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Red Internacional

La pandemia y la situación nacional están generando cambios en amplias franjas de la clase trabajadora. Las expectativas en el gobierno y las direcciones sindicales se encuentran en las mismas condiciones, perdiendo legitimidad. Veamos que pasa entre los trabajadores petroleros.

Gustavo MichelOperador de Shell en Refinería de Dock Sud | Agrupación Naranja Petrolera | MAC | @Michel_gus

Fernando LunaLic. Seguridad e Higiene - Trabajador de Shell Raizen

Lunes 5 de julio de 2021 | 13:35

Algo nuevo se respira en el aire contaminado por la planta Shell de Dock Sud. Si hiciéramos una analogía entre los contaminantes y las prácticas burocráticas del sindicato petrolero, la participación activa de las bases en las medidas de lucha se presenta como aire fresco.

Algo nuevo emerge y es que muchos son los compañeros que han participado activamente en la pelea por el salario, en las últimas tres negociaciones paritarias se han realizado bloqueo de portones y paros como no se veían desde hace quince años, esto expresa una gran disposición a defender el salario de parte de una nueva camada de petroleros.

Durante el periodo 2019-2021 las negociaciones salariales fueron en cuotas, sin retroactivos, y con sumas fijas que no afectan al básico. Este tipo de acuerdos se volvieron costumbre y es lo que permitió una baja en los salarios en relación a la inflación mientras los combustibles subieron exponencialmente junto a las ganancias de las empresas.

Esto no hubiese sido posible sin la complicidad del Ministerio de Trabajo que dictó conciliación obligatoria tras conciliación obligatoria y acuerdos de "paz social", para evitar medidas de fuerza, asambleas y que se exprese libremente la fuerza de los trabajadores.

Nos encontramos frente a una alianza tácita entre la conducción del sindicato, el Gobierno y las patronales contra el salario y las condiciones de trabajo.

En el hábito de ser pata sindical del régimen, el sindicato de Petróleo y Gas Privado del ya fallecido Alberto Roberti ha sabido tejer fuertes lazos con Sergio Massa, que prometió gobernar "con todos" a favor de los trabajadores, pero ésta no fue más que una de las tantas promesas incumplidas de campaña.

El desastroso legado de Roberti, quien fue procesado por malversación de fondos de las obras sociales con la cual tuvo una vida de millonario, lamentablemente sigue vigente sumado a las prácticas antidemocráticas de la actual conducción de Mario Lavia y Milla.

En su haber de maniobras se encuentra la realización de listas negras con la patronal en 2014, a pesar de los dictámenes del Ministerio de Trabajo que daba cuenta de las maniobras fraudulentas dejándolos en la ilegalidad. Mantuvieron la conducción con fraudes tras fraudes, uso de patotas y llegaron al colmo de cerrar el edificio del sindicato el día de inscripción de listas. Todo para mantener el unicato vertical y los privilegios de una cúpula que negocia a espalda de los trabajadores la entrega del salario.

Una nueva generación de petroleros y nuevos desafíos

Pero no todo es negro y crudo en este panorama. Si bien es una realidad el deterioro del poder adquisitivo de los petroleros y que, tras la venta de la refinería de Dock Sud la brasilera Raizen vino a Shell para ajustarnos, también lo es que todo esto ha encontrado resistencia entre los trabajadores.

El hecho de que se hayan logrado tomar medidas en el marco de la discusión paritaria da cuenta de fuerzas renovadas entre los petroleros. Los bloqueos de portones y paros fueron medidas que la dirección del gremio tuvo que realizar para descomprimir. Fue indispensable el compromiso y participación activa de cada compañero presionando a sus propios dirigentes para que existiesen medidas efectivas.

Fue eso lo que logró que el último acuerdo de paritarias no haya sido tan bajo como se planeó originalmente, a pesar de que se hayan comido un año de retroactivo y la inflación sigue escalando.

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También se han hecho común gestos de solidaridad entre trabajadores, como son las colectas realizadas para los familiares de víctimas mortales del covid-19 y el rechazo extendido y activo a los esquemas a la baja en las últimas paradas de planta.

La medida que han tomado los trabajadores de G4S es algo totalmente novedoso. Ellos piden un plus salarial por no ser reconocidos como esenciales, ellos trabajan 12 horas, a veces no cuentan con baños y garitas adecuadas y fueron a tender un diálogo hacia los efectivos de Shell.

Es necesario barrer la pared que imponen los gremios y las patronales entre efectivos y tercerizados para pelear en común, con la perspectiva de exigir el pase a convenio petrolero de todos los tercerizados y que sean efectivos de Shell, acabando con la tercerización y la precarización laboral.

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Toda esta nueva generación de petroleros fue testigo de los ajustes del último periodo de los Kirchner, con altas tazas inflacionarias que atacaron el bolsillo y el regresivo impuesto al salario. Luego con la era Macri, que endeudo más el país a los organismos internacionales, que aumentó sideralmente los índices de pobreza y, junto al flamante CEO Juan José Aranguren como ministro, aplicó duros tarifazos.

Ahora, a contramano de sus discursos de campaña, la situación empeora con Alberto Fernández, aplicando medidas de ajuste, desembolsos de pagos millonarios al FMI y al Club de Paris y una inflación galopante en un contexto de pandemia donde los ganadores son los mismos de siempre.

A pesar de las reiteradas visitas del actual presidente a la refinería con anuncios de inversiones millonarias, no se ha acabado con el pésimo legado que nos dejó el macrismo. Y en medio de la pandemia las condiciones para los trabajadores no notan una mejoría, hasta se han tenido que enfrentar persecuciones y despidos.

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Las preguntas que se plantean son: ¿por qué si hay tanto descontento, siempre son los mismos los que dirigen el gremio? ¿Es posible recuperar la comisión interna y el sindicato y ponerlo en manos de los trabajadores?

Los síntomas de unidad y solidaridad por abajo van a contramano de que el gremio sea dirigido por los pocos de siempre que se mueven a espaldas de todos. Si en el marco de paritarias las medidas no fueron más extensivas y fuertes es porque no existen espacios de organización democrática de los trabajadores. Y es por eso que debemos organizarnos para conquistarlos.

No tenemos otro camino que defendernos solidariamente entre compañeros ante las siempre latentes represarías de la empresa. Si logramos realmente un método asambleario donde peleemos todos en común, ésta sería la mejor defensa frente a cualquier ataque. No solamente de recursos humanos, sino también comprometer a la comisión interna actual y al sindicato para que valide la decisión mayoritaria de los trabajadores.

Es la hora de conformar una fuerte lista opositora que dé pelea a los métodos burocráticos del gremio. Es tiempo de conformar una lista de unidad, con representantes de todos los sectores y turnos, que se organice de manera democrática, demostrando que somos mayoría los que decimos basta de entregar nuestro salario y nuestras condiciones de trabajo y queremos pelear por nuestros derechos.

La Agrupación Naranja se pone a disposición de este gran desafío junto a todos los trabajadores petroleros que estén dispuestos.




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