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Red Internacional

Los dólares que prometen los altos precios de las materias primas. Las tribulaciones económicas. Ya está en las bandejas de email el newsletter de Economía de La Izquierda Diario y El Círculo Rojo.

Pablo Anino@PabloAnino

Jueves 9 de junio | 11:05

Foto: Télam.

La guerra desatada por Rusia en Ucrania traerá hambre a muchas regiones del planeta, pero presagia un gran futuro para la Argentina. Esto afirmó Alberto Fernández en su mensaje a los empresarios que celebraron esta semana los veinte años de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) con un concierto de bajo nivel argumentativo y mentiras llanas.

El presidente desarrolló la idea. Dijo que “Argentina si sabe aprovechar esta ventana de oportunidad puede ser un gran productor de energía, puede ser el gran productor de esa energía de transición que se llama gas, puede ser un gran productor de energía solar, la energía eólica, de litio, de hidrógeno verde. Tiene todas estas oportunidades Argentina. Si, además, logramos sacar la ley de agroindustria que el Congreso tiene en su tratamiento podemos ser también un gran productor de alimentos para seres humanos y dejar de exportar cereales o granos para alimentar animales. La oportunidad está en nosotros”.

Desde el 24 de febrero, cuando Rusia invadió Ucrania, cambió el horizonte para el país. Pero Alberto no quiere usar la “lapicera”. No hace nada. Se está perdiendo la oportunidad. Eso creen varios en las huestes kirchneristas. En la oposición de Juntos por el Cambio también piensan que se está perdiendo una oportunidad por la interna del gobierno. Se preparan para aprovecharla.

Es decir, en todas las orillas de las principales formaciones políticas capitalistas existe una certeza: el país está frente a una gran oportunidad. ¿Cuál es esa oportunidad? Superar la restricción externa, es decir superar la escasez de dólares para sostener el crecimiento económico. Todo gracias a los altos precios de las materias primas y gracias a los recursos naturales que tiene el país y que necesita el mundo. O si se quiere poner en términos más ambiciosos (y bastante pretenciosos): todos ven la oportunidad para conseguir los dólares para el desarrollo. Hay que aprovechar la oportunidad, además, para pagarle al FMI con esos dólares. Es ahora o nunca.

La densa niebla que cubrió por estos días a Buenos Aires actúa como una metáfora de lo que ocurre en el debate público. No se trata de que el exministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, erra a datos técnicos elementales sobre los cuales basa su ataque contra los funcionarios kirchneristas encargados de impulsar el gasoducto más charlado de la historia, el Néstor Kirchner. Ni siquiera se trata de que la oposición toma como válidos esos datos inválidos para denunciar al Gobierno.

Tampoco se trata de que Cristina Fernández de Kirchner cuestiona que la chapa se traiga desde Brasil cuando la misma empresa proveyó ese producto para el gasoducto transmagallánico en 2009, momento en que, en estas pampas, gobernaba la ahora vicepresidenta (acá lo cuenta Nicolás Gandini en el Econojournal).

La niebla no solo confunde por las incertezas que surgen de esta comedia de enredos del gasoducto que impiden desgranar la verdad. La niebla invade incluso las certezas: ¿existe la oportunidad de la que todos hablan?

Hasta aquí un anticipo. Si te interesa leer completa esta entrega de El juguete rabioso o que te lleguen los newsletters del programa radial El Círculo Rojo y La Izquierda Diario ingresa en este link




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