×
×
Red Internacional

El conflicto en curso en la planta FyRSA de Rawson pone en evidencia, una vez más, la sed de ganancias extraordinarias de las patronales en base a la explotación irracional del recurso marino y de las ansias de aumentar la explotación y la precarización de las trabajadoras y los trabajadores de las plantas procesadoras del langostino y la merluza. En esta primera entrega nos aproximamos al problema desde la izquierda.

Miércoles 27 de julio | 15:34

El conflicto de FyRSA se da en una industria, la pesquera, que constituye una de las principales actividades económicas a nivel nacional, siendo el octavo sector en volumen de exportaciones. En ciertas ciudades, como Mar del Plata y algunas ciudades portuarias como Puerto Madryn y Rawson, se trata de la rama económica más significativa de la economía local, solo superada por el petróleo en Chubut.

En el marco de una crisis estructural de falta de dólares, la pesca se convirtió en uno de los sectores que aportan más divisas a la Argentina. Del total de dólares pesqueros exportados, casi el 61% correspondió al langostino, por lo que las empresas con procesadoras en la Patagonia, centralmente en Chubut, son las más importantes del sector.

Esta búsqueda de maximizar las ganancias y conseguir dólares hizo que desde 2006 en adelante la pesca en Argentina se convirtió en langostino-dependiente. Esto se debe a que se incrementaron las capturas de este crustáceo y se vende a precios superiores que los de la merluza. Según un informe reciente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, en el año 2020, las exportaciones de productos pesqueros alcanzaron los 1.700 millones de dólares.

Por otro lado, los puertos de las ciudades de Mar del Plata, Puerto Madryn y Rawson son los más importantes del país, al menos en relación a las descargas de losprincipales recursos pesqueros y la cantidad de plantas de procesamiento en tierra.

El langostino, el calamar y la merluza lejos de la dieta del pueblo trabajador

La otra cara de este negocio para las empresas nacionales y extranjeras, es que en cualquiera de las pescaderías de las ciudades-puerto, los pescados y mariscos del mar argentino como el langostino, el calamar y la merluza, son inaccesibles para los trabajadores y el pueblo pobre ya que se venden a precios internacionales.

Así, en Argentina solo se consume alrededor de 7 kg por persona, por año. Muy por debajo del consumo de carne vacuna que en 2021 llegó a los 47,6 kilos por habitante por año, el número más bajo de la historia, alrededor de 16 kilos por habitante de carne porcina y 43 kilos por habitante de carne aviar . Estos datos demuestran que la pesca y el procesamiento está destinado a la exportación, toda semejanza a otras formas de extractivismo, como el agropower, no es pura coincidencia, es un modus operandi de las clases dominantes nativas y extranjeras.

El “oro naranja” otro aspecto del saqueo ambiental y económico en Chubut

La pesca y desembarque de langostinos se producen mayoritariamente en los puertos patagónicos. En las ciudades-puerto de Chubut también los procesan y almacenan. En la provincia según datos del Observatorio Pesquero del Sur Argentino que depende de la Universidad Nacional de la Patagonia, San Juan Bosco, hay 50 plantas procesadoras de frutos del mar ubicadas centralmente en Rawson y Puerto Madryn, y en menor medida en otras ciudades como Comodoro Rivadavia y Trelew entre otras.

En la provincia crece la actividad pesquera en base a la explotación del langostino, pero está fiebre por el Oro Naranja pone en peligro el recurso pesquero y el futuro de la pesquería ya que se está depredando sin control.

La captura del crustáceo se triplicó en los últimos años; es una industria que genera millones de dólares en exportaciones, pero tiene poca repercusión en el mercado interno por el bajo consumo. El crecimiento de la pesca del Pleoticus muelleri -la especie de langostino salvaje que se captura en el mar argentino- se da en un contexto donde en general, la industria pesquera está en ascenso y, según datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), en los primeros siete meses del año el sector presentó un incremento interanual del 24,6%.

Los moluscos (calamar principalmente) y los filetes (la merluza hubbsi) son las otras dos partidas que predominan también en las ventas de pescado al mercado internacional, aunque el crustáceo, impulsado por el langostino, tiene un valor superlativo con respecto a los otros, por lo cual la mayoría de las procesadoras trabajan con langostino, típicamente del mar en la región patagónica. Ejemplo de esto es que las mayorías de las empresas rechazo la propuesta del STIA y del gobierno de procesar merluza este 2022 en la época de la interzafra que se da entre marzo y junio. Paradójicamente fue FyRSA una de las pocas que proceso pescado durante todo el año, ya que procesó merluza que le proveía Newsan Food del empresario Rubén Cherñajovsky, modelo de empresario para Cristina Fernández de Kirchner.

José Domenech y Guadalupe Bravo que analizan las cadenas de valor en el AMBA en el semanario Ideas de Izquierda señalan que “Las cadenas de valor son secuencias de transformación de una mercancía que, en su esquema completo, empieza por su extracción, procesamiento, transporte, consumo y por último la eliminación de desechos. (…). En el caso de países dependientes como el nuestro, la inserción en las cadenas globales está sobre todo vinculada a eslabones de menor valor agregado, como el aporte de grandes volúmenes de materias primas (…)”.

