Cultura

FESTIVAL INTERNACIONAL DE BUENOS AIRES

Larreta, el represor de artistas, habló en el FIBA y dijo que quiere “sacar el arte a la calle”

A juzgar por la reforma del código contravencional que hizo pasar por la Legislatura porteña en 2018, tendría que haber dicho que su misión es "sacar el arte de la calle".

Martes 28 de enero | 22:54

Desde este jueves 23 de enero se desarrolla la treceava edición del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), que culminará este sábado 1 de febrero. El evento nuclea obras de teatro nacionales e internacionales. A partir de este año el público puede disfrutar también de obras de danza, música, cine y artes visuales. Desde el 2019 hacia acá, se multiplicaron la cantidad de propuestas artísticas y espacios donde se desarrollan, en el marco de este festival que comenzó en el día de apertura con acciones performáticas en varios puntos de la ciudad.

Muchas de las obras que se presentan son consagradas y pueden verse todo el año como Petróleo, del grupo Piel de lava. Otras llegan desde lo largo y ancho del país a hacer su presentación en la capital como oportunidad única, como La lechera (Tucumán) o Con el cuchillo entre los dientes (La Plata). Otras, provienen del mar multitudinario del teatro independiente, parte esencial de la propuesta cultural de la ciudad porteña. En esta edición, de las 400 postulaciones de este universo, sólo 17 obras fueron seleccionadas para ser presentadas en el FIBA.

"Este festival lo sacamos a la calle como tratamos de hacerlo con toda la movida cultural de la Ciudad", sostuvo el Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, en la apertura del festival. Bastante cínico de parte de un funcionario que ha hecho de la expulsión del arte de las calles, una política de Estado. Larreta hizo pasar por la Legislatura porteña un protocolo persecutorio hacia los artistas callejeros que animan el rutinario paisaje gris del microcentro.

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Se trata de gente a la que le gustaría dedicarse al arte y encuentra esa forma para poder hacerlo, o no encuentra trabajo y entonces va a la calle Florida a ver si algún turista simpático le tira un dólar. Pero una vez que salen a ver si pueden ganar el mango, la Policía de la Ciudad los echa y el paisaje porteño vuelve a ser gris, despojado del arte.

Larreta, quien dice que ahora quiere “sacar el arte a la calle”, es reconocido además por su política de clausura de centros culturales que no sean oficiales. También por el vaciamiento de instituciones educativas y culturales que dependen del Gobierno de la Ciudad y la DGeArt. Conservatorios sin edificios, como el Manuel de Falla, edificios que se caen a pedazos, como la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (en una ciudad donde la Iglesia obtiene más que suficiente infraestructura por parte del Estado) o escuelas de música sin instrumentos, como el Astor Piazzolla.

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Ni hablar de la precarización extrema de las y los trabajadores del Teatro Colón que entra en el Top 5 de teatros en el mundo junto a la Ópera de París y la de Viena. Pero sus trabajadoras y trabajadores están por contratos temporales o pagan monotributos inaccesibles. El teatro se habilitó para que gente rica pueda alquilarlo para casamientos y distintas fiestas. Donde Larreta ve una obra de arte ve un negoción y una oportunidad de hacer demagogia, como arengar para que el arte salga a la calle, pero impidiéndolo cada vez que este se esmera por salir. Es notorio su esfuerzo para mostrarse como el gran anfitrión con los productores internacionales que vienen interesados en comprar el arte argentino.







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