Géneros y Sexualidades

PSICOLOGÍA

Las políticas homofóbicas del gobierno de Putin

Hacemos un breve recorrido histórico sobre los derechos de la diversidad sexual en un país que alguna vez levanto las banderas del socialismo y hoy es uno de más conservadores.

Gabriela Muñoz

Pan y Rosas Antofagasta

Jueves 21 de enero de 2016 | 16:50

Poco y nada queda de la Rusia soviética en cuanto a los avances en los derechos de la diversidad sexual, sólo hace menos de una semana, los restos del partido “Comunista” Ruso apoyado por el partido Rusia Unida de Putin, ha propuesto que “salir del closet” sean sancionado por ley, aumentado la persecución a la diversidad sexual.

La homosexualidad en la historia de Rusia

En el siglo XVI no existían normas contra la homosexualidad, más esto no significaba que los comportamientos calificados como "femeninos" para varones o "varoniles" para mujeres, fuesen vistos de forma positiva, lo que sin duda expresa la construcción de género y la opresión a la diversidad.

En relación al principado en Moscú, los zares mantenían una corte en la que hombres y mujeres vivían vidas separadas; de hecho, tanto zares como zarinas tenían “compañeros de cámara” de su mismo sexo con los cuales incluso dormían. Hubo intentos de hacer el hecho más "respetable", usando “compañeros” casados, así que no está claro si esta proximidad era de carácter sexual o no (Healey, 2005). Hacia 1698, se corría el rumor de que el Zar de Rusia, Pedro el Grande, tenía de amante a un carpintero, quien fue nombrado príncipe.

Fue el mismo Pedro el Grande quien introdujo la primera ley en contra de la homosexualidad en el Imperio Ruso, dentro del primer código ruso conocido. En 1716 realizó una serie de artículos para el código militar, conocidos como el Código de Pedro, en los que prohibía el sexo voluntario entre dos hombre, más no era una prohibición general para la sociedad, sino que se aplicaban sólo a soldados en servicio activo (Norton, 2008).

El hecho que Pedro el Grande regulara la homosexualidad en el ejército es signo de que se intentaba regular la actividad sexual en la institución, aunque no necesariamente controlar el hecho de la fraternización de los soldados. Esta tradición se explica en parte por el pensamiento de la iglesia ortodoxa eslava, que no veía la homosexualidad como crimen sino como pecado, es decir, como desviaciones dentro de la jurisdicción eclesiástica y no bajo la ley secular. Es más, la iglesia ortodoxa, le daba mayor importancia a la posición de los participantes de un acto sexual, quedando de cierta forma el género en segundo plano. La posición correcta era la mujer debajo y el hombre encima, cualquier desviación era contra la naturaleza, por tanto pecaminosa. Por otro lado, esta misma iglesia reaccionaria es la que sometía al latifundio a importantes sectores de campesinos, junto a la subordinación de las mujeres a varones y la condena a la homosexualidad.

Fue en el año 1835, que Nicolás I introdujo una prohibición de actos homosexuales entre hombres en el artículo 995 del código civil, en respuesta a la frecuencia de relaciones sexuales entre niños y jóvenes de internados. Sin embargo, en la práctica, muy pocos hombres fueron condenados por el artículo 995, es más muchos miembros de las clases altas, como Chaikovski llevaban una vida homosexual medianamente abierta y conocida.

En la última década del siglo XIX, hasta finales de la década de 1920, sobre todo entre la revolución de 1905 y de 1917, se buscó reinventar la sociedad. Se derrotó al dominio Zarista- capitalista, gracias a la toma del poder por los soviets (Consejos de obreros y campesinos) bajo la dirección del partido bolchevique en octubre de 1917, quienes abolieron los latifundios de la nobleza terrateniente, nacionalizaron la tierra y la industria pronto sería colectivizada. El nuevo Estado Obrero dio los primeros pasos rumbo a una economía planificada a favor de los trabajadores y trabajadoras. Esto trajo enormes derechos a la mujer y la diversidad sexual.

En 1920 el gobierno soviético emitió un decreto aboliendo la penalización de las relaciones homosexuales, tanto masculinas como femeninas. Abiertamente asumía que el amor iba más allá de una cuestión de género, siendo la Unión Soviética sería la legislación más progresiva del Congreso de la Liga Mundial por las Reformas sexuales celebrado en 1928.

¿Y la revolución rusa?

