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Red Internacional

En el día de ayer se dió a conocer que Hugo Copa del sector Trapiche falleció por Coronavirus. La empresa de los Blaquier no informa la situación epidemiológica en el complejo agroindustrial e incumple los protocolos sanitarios. A este crimen social avalado por Morales, Rivarola y la vista gorda del gobierno nacional, hay que oponerle la fuerza de los trabajadores junto a la izquierda.

Ezequiel CanepaAbogado CeProDH

Lunes 21 de junio | 14:46

Hace menos de un mes inició la zafra en Ledesma SAAI, siendo la etapa del año que implica mayor personal temporario en el complejo agroindustrial, y ya hay un trabajador azucarero fallecido.

En la misa inaugural se encontraba el poder político del bipartidismo jujeño Gerardo Morales y Rubén Rivarola que felicitaron al "Ingenio ejemplar de la República Argentina". Ejemplo en tener el mayor número de fallecidos por covid - 19 del país, con el "siga siga" del Gobierno Nacional, a pesar de contar con más de 20 trabajadores fallecidos.

La empresa desde hace meses ha dejado de comunicar oficialmente la situación epidemiológica, a la misma vez los protocolos sanitarios vienen siendo prácticamente nulos. Lo que demuestra un absoluto desprecio por la vida de los trabajadores/as y de sus familias.

Actualmente no se realizan desinfecciones en los lugares de trabajo, ni de los trailer que transportan a los trabajadores, viajando uno al lado del otro. Ante la notificación de trabajadores/as contagiados, que son numerosos, la empresa no comunica y por consiguiente tampoco se realizan los aislamientos por contacto estrecho, para no otorgar las correspondientes licencias.

Tampoco se respeta el tiempo entre el ingreso de los turnos para que no se produzcan amontonamientos de personas y siquiera otorgan alcohol para la desinfección personal de los trabajadores/as que es producido en la misma empresa.

La medida principal que vienen implementando son sanciones ridículas a trabajadores por supuestos incumplimientos a los protocolos que tienen una doble función: hacer recaer la responsabilidad en los contagios y muertes a los propios trabajadores y por otro lado disciplinar ante el malestar general por la crítica situación económica, social y sanitaria.

El "relajamiento" en las medidas sanitarias es de la patronal, que desde el año pasado viene siendo denunciada por incumplimientos en los protocolos sanitarios, con el afán de mantener la producción con normalidad y seguir amasando ganancias. De mayo 2020 a febrero 2021 las ganancias distribuidas entre la familia Blaquier aumentaron 640 % mientras los salarios de los trabajadores son comidos por la inflación.

El sindicato azucarero SOEAIL en cabeza de Rafael Vargas denunció judicialmente a la empresa por el incumplimiento de los protocolos sanitarios y la justicia que responde a Blaquier le garantizó la impunidad. Amparada en los decretos del Gobierno nacional, en su fallo sostiene que “la autoridad sanitaria nacional ha determinado la autorización expresa para operar que es aplicable a la aquí demandada (Ledesma), quien, por lo tanto, tiene derecho a continuar con la actividad productiva que le es propia”.

La izquierda viene denunciando que el gobierno nacional, el bipartidismo jujeño y la justicia responden a los intereses de Blaquier, por ello es necesario tomar medidas a la altura, empezando porque el sindicato azucarero convoque a asambleas y sean propuestas Comisiones de Seguridad e Higiene de los propios trabajadores para garantizar su salud y la de sus familias.

Así también los diputados y concejales del Frente de Izquierda fueron los únicos que levantaron la voz contra esta empresa genocida y permitieron que se haga público nacionalmente el crimen social que viene llevando adelante.

Solo la lucha en las calles y tomando medidas concretas votadas por los propios trabajadores va poder torcerle el brazo a esta patronal genocida. En las elecciones de este domingo votar a la izquierda permitirá que esa pelea esté más fortalecida.




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