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Red Internacional

Tras el encuentro solidario frente a los despidos, convocado por la Seccional N° 877 de UATRE - Ledesma; los despedidos y familiares se incentivaron a conversar sobre su situación, su vida y familia. ¿Qué conllevan los despidos? ¿Cómo les afecta? ¿En qué podemos ayudar los estudiantes universitarios?

Cintia VargasEstudiante de Historia UNJu

Lunes 21 de marzo | 15:41

Terminadas las exposiciones de les compañeres que fueron en representación de sus organizaciones sociales, sindicales y políticas, para sentar su compromiso de apoyo a la lucha de los trabajadores despedidos, a la cual asistimos con el mismo propósito, desde Oktubre en la Juventud del PTS. Pudimos charlar con un grupo de despedidos.

Gonzalo de la sección frutales en Finca Norte Yapeyú, nos dijo " Soy uno más del montón de los despedidos, de la empresa Ledesma. Desgraciadamente nos despidieron sin causa justa" y denuncia "Prácticamente nos hicieron perseguimiento. Porque en mi caso, yo solamente hice dos juicios a la ART con respecto al accidente laboral, la cual nunca me pagaron como debiera ser, otra también con respecto a la pandemia".

Sin lugar a dudas, las denuncias hechas con anterioridad en LID sobre las irregularidades y abusos de Ledesma durante la pandemia y sobre la persecución a trabajadores con juicios en las ART cobran cuerpo con Gonzalo quien refiere "Ellos seguían su régimen y protocolo, sin embargo, nunca rigió como debería ser, por la salud de las personas. Tanto yo, como muchas otras personas, no solo las de alto riesgo, que cumplían los días de aislamiento y nuevamente los entraban a trabajar, sin importar las condiciones físicas y las secuelas que podrían quedar respecto a la enfermedad".

Marcos suma: "Respecto al covid, estando en malas condiciones, así también fui a trabajar, también me aislaron, me discriminaron en mi sector donde yo trabajaba".

Miguel se anima y levanta la voz "Yo tuve un accidente laboral con respecto a químicos que yo manipulaba, más que nada con el polvo, con el tiempo eso era nocivo para mi salud".

Interpelamos sobre el encuentro y que les genera, Claudio, que escuchaba inmóvil a sus compañeros, nos dice "El encuentro me parece muy bien, como dice Benja, hay que unir fuerzas y pechar para adelante". También nos habla sobre su localidad y las mentiras de Ledesma "El pueblo de Libertador General San Martín depende de la empresa Ledesma y Ledesma hace lo que se le antoja la gana, aunque pública a todo el mundo que en Ledesma ante todo está la salud del personal, es totalmente mentira. Ellos solo se fijan en el beneficio de ellos, de sus bolsillos. No en la salud del personal, como debería ser. Tanto yo, como muchas personas siguen con el juicio con el ART, pero están pendientes de que la empresa no los despida, como anteriormente ya despidió la gente".

Detrás de cada despedido hay una familia

Los obreros dan muestra de lo amenazados y perseguidos que se hallan por parte de la patronal, pero aun así, firmes en seguir luchando por sus derechos. Se despiden de nosotres y al momento se acerca Laura, hija de un trabajador despedido, que entusiasta pide ser entrevistada por su papá de 56 años y nos explica "Mi papá trabajó desde hace 30 años en Ledesma, fue uno de los primeros despedidos en junio del 2021. Y la causa es que no le justificaron un día y ellos se basan, en que él firmó una suspensión de 8 días, que nunca llegó, que nunca la firmó. Aparte de eso, él estaba con un accidente. El se accidentó en el trabajo, se cayó del tráiler donde lo llevaban al trabajo y se fracturó el dedo del pie. No podía caminar y estuvo como más o menos una quincena con certificados médicos. Cuando se presenta al trabajo de nuevo, lo toman como que él va a trabajar cualquier día y no los días que le corresponde".

Para quienes desconozcan, el "señor feudal" Carlos Blaquier, poseedor según Forbes de una fortuna de 550 millones de dólares, les provee como medio de transporte a los trabajadores, para que pasen por las fincas y caminos de tierra rumbo a su labor, una caja de metal arriadas por un camión, que llaman “trailers”. Inseguros e inhumanos.

Laura también nos cuenta sobre su familia "Nosotros no tenemos mamá, yo soy la hija mayor. Tengo mis hermanas adolescentes que están terminando el secundario. Tengo una hermana con discapacidad que poco a poco ha ido perdiendo la vista. Además, mi papá se hizo cargo de dos nietitas, también tengo a mis hijas".

