contribuir al avance en la conciencia de clase. Para los marxistas el concepto de conciencia de clase, y sobre todo el avance en la conciencia de clase, está ligado a la lucha de clases, pero no sólo a eso. La subjetividad de la clase obrera está condicionada por el capital pero se construye por múltiples factores: experiencia histórica y colectiva, lucha de clases y conclusiones, lucha política e ideología.

Somos conscientes de que un ascenso obrero modificará enormemente la consciencia de millones, pero mientras nos preparamos para situaciones de mayores luchas queremos intervenir no sólo a partir de dar cuenta mediantes notas y de participar en los fenómenos de lucha, políticos (simpatía con el FIT, crisis del kirchnerismo, malestar con Macri) y sociales (Ni una menos, bronca contra el tarifazo, pelea por el boleto) que señalamos antes, sacando conclusiones de los mismos y discutiendo contra los sentidos comunes locales que obstaculizan el avance en la conciencia de clase y en la independencia política de miles de jóvenes, mujeres y trabajadores.

¿Cómo pensar esta cuestión en la zona? ¿Con qué sentidos comunes tenemos que discutir? En tierras de barones hoy los trabajadores no “dan la vida por Perón”, o al decir de Daniel James “está desgastada la identidad peronista”; pero esto no inhibe que el peronismo mantenga un fuerte aparato (más o menos descompuesto, más o menos caótico en busca de un líder y de caja). Tampoco que siga siendo fuerte (y predominante) lo que algunos intelectuales llaman la doble conciencia, es decir la separación entre las luchas económicas (o sindicales) y políticas (en resumen, que los trabajadores enfrenten los despidos y/o voten a la izquierda en la fábrica, pero políticamente apoyen a Macri, Scioli o Massa que más allá de las diferencias, aplican y gobiernan para los capitalistas y los ricos). La burocracia sindical sigue imponiendo esta ideología de separación entre lo sindical de lo político, para que los trabajadores sigan yendo “de la casa al trabajo”, mientras ellos van cada vez más del “sillón del sindicato al Parlamento”, como el secretario general de la Federación Argentina de Petróleo, Gas y Biocombustible Alberto Roberti -diputado y ex jefe de bancada del massimo- o el “Barba” Gutiérrez, dirigente histórico de la UOM -que fue diputado y luego Intendente de Quilmes durante años- entre otros. Y si se adhiere una cuota de macartismo como hacen en la Shell de Dock Sud mejor, porque los obreros (menos aún los obreros “zurdos”) no pueden hacer política, sólo los burócratas millonarios lo tienen permitido.

También está fuertemente arraigada -especialmente en las universidades que actúan como verdaderas “usinas ideológicas”- la idea de que habría un “árbitro” entre la economía y la política: el Estado, concepción que tiene fuerte anclaje dentro del kirchnerismo y las corrientes reformistas y que se constituye como base de un fuerte clientelismo político, social y territorial. En las antípodas de la concepción marxista, que lejos de toda neutralidad define al Estado como “el instrumento que garantiza la dominación de la clase capitalista”. Desde este lado de la trinchera, organizaciones autonomistas o de la izquierda independiente y los movimientos sociales en sus orígenes tendieron a separar lo social de lo político; pero ante lo limitada de su “ilusión en lo social” gran parte terminó haciendo un giro a lo político, pero no con una alternativa clasista, sino defendiendo distintas variantes de colaboración de clases que van desde el chavismo a nuevas variantes reformistas como Syriza en Grecia.

La Izquierda Diario y la construcción de un gran partido de la clase obrera

Que el año pasado importantes sectores hayan optado en las elecciones por una alternativa de independencia de clase como el Frente de Izquierda expresa –aunque sea en forma incipiente- un cambio en el camino de achicar la brecha entre una clase obrera combativa pero moderada políticamente que vota al peronismo u otras variantes patronales. Pero no nos alcanza con eso: con el relanzamiento de LID y esta vasta red de corresponsales, el PTS en el FIT se plantea un nuevo desafío, avanzar en que haya más sectores de clase conscientes y en construir un partido que se abra paso frente al peronismo y al populismo. Porque como se plantea acá esta tendencia es “el punto de partida de su propia superación, como se ha demostrado en los momentos de ascenso de la lucha de clases y construcción de organizaciones obreras revolucionarias”.

Pretendemos que cientos de trabajadores, jóvenes y mujeres tomen a LID en sus manos y lo conviertan en “su” propio diario. El sólo hecho de que existan corresponsales que denuncien lo que pasa en sus lugares de trabajo, en sus barrios, en las escuelas donde van sus hijos, en sus hogares, contribuye a la idea de que hay vivencias comunes que son experimentadas por el mismo sector social, por la misma clase, que enfrenta a los mismos enemigos. Queremos pensar todas las formas posibles de evolución de la conciencia e intervenir sobre ella, desde la pelea por sus intereses inmediatos, hacia una perspectiva de lucha política socialista. Para ello, no se trata sólo de contar lo que pasa con notas descriptivas, sino que es tarea de la militancia intentar ligar las experiencias a conclusiones políticas más generales, transformar las denuncias y todo lo que escribamos en un programa que nos fortalezca como partido y a las agrupaciones. El diario tiene que jugar un papel de buscar las vías transicionales para que los que denuncien avancen en una comprensión de nuestra política. La militancia del PTS a lo largo de toda la zona sur está dispuesta a poner toda su energía para hacer realidad esa gran red de corresponsales y colaboradores de LID como parte de fortalecer el leninismo del siglo XXI, y que sean miles los que se acerquen a nuestro programa y por esa vía a las ideas de la independencia de clase, la independencia política y al marxismo revolucionario.

Colaboró: Walter Moretti

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