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Red Internacional

Congreso Nacional. Las bancas del FITU: trincheras de combate por la organización independiente de explotades y oprimides

Con la asunción de Nicolás del Caño, Myriam Bregman, Alejandro Vilca (los tres del PTS) y Romina del Plá (PO), la izquierda conquista cuatro nuevos puestos de lucha al servicio de batallar contra el ajuste que vendrá de la mano del acuerdo con el FMI. Una bancada obrera y socialista que se convierte en un punto de apoyo para el desarrollo en clave de revolucionaria de la lucha de clases.

Eduardo Castilla@castillaeduardo

Celeste Vazquez@celvazquez1

Jueves 9 de diciembre de 2021 | 16:00
Fotos: Enfoque Rojo

La enorme campaña a pulmón que desplegó el Frente de Izquierda Unidad (FITU) y la simpatía que despertó en más de un millón de personas -que pusieron su granito de arena no solo con su voto- tuvo sus frutos. Myriam Bregman, Alejandro Vilca, Nicolás Del Caño (les tres del PTS) y Romina del Plá (PO) ocupan desde el martes pasado cuatro bancas en el Congreso Nacional, conquistadas por Provincia, Ciudad de Buenos Aires y, por primera vez en la historia, Jujuy.

Desde el PTS reivindicamos una tradición de parlamentarismo revolucionario que plantea utilizar los lugares conquistados en instancias legislativas como herramienta para desarrollar la movilización independiente de la clase trabajadora, las mujeres, la juventud y los sectores populares. Esto en el camino de pelear un programa que -atacando los intereses del gran capital- plantee una perspectiva para que la crisis no se siga descargando sobre las grandes mayorías populares. Es desde ese lugar que nuestros parlamentarios y parlamentarias (nacionales, provinciales y municipales) han desarrollado su labor en estos años. Es esa perspectiva la que nos proponemos seguir peleando.

Hoy los diputados y diputadas del Frente de Izquierda asumen con un compromiso claro: ser parte de la lucha para enfrentar el ajuste que, de la mano del acuerdo con el FMI, intentarán imponer el Gobierno y la oposición patronal contra las grandes mayorías, y reclamado por las grandes patronales. Serán quiénes rechacen las medidas gubernamentales que deteriorarán y atacarán las condiciones de vida de las grandes mayorías. Además, como lo muestra toda su trayectoria -en las calles y en los parlamentos- serán parte de aportar a la organización y el desarrollo de múltiples peleas no solo para que cada una de ellas triunfe, sino también con el objetivo de aportar al desarrollo en clave revolucionaria de los sectores obreros y populares.

Ya lo han hecho, protagonizando un fuerte apoyo a las luchas obreras contra despidos, cierres de planta o la precarización laboral. En apoyo a los reclamos del movimiento de mujeres, como aquella masiva marea verde que conquistó el derecho al aborto. En la pelea contra el extractivismo y la destrucción del medioambiente, donde las grandes coaliciones políticas no tienen “grieta”. En la lucha contra las políticas represivas y los intentos de restringir las libertades democráticas que ejercen todos los Gobiernos, sea cual sea su signo político.

Vayamos un poco atrás en el tiempo para mostrarlo. En 2014 la multinacional Lear despidió a cientos de trabajadores, en complicidad con el Gobierno nacional, el de la Provincia de Buenos Aires y la conducción peronista del Smata. Enfrentando ese durísimo ataque junto a trabajadores y trabajadoras estuvo el Frente de Izquierda y la banca de Nicolás del Caño en particular. Las imágenes de la represión en la Panamericana y los balazos en el cuerpo del diputado y dirigente del PTS recorrieron el país. Aquellas represiones fueron comandadas por Sergio Berni, entonces secretario de Seguridad de Cristina Kirchner. La misma llegó a incluir la infiltración y el espionaje para provocar y crear causas judiciales. El “gendarme carancho” fue parte de esos mecanismos represivos contra quienes luchaban para impedir los despidos.

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Las causas populares y los justos reclamos de quienes trabajaron toda su vida también encontraron la solidaridad de la izquierda y sus bancas. Vengamos un poco más acá en el tiempo. En diciembre de 2017, el Gobierno de Macri saqueó los bolsillos de millones de jubilados y jubiladas. El repudio fue masivo. La represión ordenada por Patricia Bullrich durísima: hubo cientos de heridos y por lo menos cinco personas perdieron un ojo por disparos policiales. En las calles y dentro del recinto, los diputados y diputadas del Frente de Izquierda, así como sus principales referentes. Nicolás del Caño, Myriam Bregman y Romina del Plá sufrieron no solo la represión sino también el ataque político y judicial del Gobierno macrista. Por la participación en esas masivas movilizaciones están hoy condenados Cesar Arakaki y Daniel Ruiz. Aquella reforma jubilatoria se logró aprobar gracias al apoyo de parte del peronismo. Juan Manzur, actual jefe de Gabinete, jugó un rol central en garantizar ese aval.

Como ya dijimos, los también los derechos de las mujeres tuvieron siempre en el Frente de Izquierda un aliado. A diferencia de macristas, peronistas y kirchneristas, la izquierda nunca especuló con la pelea por el derecho al aborto. Lo llevó como bandera desde siempre, apoyando y apostando a desarrollar la movilización masiva. Sin esas movilizaciones, que se hicieron muy potentes desde 2018, la conquista de ese derecho no hubiera sido posible.

