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Red Internacional

“Si no conocen la vida de la gente, que no hablen. Hay mucha miseria en este país”, dijo Soledad, la piquetera que fue tergiversada por los grandes medios. A tono con su consejo, La Izquierda Diario trae la voz de trabajadores desocupados, mujeres y jóvenes que se organizan en asambleas por trabajo genuino y por vivienda. ¿Qué opinan sobre lo que dijo CFK?, ¿cómo se organizan? y ¿por qué luchan?

Martes 19 de julio | 08:39

Si no conocen la vida de la gente, que no hablen. Hay mucha miseria en este país”, dijo Soledad Biotti, al final de la entrevista radial que hizo con el periodista Alejandro Bercovich.

Es la mujer que reclamaba contra el ajuste en los programas sociales y por "trabajo en blanco", en la marcha piquetera, y que los grandes medios recortaron para seguir construyendo la fantasía de que quienes protestan son "vagos que no quieren laburar".

Soledad se había quejado en cámara de que quieran hacerlos trabajar 9 horas por los 22.000 pesos del Potenciar Trabajo. "¿Qué quieren, que trabajemos de 8 de la mañana a 5 de la tarde por la misma plata que nos pagan?", fueron sus palabras.

Esta expresión resume, sensiblemente, las propuestas que bajaran tanto dentro del Frente de Todos, como en la oposición de Juntos por el Cambio.

"Tranformar los planes sociales en trabajo", "que el Estado recupere el control de las políticas sociales", "recuperar la cultura del trabajo"... lo que une a estas voces, entre sus matices político-idiológicos, es la propuesta de que los beneficiarios de los planes sociales, pasen a ser mano de obra precarizada en los municipios y gobernaciones o en empresas donde las patronales se ahorren de pagar parte de su salario.

Niguna de estas propuestas plantea trabajo con derechos laborales y para todos.

A tono con el buen consejo que dio Soledad, La Izquierda Diario dialogó con trabajadores desocupados, precarios e informales, con mujeres y jóvenes que se autoorganizan bajo la forma de Asambleas Permanentes, por trabajo genuino y por tierra para vivir.
Porque ¿quién más que ellos, pueden contar su vida y los objetivos de su lucha y su organización?

Las opiniones, vivencias y reflexiones son en torno a: los dichos de la vicepresidenta, de que intendentes y gobernadores recuperen el control de los programas sociales; sobre la avanzada represiva a las organizaciones sociales que impulsó el régimen jujeño y en provincia de Buenos Aires, semanas después de este discurso; sobre el ajuste que lleva adelante el Gobierno de la mano del FMI; y sobre las formas democráticas en que se organizan para pelear por sus derechos.

Nicole

“Los dichos de Cristina son una muestra de lo que es el peronismo: que quiere cooptar todo. Ya lo vemos en los sindicatos que hace años no se levantan por los trabajadores. Ahora pretenden que los intendentes y gobernadores administren los planes sociales, para controlar y que nadie reclame” -reflexiona Nicole, de 26 años, de la Asamblea Permanente de Guernica- “Nosotros optamos en la Asamblea Permanente de Guernica, porque este tipo de cuestiones las auto-administremos nosotros y las auto-organicemos nosotros, ni un referente, ni un gobernante, ni un municipal, que la organice la misma gente que lo recibe”.

Nicole agrega que las formas de contraprestación laboral del Potenciar Trabajo, en la municipalidad de Blanca Cantero, son en condiciones muy precarias. “En Guernica ponen a la gente a hacer limpieza de plazas y escuelas y no les dan ni guantes, todo lo tienen que comprar ellos y laburan casi 8 horas por la mitad del salario mínimo”.

Chicho

Chicho, de Berisso, labura haciendo changas de pintura. “Cristina ya la tiró. Entonces imaginate como se viene la derecha” -abre, en relación al discurso de CFK en la CTA -“No quieren que nos organicemos, están en contra de cualquier organización”. Y advierte: “Ya tenemos el caso de Jujuy, con la represión que hubo”.

Él se organiza en la Asamblea Permanente de La Plata y asegura que: “Lo mejor es que manejemos nosotros los planes, las organizaciones, independientes del Estado, bajo ningún puntero político, y hacer nuestra propia cooperativa de trabajo. Pero los planes no son una salida, ¿a quien le alcanza con 20 mil pesos? ¡Tenemos que pelear por trabajo genuino!”, plantea Chico.

Edith

Edith es de Merlo, tiene 3 hijos, está desocupada y hasta hace un tiempo trabajaba en un comedor popular. Ella se pregunta: “Si los gobernadores e intendentes, peronistas y de derecha, administran los planes, ¿nos van a utilizar para sus campañas políticas?, ¿quién nos asegura que vamos a tener trabajo genuino como primera medida? o, ¿solo es más precarización?

