Avellaneda

“Las mujeres también tenemos nuestra lucha”

Luego de haber estado en el local del PTS viendo una película y charlando sobre el Encuentro Nacional de Mujeres entre varias trabajadoras, Mario, el marido de Bety, nos invitó a María y a mí a cenar a la casa. Llegando ya se sentía el olorcito al asado y al entrar Mario nos recibió con unas cervezas, junto a Gonzalo, su compañero de trabajo. Bárbaro plan de sábado a la noche, los chicos estaban de franco y nosotras queríamos despejarnos luego de tanto debatir sobre la lucha de las mujeres.

Jueves 15 de septiembre de 2016 | Edición del día

Luego de haber estado en el local del PTS viendo una película y charlando sobre el Encuentro Nacional de Mujeres entre varias trabajadoras, Mario, el marido de Bety, nos invitó a María y a mí a cenar a la casa. Llegando ya se sentía el olorcito al asado y al entrar Mario nos recibió con unas cervezas, junto a Gonzalo, su compañero de trabajo.

Bárbaro plan de sábado a la noche, los chicos estaban de franco y nosotras queríamos despejarnos luego de tanto debatir sobre la lucha de las mujeres. Durante la comida ellos nos fueron contando de su bronca con la empresa, del estrés por las largas horas de trabajo que te chupan la vida, de los “accidentes” laborales y del favoritismo y división que fomentan sus delegados que tiran para la patronal. Nosotras teníamos nuestras anécdotas también, como habernos bancado a jefes que además de exprimirnos nos quisieron levantar.

Con la panza llena y sin que faltaran las cervezas nos pusimos a jugar a las cartas y entre gastadas a los que íbamos perdiendo, salió la charla del viaje a Rosario. Mario no estaba muy seguro de que fuera una buena idea que Bety viajara, porque es un fin de semana entero y tienen hijos chicos.

Entonces María, que al igual que Bety hace un par de meses se vienen organizando con Pan y Rosas, dijo algo que nos dejó a todos pensando. “Así como ustedes se quieren organizar por sus derechos como trabajadores, las mujeres también tenemos nuestra lucha. Vean la fuerza que tienen miles de mujeres movilizadas, que conseguimos la libertad para Belén. Imagínense lo que podemos conquistar si nos organizamos en el Encuentro”. La noche siguió, yo perdí todas las manos del juego, pero todas ganamos algo muy valioso para las mujeres, la confianza en nuestras propias fuerzas y en nuestra organización.







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