La Unión Soviética se construyó en un territorio donde las relaciones de servidumbre estaban vigentes, una gran parte del campesinado vivía dentro de formas corporativas de organización comunal y sólo un conjunto marginal de ciudades –en Rusia, San Petersburgo y Moscú- producían bienes industriales. Hasta 1917 cuando en su mayor parte era gobernada por reyes de carácter divino, los zares, la posición de la mujer en las zonas rurales rozaba la esclavitud, y cuestiones como la homosexualidad, la salud o educación gratuita eran algo inconmensurable.

Sin embargo, una vez realizada la revolución socialista de octubre del 17’, l@s mismos revolucionari@s, trabajadores, trabajadoras y el pueblo pobre, vieron que la igualdad no sólo se construía en el ámbito económico, sino también en la esfera social y cultural, despojando y luchando contra las concepciones regresivas, conservadoras y reaccionarias impuestas sobre la sexualidad y la familia. Y a pesar de los reveses, causados por el gobierno de Stalin, son un ejemplo de lucha y acción, como diría Rosa Luxemburgo “por un mundo donde seamos humanamente diferentes pero socialmente iguales”, para la misma Rusia y el mundo actual, donde aún existe una fuerte opresión y represión a la diversidad sexual. Entre otras cosas, la revolución avanzó con los derechos de las mujeres y diversidad, posibilitando el aborto de manera gratuita y el divorcio por petición de cualquiera de los cónyuges.

Stalinismo: Inicio del retroceso en materia de sexualidad
Sin embargo, en la década de 1930, gracias al gobierno de Stalin y con éste la destitución, persecución y asesinato de los revolucionarios de la Revolución Rusa, los asuntos LGBT se enfrentaron a la censura gubernamental y a políticas cada vez más represivas en toda la Unión Soviética. La homosexualidad fue declarada oficialmente como una enfermedad. En 1933 se añadió el artículo 121 al código penal de la Unión Soviética, en el que se prohibía explícitamente la homosexualidad masculina con hasta cinco años de trabajos forzados en prisión. No se aprobaron leyes contra el lesbianismo (Pozas, 2014). Algunos historiadores señalan que fue un intento de Stalin de incrementar el índice de natalidad, a la vez que conseguía mejorar sus relaciones con la conservadora Iglesia ortodoxa rusa.

En 1934, el comunista británico Harry White escribió una carta a Stalin condenando la ley y sus motivos llenos de prejuicios. Presentó una posición marxista en contra de la opresión de los homosexuales como minoría social, comparando la homofobia con el racismo, la xenofobia y el sexismo (Healey, 2005). Pocos años después, en 1936, el comisario de justicia, Nikolái Krylenko, declaró públicamente que la ley en contra de los homosexuales estaba dirigida con toda razón contra las decadentes y afectadas antiguas clases dirigentes, relacionando así más estrechamente la homosexualidad y la conspiración de derechas, es decir, a la aristocracia zarista y a los nazis alemanes. Así la homosexualidad se convirtió en un tema que no podía ser representado, discutido o defendido en público, pues no sólo era un crimen contra la naturaleza, sino además contra la sociedad.

En 1964 un manual soviético sobre sexo daba las siguientes instrucciones: “Con todos los trucos a su disposición, los homosexuales buscan y consiguen la confianza de los jóvenes. Entonces actúan. No les permitas bajo ninguna circunstancia que te toquen. Tales personas deben ser inmediatamente denunciadas a los órganos administrativos, para que puedan ser eliminados de la sociedad” (The New York Times, 1993).

En 1984 de varios homosexuales de Leningrado intentan crear la primera organización gay, pero no tuvo éxito debido a la intervención del Comité para la seguridad del Estado. Ya entre 1989 y 1990 se permitió la creación de una organización de derechos gays dirigida por Yevgeniya Debryanskaya y la publicación de una revista gay, Tema, dirigida por Roman Kalinin (“Russian Gay History”, Enciclopedia de la Homosexualidad, 1993). Pese a lo anterior, una encuesta realizada en 1989 mostraba que los homosexuales eran la minoría más odiada en la sociedad rusa: el 30% de los encuestados consideraba que los homosexuales debían ser liquidados (Servicio de Ciudadanía e Inmigración en Estados Unidos, 1998).

Con el gobierno de Boris Yeltsin, por el año 1993, los actos homosexuales fueron legalizados, pero ni él ni el parlamento tenían interés por desarrollar los derechos LGTBI, sino que la legalización fue resultado de las presiones ejercidas por el Consejo de Europa (Organización internacional, destinada a promover, por medio de la cooperación de los Estados de Europa, la configuración de un espacio político y jurídico común en el continente, sustentado sobre los valores de la democracia, los derechos humanos y el imperio de la ley, aunque se trataba de una democracia de clase, de las potencias europeas y los derechos humanos en abstracto, de los pueblos que fueron los mayores colonizadores del mundo). Finalmente, esta reforma no implicó una aceptación de la homosexualidad en la sociedad rusa, es más muchas de las asociaciones formadas a favor de los derechos LGTBI desaparecieron, debido a la falta de dinero, así como a las presiones legales y el acoso social al que se veían sometidas.

