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Red Internacional

Literatura. Lectura para el verano: Cosas pequeñas como esas, de Claire Keegan

Recomendamos este libro que, con dulce sencillez y a través de una ficción, narra una historia real llena de horror (la lavandería de la Magdalena) en la que la Iglesia Católica con complicidad del Estado Irlandés encarcelaron, esclavizaron y vendieron miles de niñas y en muchos casos asesinaron a sus bebés.

Kevin WrightRedacción Zona Norte del Gran Buenos Aires

Jueves 27 de enero | 18:55

Este es el tercer libro publicado en Argentina de la autora Claire Keegan por la editorial Eterna Cadencia y traducidos todos por Jorge Fondebrider. Lo que sucede en esta historia está contado desde el punto de vista de Bill Furlong, un trabajador humilde que vendía carbón y leña en aquel invierno de 1985.

Estaba casado y tenía cinco hijas mujeres. Excepto los domingos, se la pasaba trabajando muchísimas horas para sostener su hogar. Llevaba una vida rutinaria que le permitía llegar a fin de mes. Pero empiezan a acosarlo las preguntas existenciales conmovido por la Navidad helada de aquel año mezclada con sus recuerdos. Conflictuado con su pasado, sin conocer a su padre y criado como profeso protestante, hijo de la sirvienta de una amable mujer adinerada, Bill comenzaba a observar su alrededor con cierta distancia.

Observaba su pueblo con una mirada cruda y natural. Veía el avance del desempleo y que los políticos usaban la ropa más cara del momento. En una de sus entregas de carbón descubre que su “normalidad” convive con un terror que muchos sabían y que todos callaban: el secreto de la lavandería de las monjas del Buen Pastor. Reconocidas por su excelencia, “todo lo que se enviara, ya fuera un montón de ropa de cama o apenas media docena de pañuelos, volvía como nuevo”.

Ya de nada valdría más spoiler, la invitación está hecha.

Al final del libro, Keegan nos saca de la ficción y nos deja algunos datos periodísticos. Cuenta que “la última lavandería de la Magdalena fue cerrada no antes de 1996. No se sabe cuántas niñas y mujeres fueron escondidas, encarceladas y obligadas a trabajar en estas instituciones: 10.000 es una cifra modesta (30.000 puede ser una cifra más precisa). La mayoría de los registros de las Lavanderías de la Magdalena fueron destruidos, perdidos o vueltos inaccesibles. Rara vez se reconoció de modo alguno el trabajo de esas niñas o mujeres. Muchas perdieron a sus bebés. Algunos perdieron sus vidas o las vidas que pudieron haber tenido. No se sabe cuántos miles de niños murieron en esas instituciones o fueron adoptados en esos hogares de madres e hijos. (...) El informe de la Comisión de Investigación de Hogares para Madres y Niños informó que 9.000 niños murieron solo en dieciocho de las instituciones investigadas”.

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Este tipo de prácticas, “crueles y que asombran”, son en realidad moneda corriente en nuestro mundo hoy. Millones están siendo arrojados a la miseria absoluta. Los Estados de los países, es decir, los estados capitalistas y sus gobiernos, la "democracia" capitalista, viven en un constante acuerdo con miles y diferentes empresas privadas, instituciones e iglesias que no solo encubren -en casos como estos- directamente actividades criminales, sino que también son cómplices de que hoy sigan existiendo altísimos niveles de pobreza, sobre todo en mujeres y en la niñez, contrarrestado con un puñado de milmillonarios apropiadores de la riqueza producida por la humanidad.

Placa conmemorativa ubicada en St. Stephen´s Green Park, Dublín.
Placa conmemorativa ubicada en St. Stephen´s Green Park, Dublín.

En un momento, Bill el vendedor de carbón, después de “abrir los ojos” se pregunta: “¿Es posible seguir adelante a lo largo de todos los años, de décadas, de toda una vida, sin ser lo suficientemente valiente como para ir en contra de lo establecido y, sin embargo, llamarse cristiano, y enfrentarse al espejo?”.

En el 2021 y actualmente el 10% más rico de la población mundial se quedó con el 52% del ingreso mundial, mientras que la mitad más pobre de la población gana el 8,5%. ¿Se puede tener un corazón sensato y hacer la vista gorda a esta realidad tal cual es? Muchas preguntas cómo éstas nos deja pensando la escritora irlandesa.




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