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Red Internacional
La Izquierda Diario

Una crónica con las voces de las y los trabajadores de la empresa de colectivos Unión Bus, que hace 16 días están de paro, luchando por sus salarios.

Nadia RugeColumnista Pateando el Tablero

Miércoles 9 de diciembre de 2020 | 17:16

El lunes con un grupo de mujeres trabajadoras, estudiantes, artistas, fuimos al acampe de las y los trabajadores de la empresa de colectivos Unión Bus, que hace 16 días están de paro luchando por sus salarios. Les deben entre 80.000 y 100.000 pesos a cada uno.

Compartimos una ronda con ellas, las choferes. Aquí la crónica de esa visita.

Lunes once y media de la mañana; llegamos al acampe de choferes de unión bus sobre ruta 9. Nos saludan y nos dan la bienvenida, ¡Calurosa! (como el día). El sol de diciembre se hace sentir. Quema. Sobre la tierra y al lado de un árbol se montó con palos y plástico un gazebo. Hay banquetas, algunas sillas y una mesa, sobre ella dos compañeras preparan sándwiches de mortadela y el agite de los choferes que cantan la lucha de los trabajadores del transporte también se hace sentir.

Buscamos una sombra en otro árbol y se arma ronda de mujeres, ellas son 3 choferes, en la guardia de la mañana, las otras dos van a la tarde, se sientan una al lado de la otra, nosotras somos varias más. Nos presentamos y mientras una prende un cigarrillo, otra empieza contar lo que les pasa:

  •  Esta es la Primera empresa que contrata mujeres y tiene carteles de Ni Una Menos en cada unidad, pero es una mentira, porque nosotras sufrimos maltrato en esta empresa. 

    Nos castigan por tomarnos licencia por maternidad, nos persiguen laboralmente si decidimos organizarnos.

    Enseguida continúa la otra compañera, que ya terminó en pocas pitadas el cigarrillo:

  •  Quedamos marcadas. A mi me despidieron injustificadamente, pero luchamos y fui reincorporada.

    Van hablando y sus palabras atraviesan los barbijos y duelen, otras abrazan o dan bronca:

  •  Cinco años sin baño. No es de ahora (aclara).

    Al baño de la terminal nueva podemos entrar, pero desde la parada al baño hay más de una cuadra y tenemos que dejar el coche solo. Además tenemos horarios para las recorridas, entonces pasa que a veces están limpiando los baños y nos tenemos que aguantar una vuelta más: desde ahí hasta los perales, volver y recién entrar.

    Otra de de ellas agrega:

  •  Una vez una compañera dejó el cole para ir al baño, se soltó el freno de mano y se llevó puestos tres autos.

    Yo las escucho y me quedo pensando en el peligro que corren. Pero otra de sus voces se lleva mi atención y dice:

  •  Yo trabajé hasta los 8 meses de embarazo. Imagínense, después de parir y la licencia me castigaron. Me daban los peores coches, los mañosos, los más viejos. Los peores horarios. Así castigan a las que tenemos hijos, pero nosotras demostramos que podemos manejar cualquier cosa.

    Las escucho y a mí y a mis compañeras se nos dibujan sonrisas que vuelven transparentes los barbijos. La fuerza que transmiten quita el calor que hace sobre un costado de la ruta 9 al mediodía y trae frescura.

    "Nosotras vamos al frente", aseguran (mientras suena de fondo la canción que siguen agitando los otros choferes).

  •  Queremos que nos paguen lo que nos deben. Y por eso estamos de este lado. Peleando junto a nuestros compañeros.
  •  Desde la empresa nos cierran la puerta y no nos dejan usar los sanitarios, ahora también nos cortaron el agua... Nosotros fuimos y trajimos bidones. ¡Y aquí estamos! De este lado, todos juntos. Hasta que nos den una solución. No aguantamos más ya vendimos televisores, motos, de todo para poder saldar deudas que tenemos.

    La empresa Unión Bus, hoy, mientras ellas luchan está funcionando de manera totalmente ilegal y poniendo en peligro a choferes y usuarios. Todos los mecánicos están en el acampe. Nos cuentan que hay coches en mal estado, incluso sin amortiguadores. Es más, los coches que llaman cero, que primero les daban a las mujeres, son coches que tienen 10 años mínimo.

    Antes de irnos ellas escribían una carta al pueblo de Jujuy para que se difunda su situación y llamando a organizaciones políticas, de derechos humanos, estudiantiles, sindicales y también a organizaciones de mujeres a apoyar activamente su lucha para que triunfe.

    La violencia de género que sufren las trabajadoras de unión bus la denuncian ellas y también sus compañeros choferes. Esa violencia y el maltrato por ser mujeres, por tener hijos, por estar embarazadas y tener ganas de hacer pis, tiene que ser denunciada y repudiada por todo el movimiento de mujeres:
    No a la violencia de género en el ámbito laboral.

    Y las mismas que somos parte de la marea verde, el movimiento ni un menos, que también somos trabajadoras, precarias, jóvenes, estudiantes, artistas. Tenemos que abrazar esta lucha de conjunto. Porque estas mujeres junto a sus compañeros varones dan la pelea por el salario, por mejores condiciones laborales, por mejores condiciones de las unidades y seguridad de los usuarios.

    Ellas dicen: ya no se puede aguantar más así. Por eso vamos al frente en esta lucha.

    Y pienso desde aquí: Nosotras tenemos que estar junto a ellas. Y su voz, su reclamo tiene que tomar la palabra y relevancia en la jornada de mañana en las que vamos a estar en la calle exigiendo nuestro derecho al aborto legal seguro y gratuito, porque la lucha de las mujeres y disidencias no se reduce únicamente al recinto ni va a terminarse cuando conquistemos en las calles que el aborto sea ley. Por eso invitamos a todes quienes quieran a colaborar con el fondo de lucha, a manifestar apoyo a esta pelea de todas las formas posibles y acompañarles si definen acciones, para que su lucha triunfe.

    Porque si ganan los y las choferes de unión bus. ¡Ganamos nosotres también!




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