HISTORIA

Lenin y el periódico (I): La etapa de Iskra

En momentos que La Izquierda Diario se está transformando en una referencia para una amplia militancia y ganando influencia, queremos reflexionar acerca del rol que la prensa puede tener como organizador colectivo en la formación de un partido obrero revolucionario según la visión de Lenin. En esta primera entrega analizamos la fundación de Iskra y sus consecuencias.

Claudia Ferri

@clau.ferriok

Jueves 21 de julio de 2016 | Edición del día

Una de las cualidades más destacables de Lenin fue su perspicacia a la hora de realizar una lectura de la situación política y económica de Rusia –escenario donde pretendía intervenir– y tratar de actuar en consecuencia. A sus 30 años pudo concretar uno de los proyectos más importantes de su intensa vida política: crear un periódico revolucionario que sentará las bases para una organización centralizada del marxismo ruso, hasta ese momento disperso en pequeños grupos aislados en Rusia y en el exilio europeo.

El 24 de diciembre de 1900 se publicó el primer número de Iskra (La chispa). Su lema era “una chispa puede incendiar la pradera”. Esa “chispa” permitiría organizar y formar a una nueva generación de cuadros obreros e intelectuales que pasarían a ser la vanguardia del Partido en los años siguientes.

El Comité de Redacción estaba formado por 6 miembros: Plejánov, Axelrod, Vera Zasúlich (los “viejos”), Potrésov, Mártov y Lenin (los “jóvenes”). Éste último dirigía en los hechos el periódico. Su tensión fue constante: escribía cartas a los redactores, aportaba críticas y sugería ideas para nuevos artículos.

En ¿Qué hacer? (1902) Lenin sintetizó los primeros 2 años de su trabajo en Iskra. Con el ascenso obrero de fines de Siglo XIX, muchos trabajadores se acercaron a las ideas del marxismo pero el problema que veía era que, aunque desde 1898 existía el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), la clandestinidad, las detenciones masivas, las deportaciones y el acecho de la autocracia zarista desarticulaban velozmente las células regionales formadas al calor de los conflictos, debilitando cualquier dirección centralizada de un movimiento revolucionario. Por eso Iskra debía publicarse en Europa y desde allí distribuirlo a Rusia.

Los combates de Iskra contra el economicismo

Bajo la dirección de Lenin, Iskra fue clave para la lucha política contra las concepciones economicistas predominantes en la socialdemocracia de la época, los llamados “marxistas legales”. Reivindicaban las huelgas por demandas económicas pero despreciaban la lucha teórica y rebajaban el programa (barrer de raíz al régimen) a reclamos sindicales aislados. Criticaban al movimiento iskrista porque decían que se organizaba por fuera de los círculos tradiciones de la izquierda, interviniendo en forma autónoma (por fuera del partido). Lenin responde: “Si no se educan fuertes organizaciones políticas locales, ¿qué valor podría tener un periódico central para toda Rusia, aunque esté excelentemente organizado?”. La prensa para el revolucionario tiene un rol completamente diferente al de la burguesía. Es el medio más adecuado para influir en los acontecimientos y organizar a la base militante del partido revolucionario.

Lenin afirma que “El proletariado, la clase más revolucionaria de la Rusia actual, solamente si se organiza en un partido así, será capaz de realizar la tarea histórica a la que está destinado: unir bajo sus banderas a todos los elementos democráticos del país y conducir esa lucha tenaz de tantas generaciones sacrificadas, hasta el triunfo sobre el detestado régimen”. A diferencia de los economicistas, que dividían la lucha sindical –en manos de la clase obrera– de la lucha política encabezada por teóricos e intelectuales, el periódico político revolucionario, creado para los trabajadores, tenía como objetivo unir al conjunto del movimiento y elevar el nivel teórico de la vanguardia (1).

Su intransigencia no iba en detrimento de la discusión y el debate con grandes dirigentes del movimiento socialdemócrata internacional: Lenin convocó a Rosa Luxemburgo y a Kautsky, entre otros, para que escribieran en Iskra (a pesar tener diferencias políticas) para avivar la polémica y el espíritu crítico, claves en su concepción de periodismo. Un ejemplo más que echa por tierra cualquier falsificación histórica que reduzca la personalidad de Lenin a un “líder autoritario”.

La prensa como “andamiaje”

Mientras que los dirigentes de la socialdemocracia rusa montaron la redacción en el extranjero, una extensa red de agentes locales formó la columna vertebral del movimiento iskrista. Tenían agentes en Berlín, París, Suiza y Bélgica que recogían los fondos destinados a sostenerla financieramente. Un verdadero internacionalismo práctico.

Toda esta estructura le daba vitalidad al periódico. Para Lenin a estas redes “se les puede comparar con los andamios que se levantan alrededor de un edificio en construcción, que señalan sus contornos, facilitan las relaciones entre los distintos sectores, les ayudan a distribuir el trabajo y observar los resultados generales alcanzados por el trabajo organizado”. Esto se lograría uniendo los grupos dispersos y sus conflictos; canalizando la indignación contra el hambre y la explotación en una organización real y activa resumida en la consigna “un periódico de agitación para toda Rusia” que unificara la lucha contra el Zar.

El periódico y el partido

La experiencia de Iskra permite sentar las bases del periódico del partido de Lenin guiado por la idea que resume esta cita del “¿Qué Hacer?”:

“La misión del periódico no se limita, sin embargo, a difundir las ideas, educar políticamente y a atraer aliados políticos. El periódico no es sólo un propagandístico colectivo y un agitador colectivo, sino también un organizador colectivo”.

Con esa estrategia, casi 10 años más tarde, cuando en 1912 comienza un auge de las luchas obreras, Lenin adapta el periódico a las nuevas circunstancias creando el Pravda (La Verdad) que sería el nombre del diario del partido revolucionario que triunfó en Octubre del ’17.

Los marxistas revolucionarios tenemos como tarea de primer orden la organización política de la clase obrera. Desde el PTS, a través de La Izquierda Diario en sus ediciones on line e impreso, buscamos aportar en esta apasionante tarea. Continuaremos en el próximo número con la creación del Pravda.

Notas.

1. La lucha política en Iskra permitió que se expresen las tendencias que marcaron la escisión en el II congreso del POSDR de julio/agosto de 1903. Para los bolcheviques todo miembro debía participar de alguna instancia de organización (por las particularidades de la época, durante Pravda, Lenin tendrá otra idea sobre quiénes serían militantes). Los mencheviques tuvieron una visión más laxa y terminaron acercándose a posiciones de la burguesía liberal. En el nuevo Comité de Redacción había 3 miembros: Pléjanov, Lenin y Mártov. Cuando Plejánov se inclinó hacia los mencheviques (Martov ya era un dirigente de esa fracción), Lenin –en minoría – decidió abandonar la redacción en noviembre de 1903.







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