Rusia en la actualidad
Actualmente, la homofobia todavía está altamente naturalizada, existiendo muchas víctimas de violencia social y gubernamental. El gobierno todavía se opone a las organizaciones LGBT como si fueran organizaciones criminales y obstruye cualquier intento de registro. En el año 2002 los conservadores introdujeron una propuesta de ley en la Duma (Asambleas representativas) para recriminalizar la homosexualidad, acusándolos de la rápida expansión del Sida y la decadencia moral de la sociedad.

Por su parte, la iglesia ortodoxa rusa muestra tradicionalmente una fuerte oposición a la homosexualidad. Incluso, en el año 2006 y 2007 se prohibió la “Marcha del orgullo gay en Moscú”, la cual nuevamente fue prohibida en el año 2008, 2009, 2010, y 2011.
Una encuesta en la investigación “Global Attitudes Project” en el año 2013 mostró que un 74% de los rusos consideran que los homosexuales no deben ser aceptados por la sociedad, subiendo desde el 60% que afirmó lo mismo en 2002. Mientras que sólo un 16% afirmó que los homosexuales debían ser aceptados por la sociedad.

El mismo año de la encuesta, en junio del 2013, fue adoptada una ley contra la propaganda homosexual, que condena la difusión de cualquier información positiva de la homosexualidad dirigida a menores de edad con multas y penas de cárcel. Con esto el gobierno da pie a los sectores más conservadores y reaccionarios de la sociedad. La legislación, que prohíbe informar positivamente a menores sobre “relaciones sexuales no tradicionales”, fue aprobada por la Duma el 11 de junio de 2013, por la cámara alta de la Asamblea Federal el 27 de junio, y finalmente fue promulgada por el presidente Vladimir Putin dos días después. Esta ley ha provocado el aumento de la violencia homofóbica, se han formado grupos como “Occupy Paedophilia”, que buscan a jóvenes homosexuales por Internet, para atraerlos y luego maltratarlos.

Es tan brutal la violencia, ejercida incluso por el mismo presidente ruso Putin, que el Club de Moteros Lobos Nocturnos, asociados al presidente, que sugieren como nombre alternativo para sí mismos “Muerte a los maricones”, organizó en febrero de 2015 una gran manifestación cuyo eslogan era “¡No necesitamos ideología occidental ni manifestaciones gays!”.

Recientemente, el partido Comunista Ruso ha propuesto que “salir del closet” sea castigado por la ley. Dos diputados del partido rojo, Ivan Nikitchuk y Nikolai Arefeyev, quieren multar con 58 euros a quien exprese comportamientos ajenos "a las relaciones sexuales tradicionales". El arresto para quien se declare gay estando cerca de centros educativos o culturales sería de hasta 15 días de duración.

Esta propuesta se debatirá la semana que viene en la Duma, cámara baja del Parlamento ruso, y pretende prohibir los besos entre parejas gays y hasta confesar públicamente la homosexualidad. Rusia Unida, el partido que respalda al presidente Vladimir Putin, apoyó la actual legislación.

En general hoy en Rusia hay temor al castigo estatal y todavía más al odio social, la dinámica ha cambiado, ya no sólo se ataca a homosexuales que se significan, sino que además ahora el objetivo son reprimir a l@s que intentan pasar inadvertid@s. Estas políticas son consecuencia de la acción de los gobiernos de turno, pero por sobre todo, de la contrarrevolución de las grandes conquistas que significaron los primeros años de la revolución rusa.

Gabriela Muñoz M., psicóloga, Antofagasta.

Para mayor información ver:
Healey, Daniel (19 de julio de 2005). En Encyclopedia of Gay, Lesbian, Bisexual, Transgender, and Queer Culture. Disponible en: http://www.glbtqarchive.com/ssh/russia_S.pdf

Homosexual Desire in Revolutionary Russia, Dan Healey, 2001.
Pozas Horcasitas, Ricardo, Los 68: encuentro de muchas historias y culminación de muchas batallas. Perfiles Latinoamericanos [en linea] 2014, (Enero-Junio): [Fecha de consulta: 19 de enero de 2016] Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=11529850002> ISSN 0188-7653
Rictor Norton (15 de junio de 2008). “The Gay Subculture in early Eighteenth-Century London”. The Gay Subculture in Georgian England.






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