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Red Internacional

El que organizó el desalojo en Guernica. Larroque se lava las manos: “El conurbano no da más y solo le ponemos curitas”

Entrevistado por Letra P, el Secretario General de La Cámpora y ministro para la Comunidad bonaerense describe una grave situación en el conurbano y explicita internas con otros sectores del Frente de Todos. Discurso y realidad de un ministro que estuvo al frente de desalojar a las familias sin techo en Guernica.

Jueves 14 de julio | 09:53

Andrés Larroque es Secretario General de La Cámpora, ministro de Axel Kicillof y además uno de los voceros más duros del kirchnerismo en su disputa dentro del Frente de Todos.

En los últimos meses, vino actuando como "ala dura" contra el ministro Martín Guzmán y su política económica. Entrevistado por Letra P, en esta ocasión renovó sus dardos o, mejor dicho, los dirigió contra otro enemigo interno del kirchnerismo, el Movimiento Evita. En el medio, pareció querer deslindarse de su responsabilidad como funcionario de provincia de Buenos Aires y describió una grave situación social en el conurbano bonaerense, como si él no fuera responsable. Incluso, instigador, como recuerdan los millones que vieron por TV el brutal desalojo de las familias sin techo de Guernica que Larroque supo orquestar junto a Sergio Berni.

"El conurbano no dá más. Es la región donde se concentran las mayores desigualdades del país. La situación estructural por la pobreza es complejísima", señaló Larroque preguntado por Letra P, cual analista político y no funcionario. Aunque a continuación quiso patear la pelota afuera: "el Estado bonaerense hace el esfuerzo, pero las políticas macroeconómicas las define el Gobierno nacional, y eso condiciona mucho la situación del conurbano (...) Nosotros damos aspirinas y ponemos curitas. Son paliativos. Necesitamos que el cirujano opere con celeridad".

Respecto del "cirujano", afirmó también que la discontinuidad del IFE afectó mucho esa situación: "Salimos de la pandemia sanitaria pero no de la pandemia económica y social. Algunos dirigentes dicen que mermó la demanda en los comedores. Nosotros tenemos un registro completamente distinto y con un agravante: hoy demandan asistencia social hasta los trabajadores formales. Por eso decimos que se necesita urgentemente una política de ingreso para los sectores vulnerables, que sería un complemento de lo que fue la AUH en su momento. También necesitamos un aumento más allá de la paritaria, porque no llegamos con la recomposición salarial que estamos necesitando".

Lo "curioso", o no tanto, de este razonamiento, que el presupuesto 2021, en el cual se eliminó el IFE, entre otros recortes que tenían ya en perspectiva hacer las tareas para ir hacia un acuerdo con el FMI, fue votado
por la totalidad del Frente de Todos, incluida su ala kirchnerista. Solo se opuso en el Congreso Nacional el Frente de Izquierda. Analizar la situación social por fuera de este derrotero, resulta extraño.

En otro plano, Larroque afirmó que "ocurre que en términos de políticas sociales hay una continuidad clara entre el gobierno actual y el gobierno de Mauricio Macri. El patrón conceptual es el mismo. El verdadero ministro de Desarrollo Social es Emilio Pérsico, aunque Juanchi (Zabaleta) está dando la pelea. De hecho, (Daniel) Arroyo se fue del Ministerio por eso, porque el que lo maneja es Pérsico, que habla directamente con el Presidente".

En ese punto, el funcionario se sumó al ataque de Cristina Kirchner contra los movimientos sociales, favorable al punterismo de gobernadores e intendentes bajo el argumento de que el Estado no puede "tercerizar" la asistencia social. En esto mismo coincidió ayer Horacio Rodríguez Larreta. Antes ya lo había hecho Javier Milei. No hay mucha grieta en este punto respecto del ataque a los movimientos populares. Al respecto, Larroque señaló que "negar al Estado en esta discusión es una locura. Hay que salir de esta trampa actual de administración de los planes sociales (...) Somos peronistas; si el campo popular abandona el debate por la defensa del Estado, estamos perdidos. Nos podrá gustar más o menos quién administra ese Estado, pero no podemos dejar de defender el rol central (...) El Movimiento Evita hizo un acuerdo con Macri apenas llegó a la presidencia: el Estado le entregaba la administración de los planes, de todo ese presupuesto, a cambio de una ´paz social´. El Estado tercerizó en las organizaciones sociales esa función. Que lo haga un gobierno liberal es lógico, porque no le interesa la política social, pero no es lógico que lo haga un gobierno peronista".

Si bien es cierto que las cúpulas del Movimiento Evita vienen siendo garantes de la paz social mientras crecen la pobreza y la precarización, no es menos cierto que los cuestionamientos de Larroque apuntan a un mayor poder para punteros de gobernadores e intendetens.

Sobre el mismo tema, Larroque señaló que "el Movimiento Evita utiliza la política social para dirimir sus disputas políticas. La política social es sagrada, con el nivel de crisis que tenemos, no podemos mezclarla con las diferencias políticas. En su disputa histórica con Cristina, y en la ignorancia o mala fe de Alberto de dejarlos hacer, ellos encontraron un mecanismo para intentar disputarle poder a Cristina, con quien tienen un problema de muchos años. Le disputan a la única persona que puede disciplinar y regular al poder económico. Sugestivamente, el Movimiento Evita siempre la enfrenta. Y sus planteos económicos coinciden con muchos aspectos que plantean los grupos de mayor poder económico del país. Es extrañísimo".

Por último, respecto de la política de ingreso universal, señaló que "sale por decreto o por iniciativa parlamentaria", aclarando antes que "no gobierno con metas del FMI en la cabeza. La meta que debemos tener en la cabeza es la dignidad de la gente; que la gente coma. Los que gobiernan con metas fiscales son los agentes del Fondo. Eso habría que terminar de dirimirlo en nuestro espacio. El debate está planteado".

Un discurso insólito, o cínico, por parte de un dirigente de un espacio que no hizo nada por impedir el acuerdo con el FMI, y que hoy sigue siendo parte de un Gobierno también a nivel nacional, con altos ministros y funcionarios, que aplica cada vez más la ortodoxia de ajuste fiscal que ordena el organismo, a pesar de la crisis social con 17 millones de pobres.

Pero menos creíble aún por parte de un funcionario que, lejos de tener sensibilidad social, estuvo al frente de desalojar a las familias de Guernica que luchaban por su techo. Entre los pobres y los countries, eligió a los countries. Todo lo demás, es puro verso.




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