Además, señala que “en Merlo, el trabajo que se hace para la municipalidad con el Potenciar Trabajo, mantenimiento de plazas, cortan el césped en baldíos, pintan los cordones de las calles, levantan basura… es trabajo precarizado”. Y vuelve a preguntar: ¿Hay un proyecto real donde nos garanticen ir a laburar con todos nuestros derechos como laburantes?”

Para Edith, el planteo de que “el Estado recupere el control de los planes sociales”, “es una manera de sacarnos de las calles, de no tener voz, ni derecho a reclamar al Gobierno y a los funcionarios que hoy nos están ajustando de la mano del FMI”. Y agrega: “El Estado no responde a nuestras necesidades y encima deja todo en manos de los ricos”.

También defiende el derecho a la libertad de organización. “Las personas con necesidad también eligen dónde quieren participar y laburar” -afirma ella- “Muchas tienen su ideología política, o gusto por así decir, y se acercan a dónde se sienten representados, como a las asambleas y organizaciones de izquierda”.

Y continúa explicando que “la mayoría, además del trabajo en merenderos o cooperativas, subsisten con changas: porque es más que obvio que con un plan de $22000, no alcanza ni para la comida, ni para las necesidades básicas. ¡Y peor con esta inflación!”

Por otro lado, a Edith tampoco le parece bien “lo que dicen Alberto Fernández y Juan Zabaleta, que ya lo había propuesto Mauricio Macri: transformar los planes sociales en trabajo. Porque lo que hacen es poner la necesidad genuina del trabajador en manos de empresas que te precarizan y encima, las benefician pagando parte de tu sueldo con subsidios del Estado”.

Entonces, para ella, “el planteo de fondo, que es lo que venimos reclamando en las calles, es trabajo con derechos laborales para todos, desocupados, ocupados y precarizados”.

Carlos

Carlos fue parte de la lucha por recuperación de tierras para vivir, en el predio de Guernica. Ahora, dentro de la Asamblea Permanente de Guernica, además de pelear por los lotes con servicios que adeudan el gobierno de Axel Kicillof y Andrés “Cuervo” Larroque, también pelea por trabajo genuino para todos. “Yo soy joven, tengo 29 años, y quiero una mejor vida; pero esto lo tenemos que conseguir con la lucha, porque el Gobierno siempre va a estar del lado de los empresarios”, afirma Carlos, quien sueña con construir una casa con una pieza para su hija pequeña.

“Yo laburo en la construcción, en una empresa privada” -cuenta Carlos- “Todos sabemos que los empresarios son unas ratas y te pagan el sueldo mínimo por 9 horas de trabajo. Hoy en día la plata no te alcanza aunque labures 12 ó 15 horas. Yo peleo porque trabajemos todos 6 horas, pero sin rebaja del sueldo”.

Y reflexiona: “Muchos piensan que son los empresarios los que mueven al mundo, pero somos los trabajadores. Si el empresario no está; pero sí está el trabajador, en la obra en construcción o en la fábrica, él ya sabe lo que tiene que hacer, va a seguir produciendo, por más que no estén los patrones”.

Con el mismo espíritu recuerda: “cuando estábamos en el predio, queríamos construir nuestras casas, también plazas y escuelas: si nos daban los materiales lo íbamos a hacer”.

Fernando

Fernando tiene 19 años, es del barrio “La Nueva Unión” de Rafael Castillo y trabaja como ayudante de albañil. “Gano 10 mil pesos y todo lo invierto en casa. Gracias a mi plan social yo logro pagar una escuela, aunque no alcanza”, cuenta.

Él opina que los programas los tienen que administrar los mismos vecinos: “En la asamblea somos todos iguales, no hay uno que es mejor porque es ministro, no importa quién seas, levantás la mano, das tu opinión y votás lo que se va a hacer”.

Pensando en cómo sería que el intendente de La Matanza administre los programas sociales, opina: “Yo no confío en Fernando Espinoza, porque hace 3 años estamos peleando por la vivienda y por los servicios básicos y sigue sin darnos respuestas. A ellos lo único que les importa es la plata, no les importa el trabajador”.

Entonces, reclama: “Nosotros necesitamos luz, no es broma, nos cagamos de frío, no se puede tener más que un foco y una tele prendida, y si prendés la estufa tenés que apagar lo demás y apenas se enciende porque no hay energía. Hacemos fuego para calentarnos y así nos contaminamos. Necesitamos agua potable, porque la del pozo tiene químicos y barro. Yo quiero que cualquier vecino pueda decir ‘me quiero tomar un vaso de agua’, vaya a la canilla de su casa y la tenga”. Fernando afirma que acceder a estos servicios básicos es un derecho humano.