Nos habla sobre las expectativas de sus hermanas, que son las de toda familia trabajadora , con brillo en sus ojos nos dice "Ellas tienen muchas ganas de estudiar porque yo siempre les dije que tienen que estudiar, tienen que salir adelante. Y ya me han hablado de enfermería y una ya me hablo, como es más rápida la salida laboral, de la policía; mi hermana discapacitada ella también y no sabemos cómo va a estudiar, si la pueden recibir en algún lado, si va poder seguir estudiando o que podemos hacer". Al mismo tiempo, nos expresa sus deseos e incertidumbre "El tema es poder arreglar la casa, porque el día de mañana que le llegue a pasar algo a mi papá, a dónde van a ir sus hijos, qué van a hacer sus hijos, sus nietas, que son menores de edad"

Mientras la noche se asienta, continuamos ¿De qué manera afecta este despido en tu familia? y nos contesta "Este despido nos afectó mucho porque él era un sostén de la casa, quedamos endeudados y yo quedé siendo la cabecilla de la familia y no me alcanza. Lo despidieron y no le pagaron los años de servicio. Necesito que Ledesma lo reincorpore a mi papá porque es una ayuda más en la casa o que le paguen sus años de servicio".

Tras tantos años de servicio y toda la idea que nos dicen en la escuela y universidad, de que el estado regula a las empresas, preguntamos ¿No le pagaron indemnización? e indubitable nos devela "Nada , no le pagaron nada, tenemos una casa en el Papa Francisco, las cuotas ya no se las descuentan del sueldo, así que tenemos que pagarlas. Ya son 9 meses que no se descuenta lo de la casa. No tenemos de donde pagar, no sabemos de donde vamos a sacar".

A saber, el Programa Acceso a la Casa Propia de Ledesma SAAI se basó en la construcción del barrio “Papa Francisco” en un terreno donde había caña de azúcar en Calilegua. Este negocio inmobiliario que hace la empresa y los bancos consiste en aprovecharse del “sueño de la casa propia”. Necesidad básica por la que cada trabajador pagaba su vivienda con el equivalente a unas 40 horas de trabajo mensuales, con cuotas superiores al 20% de su sueldo, y en un máximo de 150 meses. Llegado ese plazo, si el empleado aún adeudaba un saldo, Ledesma supuestamente “lo condonaba’’, según los medios masivos. Sin embargo, desde al año 2019 los obreros despedidos, que no cancelaron la vivienda han sido amenazados con el desalojo o intercambiar la indemnización por la casa, como así también, a los que no llegaran a pagar las cuotas.

Por ende, los despedidos, a los cuales los Blaquier no solo los desvincula arbitrariamente, también viven bajo la constante de quedarse sin techo, que Laura lo denota en su relato "Estamos en una situación crítica, estamos mal. Y no te digo que no cobro un salario o una tarjeta alimentaria, sí cobro. Pero yo tengo mis dos hijas, mis dos sobrinas, tengo cuatro hermanos y mi papá , somos 14, somos muchos y no llegamos al mes. No me alcanza. Trabajo en negro, 9 horas, soy niñera".

A raíz, de todo lo que nos contaba Laura le pedimos su opinión sobre el emporio Ledesma: "Tengo la peor imagen porque no tan solo la vivimos desde ahora, la vivo desde siempre, porque todo el mundo piensa que la gente que trabaja en Ledesma gana bien".

Y enfatiza "La gente que trabaja en Ledesma no gana bien, yo hoy por hoy te puedo decir que necesito que reincorporen a mi papa porque es una ayuda. No te voy a decir, “él es el que trae toda la plata a la casa, porque gana una miseria” Es una miseria y para mi es una ayuda. No es que Ledesma mantiene a todos sus empleados, porque no, no lo es. Lo vivo desde siempre, hace 30 años mi papa trabaja en Ledesma, yo tengo 32 años así que toda la vida lo vi sufrir, trabajar como negro, trabajar en el sol, en la lluvia y cuando llega el día de cobro, una miseria".

Los sueldos a la baja en la empresa de Blaquier van desde los $43.475 a los $55.032 en rurales. Sin tener en cuenta, los descuentos de obra social, jubilación, entre otros; que hacen a un 21% menos. Cuando en nuestro país se necesitan $84.000 para no ser pobres, mientras el salario debería ser como mínimo de $136.100 para alcanzar las necesidades de una familia, según estimaciones de la Junta Interna de ATE-Indec.

Y como la labor de los trabajadores rurales es a destajo, están obligados a hacer más jornales por día para poder sacar algo más. Este es uno de los motivos que provocan accidentes laborales, producto de los altos ritmos de producción.

Esto no solo demuestra el robo hacia los trabajadores, dada las millonarias ganancias de la empresa. Sino que pone de manifiesto a la empresa y su desprecio profundo hacia los obreros. Incluso, es conocida por colaborar con la última dictadura cívico militar , armando listas negras y con camionetas para los secuestros en La Noche del Apagón entre el 20 y 27 de Julio de 1976, en la que desaparecieron a más de 400 trabajadores, estudiantes, militantes, sindicalistas y obreros; de las que hoy por hoy, continúan desaparecidas 33 personas.

