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Red Internacional

Editorial. Ledesma, el gas oil revuelto y la ganancia de los especuladores

El faltante de gas oil que tiene mucho de “mercado negro” alienta a las grandes patronales a desatar su espíritu especulador. Obreros azucareros y de citrus desmienten problemas en la producción. En ellos últimos esta el principio ordenador de una nueva sociedad que no gire atada a la ganancia.

Jueves 16 de junio | 09:41

A raíz del faltante de gas oil que ocurre en provincias del norte del país, el titular de la Unión Industrial de Jujuy, Federico Gatti, manifestó que “ya se va a empezar a notar el faltante en las góndolas del país de productos como azúcar o cítricos”.

Lo que hay que aclarar es que Gatti habló en nombre de la empresa que administra, el grupo Ledesma, aunque causalmente el ingenio no parecería tener inconvenientes en el suministro de gas oil o en la recepción de insumos de manera tal que se vea afectada su producción.

Consultando a obreros azucareros nos indicaban que Ledesma se aprovisionó de gas oil hace tiempo para afrontar la zafra que vale aclarar, “viene viento en popa”. Además hay que considerar que la empresa es accionista en la exploración de petróleo en Aguaragüe (Salta) y que produce aproximadamente el 50 % de la energía que consume.

Respecto a la producción de citrus tampoco se observan problemas en el acceso al gas oil y, al igual que el azúcar, se están cosechando y empacando naranjas y limones de exportación con “total normalidad”, nos confiaba otro obrero del sector.

Entonces, ¿por qué surge este mensaje desde los industriales de Jujuy?

El propio Gatti adelanta una posible respuesta cuando explicó a El Tribuno que “recientemente se concretó un encuentro con el secretario de Energía de Nación, Darío Martínez.” En ese marco, los empresarios como es su costumbre seguramente estén a la caza de algún beneficio extra de manos del Estado.

En la cuestión del gas oil los propios empresarios denuncian un “mercado negro”, a partir del aumento del precio de importación que aún no fue trasladado al precio final en el surtidor. Pero como ya explicamos, esto no afecta a Ledesma. En el caso de los transportistas terminan por comprar en las estaciones de servicio dado que es más barato que a granel (mayorista). De aquí que se provoque el faltante.

En cuanto a las importaciones de gas oil tampoco pareciera haber problemas. En cantidad en el primer cuatrimestre del año aumentaron un 200 %. Mientras que las ventas en el mercado interno subieron un 28 % según datos de la Secretaría de Energía de la Nación. Esta última institución, en ningún momento salió a explicar los motivos del faltante de gas oil, aunque digan que quieren “humanizar al mercado”, más bien le dejan hacer lo que quiere.

En relación al vínculo de los empresarios con el Estado, seguramente no será la última vez que reciban facilidades, más aún, cuando desde el Estado se alientan estas ayudas como es el caso del propio gobierno provincial que acaba de eximir por diez años del pago de impuestos al ingenio La Esperanza. Un premio millonario.

Pero también, en estas circunstancias, los grandes empresarios pueden aprovechar para justificar el aumento de precios de sus productos, en este caso alimentos, aunque como indican los propios obreros no hay motivo alguno para hacerlo.

Como decía el dirigente marxista, Antonio Gramsci, la clase empresaria tiene sus intelectuales y “gestores” que la ayudan a dominar buscando un “consentimiento que nace históricamente del prestigio que el grupo dominante obtiene de su posición y de su función en la producción.”

De aquí los millones en marketing y prensa que destinan las grandes empresas con tal de mostrar una imagen de “responsabilidad social, ambiental” y de esta idea tan repetida que dice que los empresarios son “fundamentales” para la vida de las mayorías.

Pero como se puede notar en el testimonio de los que están en el día a día haciendo posible la producción, la realidad es muy diferente a la que venden los gerentes a través de la prensa.

En la crítica desde adentro de la producción se puede no solo desmentir al patrón ante la sociedad; sino también crear el principio motor para que las cosas puedan ser de otro modo, porque en la experiencia diaria de la clase trabajadora, se va cociendo a fuego lento la única fuerza social que puede superar las irracionalidades derivadas de un mundo que “gira y gira” atado a la ganancia.




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