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La valla: ¿futuro distópico o presente real?

Una serie española de 2019 que transcurre en un futuro distópico con un régimen opresor y un virus que golpea a la población

Carina A. Brzozowski

Agrupación Bordó Leo Norniella en Alimentación

Lunes 22 de febrero | 21:02

La Valla es una serie española filmada en 2019, rodada en Madrid. Está producida por Atresmedia para Antena 3 y puede verse en la plataforma Netflix. Por ahora consta de una sola temporada, con final abierto.

Transcurre en un futuro distópico, (así se anuncia), en el año 2045. Hay un virus entre la población, entonces se puede ver a los habitantes de la ciudad con barbijos en muchos de los casos y discriminados por los habitantes que se encuentran del otro lado de la metrópoli, dividida física e ideológicamente.

Un régimen represor, que tortura a los infectados, los separa cruelmente del resto, un sistema de gobierno, donde parece ser que se salvan los dueños de los recursos naturales, los dueños de la tecnología, los funcionarios del gobierno de esta Nueva España.

Una España, donde la vida en las afueras de la ciudad se vuelve imposible, donde una parte de Madrid se muestra casi en ruinas, la población se encuentra con un sistema hostil de racionamiento condenándolos a no cubrir las necesidades básicas, a la falta de trabajo, al hambre. Un estado de sitio donde a cierta hora de la noche, se apagan totalmente las luces hasta el día siguiente.

Por la mañana, las personas hacen largas filas frente a un gran muro de cemento, custodiado por militares que los requisan, les piden identificación y algo que justifique por qué van a cruzar del otro lado del muro, del otro lado de la valla, donde sólo les está permitido ir para trabajar, en muchos casos, para servir en las casas de los ricos que viven del otro lado, donde sí hay jardines, hay árboles en las veredas, hay fuentes en las plazas. En algún momento alguien va a explicar que el agua que utilizan proviene del mar, que puede usarse después de un tratamiento de desalinización.

¿Futuro distópico?

En Felfort, la fábrica donde trabajo, como en otros lugares de trabajo, idearon un sistema, para que una vez vestidos con el uniforme, una especie de rociador, que funciona mediante sensores, nos moje con alcohol diluido en agua para sanitizarnos. Nos salpica apenas, nos indica que estamos listos para ingresar, aunque después muchas veces no se respeten las distancias en las líneas de producción. Un nuevo mundo al que parecemos adaptarnos cada vez más.

En la Valla, a la población que cumple con los requisitos y permisos para cruzar hacia el otro lado, también los sanitizan de esa manera, no tan suave, con una especie de manguera para fumigar. Parece ser que los trabajadores somos siempre los primeros en transportar las pestes. Es la visión de los poderosos. Al menos en la vida real ya está comprobado que no es así.

En La Valla, vamos a ver, en especial la historia de una familia que vive en Madrid, que va a sufrir una serie de graves situaciones, como el secuestro de una niña.
Hay una rebelión cocinándose por debajo, una nostalgia de cómo era el mundo antes del virus, de ese y tantos otros virus, antes del racionamiento y las divisiones.
También nos vamos a encontrar con una organización siniestra que experimenta con un sector de la población para encontrar la cura del virus.

Es todo un sistema ideado por la gran burguesía, con las fuerzas de seguridad del Estado a su servicio, para salvaguardar sus intereses y no perder sus privilegios de vivir en mansiones con parques y piscinas, de tener los alimentos necesarios, baños con duchas, fiestas nocturnas, vehículos de alta gama, ropas lujosas, todo en demasía, sin importar que los que viven del otro lado de la valla, no tengan agua para bañarse ni leche para darle a los niños.

No se trata de partidos políticos, no hacen mención a partidos, de hecho. Sólo nombran al sistema, al “proyecto”.
Es una serie que demuestra una vez más que la desigualdad es una cuestión de clase, que todos ellos se unen para tener más sin importar las cabezas que aplastan, sin importar quien puede acceder a la cura de un virus, a una vacuna, a medicamentos para todos.

La serie está interpretada, entre otros actores y actrices de manera impecable, por la actriz argentina Eleonora Wexler, como Alma Lopez Mora, una científica de renombre que busca la cura del “Noravirus”. La acompaña un prestigioso elenco encabezado por la reconocida actriz española Ángela Molina, recordada seguramente por el film “Las cosas del querer”, Olivia Molina, Unax Ugalde, Abel Folk, entre otros.

Destaco una vez más que la serie fue rodada en Madrid en 2019, cuando aún no se vislumbraba lo que pasaría más tarde con el Coronavirus, y los estragos que provocaría en principio en la población europea, luego de originarse en Asia, en China y más tarde, su propagación en todo el mundo.

Al día de hoy en España ya se han registrado más de 3 millones de casos.
Por estos días, ya no sorprende hablar de privilegios y desigualdades en el sistema de salud, ni del hambre de la población y lo poco que les importa a los poderosos de siempre.

Trailer:







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