Sin embargo, a pesar de todo lo narrado por Laura, su moral no se hallaba baja sino todo lo contrario, esperanzada puntualiza "Todo esto de la lucha, de luchar por nuestros derechos a mí me incentiva a querer seguir, a querer ir, a no bajar los brazos. Porque como dijo una compañera “la unión hace la fuerza y entre todos podemos”. Y lograr lo que realmente queremos y dejar de estar trabajando por nada. Muchas veces nos pasó con mi papá que decía “Trabajo por nada” y le dije que no es por nada, el día de mañana va a ser tu casa, porque algún día la vas a terminar de pagar".

Incluso, agrega "Quiero agradecerles a los que están acá apoyando, por darme el lugar de poder expresarme, sacarme esta bronca que tenía que contársela a alguien. Espero que nos sigan acompañando, si logramos un triunfo, más que agradecida a uds porque son los que están dando a conocer lo que está pasando en nuestro pueblo con la empresa más rica del mundo. Porque no puede ser tan rica y que los trabajadores estén cobrando una miseria. Espero que no nos dejen, que nos sigan acompañando y que vengan más chicos, que agarren coraje de venir a visitar, porque donde busquen van a encontrar gente despedida".

El último comentario de Laura, con el que cerramos la entrevista y un fuerte abrazo, nos interpela porque como estudiantes de la UNJu, en particular la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, en sus distintas cátedras, imparte un sentido común de ser sensibles a las problemáticas sociales, pero con la impronta intrínseca que no va más allá de aceptar la realidad tal cual es y que sí se buscan generar mejoras vendrán de apoyar al “gobierno nacional y popular”. Inclusive, el rol de estudiantes consta en que solo debemos estudiar y ser "buenos" profesionales para el día de mañana.

Ahora, profesionales ¿al servicio de quienes?, "buenos" ¿para qué?. Profesionales, que den por hecho que esta sociedad funciona de esta manera, como se observa en Ledesma y no hay manera de transformarla, sino que se siga confiando ciegamente en un estado capitalista, que protege y avala a personajes como Blaquier, Macri, etc.

Esta es una universidad, donde entran muchos y solo se recibe una minoría, donde recortan planes de estudio y reducen la oferta académica a tecnicaturas de baja calificación en función de aumentar las ganancias empresariales o que nuestros conocimientos justifiquen el actual modelo económico y social que arrastra a millones a la pobreza y contaminación.

El otro rol que podemos actuar los estudiantes y futuros profesionales

Desde la militancia en la agrupación estudiantil Oktubre, sabemos que cómo marxistas que peleamos por superar este orden social capitalista, no es lo mismo observar la realidad e impartir la resignación, "las migajas" o "el derrame", que querer intervenir y transformarla. Nos reconocemos como hijos de la clase trabajadora que a pesar de lo fragmentada que se halle, entre ocupados, desocupados, precarios, de la economía popular, estatales, municipales, privados; escudriñamos e identificamos al enemigo burgués y su ideología del mal menor, el individualismo atroz y la meritocracia que vemos en la facultad.

Peleamos porque la Universidad se ponga al servicio de las necesidades de los trabajadores y las mayorías populares. Como en Ledesma, donde nuestros conocimientos podrían jugar un rol central.

Les estudiantes podemos ser sujetos de disputa del conocimiento que ofrece la universidad, pensar los problemas y necesidades sociales es fundamental en estos momentos de crisis. Tenemos que ser les protagonistas de discutir y decidir qué modelo de universidad necesitamos Por ejemplo, les educadores para la salud podrían aportar sus conocimientos para relevar realmente todas las problemáticas de salud que hay en los barrios de trabajadores ocupados y desocupados, para pensar medidas sanitarias de fondo; les comunicadores podrían ayudar a, que la realidad cruda de la explotación y opresión capitalista trascienda los cercos que ponen los grandes medios; los filósofos cuestionar el statu quo y orientar hacia una transformación de la realidad a favor de las mayorías; los antropólogos demostrar que el rol de las empresas es enriquecerse a costa del trabajo del obrero y, que es la clase trabajadora la única que puede abrir paso a salir efectivamente de la miseria y explotación capitalista; los economistas y contadores pueden demostrar como se enriquece la empresa a costa del trabajo no pago al obrero (plusvalía) y las distintas maniobras contables para evadir impuestos o fugar capitales al exterior; los historiadores desmentir las historias oficiales, paralelas y ominosas que se transmiten en las escuelas públicas, etc.

Por esto, desde la agrupación estudiantil Oktubre y La Juventud del PTS llamamos a les estudiantes universitarios, a sumarse y aportar sus conocimientos al servicio de los trabajadores, aprender junto a ellos de sus experiencias laborales, de vida y lucha para que apoyemos la lucha de los rurales; que fueron despedidos por denunciar enfermedades laborales en Ledesma. Tal oportunidad se presenta este martes 22 en la plaza Belgrano a las 10hs. en la marcha de los trabajadores de UATRE.

¡Por una universidad al servicio de la clase trabajadora, que apoye y bregue por el triunfo de esta pelea!




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