El Frente de Izquierda pelea y ha peleado en contra de las políticas extractivistas que comparten el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. Es activo participante de las movilizaciones y acciones que hay en provincias como Mendoza o Chubut. Pero también ha peleado en el Congreso Nacional por normas que impidan una mayor destrucción del medioambiente en función de las ganancias capitalistas. Hoy, cuando la Ley de Humedales está a punto de perder estado parlamentario, vale recordar que son el Frente de Todos y Juntos por el Cambio quienes frenan su tratamiento y sanción.

Los diputados y diputadas del Frente de Izquierda han sido, también, parte activa de la pelea en defensa de las libertades democráticas. Lo han hecho enfrentando y denunciando las políticas de mano dura y las represiones contra sectores populares. Pero también acompañando la lucha por justicia y contra la impunidad en casos emblemáticos como los de Santiago Maldonado o Facundo Astudillo Castro.

Asimismo, la izquierda se plantea una pelea constante contra la fragmentación de la clase trabajadora. Impulsada por los capitalistas, ésta tiene el doble objetivo de abaratar la fuerza de trabajo y dividir la clase obrera para dificultar su organización. Por eso, la lucha contra la precarización laboral que afecta a millones de trabajadores (sobre a todo los más jóvenes), también tiene en el Frente de Izquierda un punto de apoyo para luchar por sus derechos.

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Esa pelea no se la tienen que contar a Alejandro Vilca, dirigente del PTS y trabajador recolector de residuos que llega al Congreso Nacional. Ya hace muchos años que batalla contra las condiciones precarias en la clase trabajadora en su Jujuy natal. Fue uno de los fundadores de la Coordinadora Provincial de Trabajadores en Negro y un luchador incansable por todos los derechos de los trabajadores más precarios. En el marco de durísimas peleas junto a sus compañeros municipales conquistaron el pase a planta. Desde 2017 fue diputado provincial por el Frente de Izquierda. En el recinto, enfrentando la alianza permanente entre los radicales de Gerardo Morales y el peronismo, se convirtió en el portavoz de los más explotados, como los obreros de la industria tabacalera, azucarera y los rurales, como así también por los derechos de los pueblos originarios, las mujeres y contra la destrucción ambiental.

Tribunos del pueblo

Ninguno de los ejemplos mencionados antes es causalidad.Nuestro partido reivindica y defiende la tradición marxista revolucionaria que concibe la labor parlamentaria ligada estratégicamente al desarrollo de la movilización y la organización activa de la clase trabajadora y los sectores populares. No se trata solo de ocupar bancas para hacer denuncias correctas sino, esencialmente, de usar cada espacio conquistado para desarrollar las tendencias más progresivas dan la realidad y la lucha de clases.

El parlamentarismo revolucionario supone la necesidad de desplegar una política que cuestione -cada vez más- la degradación y la miseria a la que llevan a las grandes mayorías populares los partidos que defienden el sistema capitalista. Las bancas conquistadas tienen razón de ser si están puestas al servicio de la lucha de clases y del fortalecimiento de las fuerzas sociales capaces de llevar adelante la transformación revolucionaria del capitalismo; del desarrollo de las tendencias a la autoorganización democrática que emerjan en las luchas de los propios explotados y explotadas.

De más está decir que no es parte de muestra tradición utilizar las privilegios de la casta política para enriquecernos u obtener beneficios personales, como sí lo hacen el resto de las fuerzas políticas, incluidos los "liberales" como Milei, que utilizan los cargos en el Estado para beneficio individual. Nuestras legisladoras y legisladores cobran lo mismo que el salario de una docente con veinte años de antigüedad y el resto se dona a sectores en lucha. Además, no se eternizan en sus cargos. Al contrario, asumen con el compromiso de tener mandatos rotativos y lo cumplen, permitiendo así que todas las fuerzas que integran hoy el Frente de Unidad ocupen bancas por un período determinado de tiempo.

Es desde esta perspectiva política que integramos el FITU junto a otras organizaciones como el Partido Obrero (PO) e Izquierda Socialista (IS).

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Enfrentar al FMI y preparar las peleas que se vienen

Hoy la crisis social es muy profunda, con altísimos niveles de pobreza e indigencia. En el momento actual, defender los intereses de los trabajadores, las mujeres y la juventud implica enfrentar lo que se viene producto del acuerdo que el Gobierno nacional prepara con el FMI. Acuerdo y ajuste que la oposición patronal no cuestiona en lo esencial.

El Frente de Todos, Juntos por el Cambio y los liberales de Milei-Espert nos quieren hacer creer que la única opción que tiene Argentina es pactar con el Fondo y entregarle la llave del país por los próximos 10 años. Y lo que es peor: nos quieren hacer creer que ese pacto de sumisión absoluta no va a traer aparejado consecuencias negativas. Una mentira absoluta. Justo a 20 años del levantamiento que tiró a De la Rúa por intentar ajustar al servicio del pago de la deuda externa.

Por el contrario, se hace imperioso desplegar un programa que, atacando los intereses del gran capital, plantee una salida a las grandes padecimientos de las masas. Para evitar una catástrofe nacional aún mayor sin urgentes medidas como la nacionalización de la banca y el comercio exterior bajo el control de los trabajadores. O la renacionalización de las empresas privatizadas bajo gestión obrera.

Enfrentar lo que se avecina supone varias cosas. Por un lado, desarmar ese discurso inverosímil de quienes avalan la estafa de la deuda macrista y por el otro, organizar la resistencia para poder enfrentar esos planes antipopulares en las calles porque hay otra alternativa pero hay que construirla. Por esta razón, la primera gran tarea es utilizar esas bancas para organizar la resistencia a los planes del FMI y en eso están embarcados hoy nuestros parlamentarios que ya pusieron sus bancas al servicio de organizar una gran movilización a Plaza de Mayo este sábado 11 de diciembre.

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