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Red Internacional

Género y fútbol.Las ollas no son nuestro regalo: polémica por el premio a una futbolista

La joven tiene 20 años y es parte del plantel de un equipo femenino en Paraguay. Al finalizar un partido en el que fue figura, el sponsor le regaló un juego de ollas y estallaron las redes.

Julia PeñalbaTrabajadora judicial

Lunes 26 de julio | 12:22

Dahiana Monserrat Bogarín Giménez es oriunda de Paraguay y desde niña se metió en el mundo del fútbol. Fascinada por lo que veía cuando acompañaba a su hermano a los entrenamientos, empezó a sus 12 años. Se probó en Cerro Porteño y pasó a formar parte del plantel de futbol femenino de uno de los equipos más reconocidos de su país.

En distintos medios en los que fue entrevistada a medida que fue recibiendo reconocimiento, hizo hincapié en el apoyo que recibió de su familia, pero también en las diferencias en el mundo del fútbol según el género: “…Es muy difícil todo en relación a los hombres, muchas veces las chicas no tienen en qué llegar, no tienen qué comer, se sacrifican...”

Dahiana, la joven jugadora, reconocida por dejar todo en la cancha, hoy está en el centro de una polémica. Tras la victoria de Olimpia sobre Guaraní por 3 a 1, fue elegida como la figura de la cancha, después de marcar uno de los goles que dio vuelta el partido. Tras ello, fue premiada con un juego de ollas de la compañía La Tramontina, que es sponsor de la competición.

"Dahiana Bogarín fue elegida como jugadora destacada de la fecha 3, con victoria ante Guaraní y se llevó el premio de Casa Tramontina", dice la publicación del club.
Desde diferentes sectores se polemizó con la noticia, que contraria los avances de la mujer en la sociedad y los lugares que comienza a ocupar. En diferentes redes sociales y medios se destacó el machismo que se observa implícito en ello, y se viralizo la polémica.

La misma Dahiana salió a bajarle el tono a la discusión, argumentando que fue un gran regalo y que su mamá estaba muy contenta. Sin embargo, hay mucho para decir al respecto.

El porqué de la polémica

Sabida es la lucha histórica de las mujeres y disidencias por avanzar en derechos y ocupar lugares de los que se nos ha relegado. Con el correr de los años muchas cuestiones se han modificado. Sin embargo, una de las principales problemáticas que enfrentamos en la actualidad, es la contradicción entre el avance de conquistas formales y el lugar que efectivamente continuamos ocupando en la práctica.

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El “regalo” a Dahiana, e inclusive el mismísimo sponsor, dejan un mensaje claro y contundente, que puede tener diversas lecturas, pero que podría sintetizarse en la siguiente: “aunque juegues al fútbol mujer, y lo hagas muy bien, cuando vuelvas a casa, te espera la cocina”.

Es importante entender que el ejemplo del premio a Dahiana es solo la punta de un ovillo a desentrañar, que expresa emblemáticamente la situación de las mujeres en la sociedad, a pesar de tantas reivindicaciones conquistadas hasta el momento a través de la lucha y organización.

Como primera cuestión, debe tenerse en cuenta que una gran mayoría continúa hoy día relegada exclusivamente a las tareas del hogar y el cuidado de los hijos, sobre todo en los sectores más precarizados. Según datos oficiales, la participación laboral de la mujer está muy por debajo de la de los hombres, ubicándose tan solo 45 % en 2019, comparado con un 77 % para los hombres.

Pero no solo eso. Además, aún aquellas que salimos al mercado laboral, nos encontramos paralelamente con salarios muchos más bajos que el sector masculino (el fútbol es un ejemplo de ello), y desigualdades diversas en el acceso a derechos laborales. Esto es parte de una larga cadena de violencias, donde los terribles femicidios que engrosan estadísticas son el ultimo eslabón y donde el Estado tiene principal responsabilidad.

Se encuentra encriptada en nuestra historia la lucha por acceder a los derechos que históricamente nos han sido negados. Esa es una marca que compartimos también con otros colectivos históricamente maltratados por su identidad, género, raza, clase, y sobre todo por la existencia de todos ellos.

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Nos decían que no podíamos hablar, leer o salir de la casa. Nos contaban que debíamos someternos, esperar, aguantar, no luchar. Hoy, en un mundo en el que las mujeres ocupan puestos laborales, donde conquistamos grandes derechos como el voto femenino o, como sucedió recientemente en Argentina, el aborto legal, seguro y gratuito, sabemos que podemos pelear por mucho más, y que todo será organizándonos, junto a todos los sectores que sufren la violencia y la desigualdad cotidianamente.

Nuestro premio no es la cocina, nuestro premio no son las ollas. Luchamos por seguir avanzando en derechos, porque estos no sean para unos pocos privilegiados: nuestro premio será lograrlo.

En uno de los reportajes que se le hizo, Dahiana dijo emocionada que las mujeres estamos para grandes cosas. Hizo mención también a la raza guaraní (su origen) asociada al lema vencer o morir. Pues hacia allá vamos, a seguir la lucha. Para vencer, por el pan y por las rosas.




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