Esta definición nos permite ver y analizar lo que pasa con el langostino en Chubut, ya que la cadena de valor del langostino con poco valor agregado, grandes volúmenes de materia prima y un alto valor internacional, lo que permite altas ganancias a los empresarios. Un ejemplo de esto es la empresa Nwesan, que de compañía ensambladora de electrodomésticos, pasó a ser financista de empresas pesqueras en desgracia y que años más tarde terminó consolidándose bajo el sello Newsan Food.

Hoy esta empresa opera en 13 plantas localizadas en Comodoro Rivadavia, Rawson, Trelew, Puerto Madryn y Ushuaia. Desde el año 2014 es el principal exportador de pescado del país. La empresa ya captura, procesa, congela y comercializa langostinos, merluzas hubbsi, merluzas negras y calamares, a los que ahora agrega mejillones.

La cadena de valor del langostino

Partimos de señalar que en la década de los ‘90, en 1997 fue sancionada la Ley Federal de Pesca N° 24922, bajo el gobierno neoliberal de Carlos Menen, que cedió a las provincias con litoral marítimo la jurisdicción y dominio de sus recursos pesqueros hasta las 12 millas marinas .

El puerto de Rawson, es el nodo de exportación de uno de los sectores clave de la producción agroindustrial. El proceso se origina en la pesca en temporada, seguida por la faena y la comercialización. Esta cadena es una de las más importantes del país, con demanda de mano de obra directa e indirecta y generación de divisas a través de las exportaciones. Para el transporte se requieren contenedores refrigerados.

La importancia del puerto de Rawson la pudimos observar en la rebelión obrera y popular de diciembre de 2021 en la provincia, que, ante la paralización del puerto, en plena zafra de diciembre, por el paro de los sindicatos del sector contra la zonificación minera de Arcioni, fue un elemento determinante de esas jornadas para lograr la caída de la ley que habilitaba la megaminería.

La provincia de Chubut en la explotación y proceso del langostino

La provincia de Chubut representa una pieza clave en el complejo nacional. A un mes del inicio de la zafra de langostino en aguas nacionales, las descargas del marisco marcan un retroceso del 5%, con 79.172 toneladas hasta el pasado 6 de julio. Dándose el dato que bajó la descarga del crustáceo en Chubut y una suba en Mar del Plata, luego de la entrada en vigencia de la Resolución 9/2022 que plantea que un 25% del langostino que se capture en Chubut será procesado en Mar del Plata.

Para realizar la explotación, hay dos flotas que se dedican a la pesca del langostino. Una es la "tangonera", que pesca, clasifica el crustáceo según su calibre y lo congela en cajas de 2 kilos. La otra es la del langostino fresco, que lo pesca y lo lleva a puerto para que en las plantas procesadoras se lo pele y desvene.

La participación de Puerto Rawson en los desembarques nacionales de langostino alcanzó un 41% en 2020. En la última década se observa en Puerto Rawson la instalación y ampliación de plantas pesqueras y la puesta en funcionamiento de tres astilleros. Una estimación del Municipio de Rawson señala que la actividad pesquera en Puerto Rawson genera 3000 puestos de trabajos en 22 empresas durante la zafra , distribuidos en plantas pesqueras, estiba y personal embarcado, logística y distribución de la producción.

La clase trabajadora, clave en la captura y procesamiento de los frutos del mar, precarizada y con bajos salarios, la otra cara del “oro naranja”

La pesca y procesamiento del langostino se realiza en dos temporadas o zafras inter anuales, una provincial y otra nacional donde durante alrededor de 6 meses la flota amarilla (provincial) o la flota naranja (nacional) realizan la captura del langostino y donde las plantas de procesamiento trabajan a full, con jornadas laborales extenuantes, bajo condiciones muy duras, ya que las trabajadoras y los trabajadores en cámaras con bajas temperaturas limpian y cortan el crustáceo y lo empacan para luego congelarlo hasta el momento de su transporte.

En las plantas procesadoras hay diferentes tipos de trabajo, están los efectivos, que en la mayoría de las plantas son una minoría, por ejemplo, en Cabo Vírgenes en el Puerto de Rawson, eran alrededor de 30 de una planta que en temporada tenía más de 300 trabajadores eventuales o en negro. Este sector cobra una garantía salarial, el básico de convenio, durante los meses donde la planta, por decisión de la patronal, está cerrada, ya que se niega a procesar merluza. Luego están los trabajadores eventuales que son la mayoría de las plantas, donde al finalizar la zafra quedan sin garantía salarial, son despedidos y pueden estar en esta situación durante años. Y por último, los trabajadores en negro, que ni siquiera figuran en los papeles de la empresa y que trabajan por día o durante la temporada y que cobran por las horas trabajadas.

Hasta aquí desarrollamos algunos aspectos de la explotación y procesamiento del langostino, que hacen evidente que es un gran negocio para las empresas del sector. En la próxima entrega abordaremos la situación de las y los más de 13 mil trabajadores vinculados a esta industria, los que durante años o décadas han sido y siguen siendo explotados a destajo por las patronales nativas y extranjeras y que se hace evidente en el conflicto actual de FyRSA.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias