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Red Internacional

Editorial.Las elecciones, la derecha y la izquierda

La campaña electoral comenzó por otros medios: cifras, pronósticos y exageraciones en modo operación. El que esté libre de compromiso político que tire la primera encuesta. Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que ese emite los jueves de 22 a 24 h por Radio Con Vos, 89.9.

Jueves 24 de junio | 23:21
  •  La campaña hacia las elecciones primarias que se van a realizar en septiembre formalmente no empezó. Pero, en realidad, a menos de un mes del cierre de alianzas y listas, podríamos decir que comenzó por otros medios: a través de las encuestas, de los pronósticos tempranos o los intentos de instalación de candidatos o fuerzas políticas.

  •  En general, ya a esta altura del partido, es conocido el hecho de que los estudios de opinión, las encuestas o las noticias —sobre todo en los grandes medios— que presentan a candidatos o candidatas mejor posicionados, no son imparciales u “objetivas”. Pero, bueno, no está de más recordarlo. Esas noticias o esos números ya son parte de la campaña, la campaña antes de la campaña. Entre otras cosas, porque las encuestadoras trabajan para distintas fuerzas políticas y los medios son empresas que tienen intereses y por lo tanto, también tienen sus simpatías o inclinaciones políticas. En algunos casos, por ejemplo La Nación, es un secreto a voces que empresarios ligados a Macri están entre los accionistas. Clarín siempre manifestó sus simpatías alternativamente por Macri o por un peronismo de centro. Alguien que blanqueó alguna vez la funcionalidad de las encuestas fue el consultor Artemio López (adherente del Gobierno en general y del kirchnerismo, en particular), dijo más o menos eso: que las encuestas ya son parte de la disputa política.
  •  A veces, toman la forma de operaciones bastante burdas o desprolijas: por ejemplo, hace unos días salió publicada una encuesta que ponía a Florencio Randazzo (que quiere presentarse como una tercera vía peronista) ya hoy, cuando acaba de reaparecer, con 13 o 14 puntos.
  •  Ahora, tampoco se pueden dibujar todos los números porque se perdería inmediatamente la credibilidad. Entonces, leer las encuestas y operaciones es todo un arte. Hay que leer entrelíneas o entre números.
  •  Con estas consideraciones, parece haber una coincidencia general en las cifras y en los análisis políticos alrededor del hecho de que hay una pérdida considerable de adhesión al Gobierno. Una disconformidad social respecto basada en que después de un largo tiempo de pandemia y con pésimos resultados en la economía, el contrato electoral o a las promesas de campaña no se están cumpliendo. Esto lo perciben los estudios que trabajan para los distintos espacios políticos y tiene una base lógica por lo que repetimos innumerable cantidad de veces en este espacio: no todos perdieron por igual en la pandemia. Hubo ganadores y perdedores. Hay ajuste, pérdida del salario, inflación para las mayorías, mientras otros pocos siguen ganando.
  •  Pero también hay otra coincidencia en el hecho de que la oposición de derecha tradicional: Juntos por el Cambio no estaría capitalizando este disconformidad. Por varias razones (sus internas, sus derrapes, las apariciones de Macri y sus bloopers tragicómicos, pero sobre todo por una bastante simple: aún está muy presente en la memoria colectiva de los argentinos el desastre macrista que terminó hace apenas dos años.
  •  En ese marco, surgen los intentos de posicionar a terceras fuerzas: lo que planteaba antes con Randazzo o el aire exagerado que se les concede a los mal llamados “libertarios” de Javier Milei o José Luis Espert. Alrededor de este fenómeno se cruzan varios factores que hacen que tengan en los medios una representación muy por encima de la que tienen en la realidad: por un lado, los trabajos (muchos de ellos serios) que analizan la emergencia de estas derechas extremas y sus métodos etc,; por otro, el interés mediático que generan figuras con un discurso rabioso, excéntrico que explotan el rating y también el interés de quienes quieren agrandar a los “cucos” libertarios para que —por comparación o por resignación— se imponga la idea de que “no hagamos mucha bulla porque si se desata la rebeldía puede es alimentar a estas fieras”. Conclusión: aplaquemos los ánimos o aceptemos lo que hay.
  •  Esta inflación mediática de los libertarios es exagerada también porque va a contramano de lo que acontece en Latinoamérica. Si tomamos los últimos 20 años: la década del 2000 fue la de los progresismos y la década del 2010 fue de la emergencia de las derechas. Los dos procesos entraron en crisis. En varios países como Chile y Perú, la rebeldía se desplaza a la izquierda. Digo, como movimiento general, al margen de las características de cada una de las fuerzas, coaliciones o partidos que terminan representando esos fenómenos políticos.
  •  Cuando uno señala esto, aparecen los análisis que dicen que en la Argentina no puede suceder, ya sea por el peronismo o porque el grado de movilización social. Y si bien es cierto que hay una relación entre luchas y movimientos políticos (radicalización social y radicalización política); también es verdad que hubo movimientos —no unificados a nivel nacional, pero desarrollados en múltiples lugares o provincias (desde Neuquén a Jujuy)— que mostraron que esa rebeldía no era para nada condenada a ser de derecha. En todo caso, es un campo de batalla.
  •  Y acá aparece un dato que en la mayoría de los casos se obvia o se soslaya interesadamente: en la Argentina existe una izquierda (el Frente de Izquierda y otras fuerzas) con presencia en todo el país, representación parlamentaria nacional y en las legislaturas de varias provincias (incluso consejos deliberantes) referentes sindicales y juveniles, presencia mediática en los medios en general y en medios propios, intelectuales etc. Que incluso, en distintas provincias tuvo resultados electorales muy importantes históricamente (Mendoza, Salta, Jujuy —a la que hay que prestarle atención el domingo— o, en cierta medida, Neuquén). Si era muy poco sostenible en su momento decir que “a la izquierda del kirchnerismo original estaba la pared”; intentar plantearlo para este kirchnerismo ampliado, uno poco de bajas calorías, que combina discurso progresista y ajuste en muchas áreas, ya es un poco grotesco.
    Y más aún cuando esa misma izquierda está planteando aglutinar a todas las tendencias junto al FIT para potenciar sus perspectivas.
  •  Entonces, más allá de los números a medida del contratante y de los análisis interesados, cuando te digan cuidado con Juntos por el Cambio, ojo con el cuco de los libertarios, la rebeldía solo es de derecha; pensá que la disposición de fuerzas reales, las tendencias profundas del continente y la misma crisis, plantean que la salida también puede ser por izquierda.




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