Además habla del problema que tienen hoy los jóvenes en los barrios para acceder a un trabajo. “Cuando terminé el colegio, en todos lados me pedían experiencia: ¿y qué experiencia voy a tener si recién salgo del secundario?” -exclama Fernando. Y plantea una salida: “si como dice Nico Del Caño, se trabajan 6 horas, vendría muy bien para los pibes, porque entonces el trabajador veterano, además de laburar menos, te puede enseñar. No como hacen en la mayoría de los trabajos que cuando ingresás te explican una o dos semanas y después arreglate como puedas”.

Y agrega: “A los que tienen laburo los sobreexplotan, en vez de trabajar 8 horas, trabajan 12 horas o más, porque no les alcanza para vivir. Sin ir más lejos, mirá las fábricas del Neumático, que ahora mismo están luchando y piden que paguen más los fines de semana. Yo hago una pregunta: si vos tenes familia ¿cuántas horas los ves trabajando de lunes a lunes?”. Luego continúa, “uno dice: más trabajo, más plata… Más trabajo, más plata ¡para el jefe! Pero para vos, ¿cuánto es tu aumento por las horas extras? A fin de mes cambia porque esa plata te sirve, pero ¿cuánto tiempo trabajaste?”

Entonces Fernando cuenta una vivencia personal: “Cuando mi vieja estaba trabajando en un geriatrico, de lunes a lunes, día y noche, yo la veía 2 horas. Venía, dejaba la mochila, se sacaba las zapatillas y me decía: Hola, hijo ¿cómo estás? ¿cómo fue tu día? Y mientras yo le contaba, se quedaba dormida. Y yo le decía: andá acostarte, ma, mañana hablamos. Y el “mañana hablamos” fueron dos años que no la ví a mi vieja. Estaba cada vez peor, no comía bien, estaba muy flaca y a veces se desmayaba en el trabajo”.

Por último Fernando plantea que “la mejor forma de salir para adelante es con la unión entre los trabajadores ocupados y los desocupados. El desocupado tenía un trabajo y no lo tiene más; y el ocupado no sabe cuánto más lo va a tener o si le van a bajar más el salario”. Para cerrar, afirma que “el trabajador es el corazón, nosotros somos los que sostenemos el país” y agrega que “hay que dejar de pagarle al FMI, que nos está rompiendo la cabeza hace años”.

Sandra

Sandra, que trabaja en el merendero Los Pekes en Ensenada, cuenta su perspectiva de organización y de lucha. “Nos estamos organizando porque tenemos merendero y Potenciar Trabajo, y el ajuste que está haciendo el Gobierno es un ataque muy abrupto” -abre.

“Estamos cansados de que nos quieran callar la boca y de que se queden con nuestra plata: el FMI no tiene por qué llevarse lo que es de la Argentina -reclama Sandra y agrega- “con el FMI no tendrían que haber negociado nunca, porque se está pagando una deuda ilegítima que ni siquiera es nuestra”.

Además plantea: “Hoy salimos con independencia porque somos presos de un sistema donde ya ni sabemos qué lugar tenemos, porque el pobre se muere de hambre, pero el que tiene trabajo también. Estamos en la calle porque queremos un futuro mejor: que no haya hoyas ni merenderos. Y que los compañeros no sean atacados y allanados como están haciendo en Jujuy. Porque ahora fueron ellos y los próximos ¿seremos nosotros? No sé, eso me lo estoy preguntando siempre”.

Carla

Carla se organiza en la Asamblea Permanente de La Plata y está desocupada: Ella opina sobre el planteo de CFK acerca de los programas sociales: “A mí no me parece bien lo que dijo, porque no queremos depender de ningún puntero político. Nos queremos seguir manejando como lo estamos haciendo, democráticamente”.

Y explica: “Entre todos los compañeros de la Asamblea decidimos lo que queremos hacer y planteamos lo que falta en nuestros comedores. También queremos hacer una Escuela de oficios. Nosotros plantamos nuestra bandera porque queremos trabajar. Y si hay otros trabajadores que se les sobreexplota, por ejemplo, 12 horas, ¿porque no repartimos las horas? Para nosotros que estamos desocupados”.

Una de sus compañeras suma: “Nosotros peleamos por un trabajo genuino. Es lógico que todos los compañeros lo reciban. Además nos organizamos entre nosotros, entre los compañeros ponemos un poquito cada uno y nos ayudamos. Cada vez que salimos a la calles es para pelear por nuestros derechos. Necesitamos un trabajo, no es nada de malo lo que estamos pidiendo, no es que queremos vivir de un plan, como nos dicen, porque nadie sobrevive con 22 mil pesos”.

En este medio, seguimos reflejando la realidad desde abajo, acompañando cada lucha del pueblo trabajador y pobre y aportando a construir una salida a esta crisis, que sea en beneficio de las grandes mayorías. También vos podés opinar y participar.




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